Por: Fernando Gasca
El espectáculo fue hermoso, ese primer plano de la Orquesta Sinfónica Nacional aperturando, como dicen ahora los presentadores, con la magnífica interpretación del Himno Nacional de la República; luego, la intervención de la Big Band de la capital con su bien lograda presentación del Himno al Departamento; seguido de la Coral de la Atenas Suramericana con el himno capitalino; continuó la parte musical la Banda Nacional de las Fuerzas Militares, adscrita al primer contingente de la primera división del Estado Mayor Conjunto, entonaron la Caminata Tropical “Corona Vid”, con arreglos de los enólogos P&C (Pérez y Camarada). En La menor, bajo la Batuta de La Mayor Olga Sempero; la voz principal e invitado de honor, traído especialmente para la ocasión desde Canadá, el Barítono: Hectorinho Da Renza; para terminar la parte introductoria regresó la Sinfónica Nacional quienes tocaron la melodía “Más vale tarde que nunca”.
El presentador y ex cónsul del país en San Farrancho en las yunaises, entró con una hermosa olla a presión cargada de ricostilla, lucía en la pasarela unas hermosas Crocs verde limón biche, las cuales rompían maravillosamente con las medias rojas neón y su pantalón negro brillante, bastante siluetado, correa blanca y blusón de manga tres cuartos, en tono amarillo perlado, la transmisión del canal, indicó que el peculiar atuendo, fue producido por la genial diseñadora Tse Fajaste, barranquillera de origen sirio libanés. Nombre del conjunto “caja fuerte” (¡en serio!, solo ella sabía la combinación).
En los preliminares, pudimos observar al comandante de la brigada, ordenando a los soldados como paqueticos de narcótico, uno tras el otro y éste al lado, con varias filas y columnas, observando el debido distanciamiento, ordenaditos para la foto; los carteles de rigor en bella caligrafía y el sentido y profundo saludo del comandante en jefe: Aaajjjuuuaaaa.
El avión, tomando la pista de norte a sur, como debe ser (lo bueno, siempre viene del norte y los últimos serán los del sur), se detuvo como dudando en plena pista frente a la torre de control, enderezó su rumbo y, se estacionó de costado en el stand asignado, así subrayó Carlangas Caldero, el presentador. Pasados algunos minutos (eternos, si consideramos que llevábamos meses esperando su llegada), entraron a la escena, varios operarios con uniformes de la aerolínea en pista, luciendo hermosos guantes naranja, armoniosamente diseñados para combinar con la boina del mismo tono; las gafas de protección, marca “Si te veo, no te conozco”, en azul plateado haciendo avenencia con la equis neón del pecho y la espalda sobre faldón blanco, de manga larga, pantalón naranja (a tono con la economía), los subalternos exultaban alegría y parecían senadores enmermelados, felices, devengando sin hacer mayor cosa, excepto sonreír para las cámaras y permanecer de pie junto a la escalerilla.
A continuación y como por arte de mafia, surgió de la parte posterior de la aeronave un contenedor rodante con una larga y robusta caja con forma de botellero San pedrero, con un sin número de sellos, calcomanías, bandas y seguros.
El que dicen que es el primer mandatario, con gran estrépito, intentó ascender su senatorial cuerpo (muy a tono con su jugosa dieta, antes senatorial hoy cuasi presidencial), tuvo que ser asistido por los edecanes de turno. El presentador (Carlangas Caldero), tronó “duro contra el muro”; no… quién dijo miedo, el obispo soltó el hisopo, la estola naranja rodo como ídem por la pasarela, mutis por el foro; el gobernador, como Condorito ¡Plop!, la caja con las jeringas por los aires voló, el alcalde la patena soltó, los ministros en coro ¡la corona se va a morir!; la transmisión se interrumpió, luego explicaron (horas después) que el Ubérrimo se disgustó, a él no lo invitaron y pronto les replicó: “les voy a dar en la cara, mar…cas”
Neiva, febrero 21 de 2021 (632)


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