El actor Andrés Felipe Torres interpreta a un joven barrendero. Un papel que lo alejó de personajes violentos que lo encasillaban y lo enfrentó con una de las actividades más ingratas. Barriendo el polvo de una vida estancada.

En la vida del actor Andrés Felipe Torres tener papeles de villano parecía una regla hasta hace poco, cuando interpretó a Fabián en Lady, la vendedora de rosas, que le valió un premio TV y Novelas como Actor de Reparto de Serie, y ahora con Jesús en la cinta Destinos, donde demuestra que quiere alejarse de personajes violentos.
Allí encarna a un joven barrendero que ve la ciudad y la vida a través de su labor y trata de recuperar sus sueños y darse una nueva oportunidad. Por eso sostiene que vive sus días sin afán analizando las oportunidades. “Ahora estoy más calmado y ya estoy seleccionando un poco lo que quiero. Me cansé de hacer tanto malo, quiero cambiar un poco el perfil de mi actuación, que la gente me vea diferente y eso es lo que tiene este papel”.
Jesús es una persona familiar, honesta, sin conflictos más allá de velar por su mujer embarazada y su mamá, pero con una vida rutinaria que lo enfrenta al tiempo perdido. Hace aseo en las calles pero un día encuentra algo que le hace regresar a un pasado en el que tenía otras inquietudes, sólo que en algún momento perdió el rumbo, lo que hace que empiece a replantearse si tenía el talento que le permitiera ir más allá e iniciar una transformación y una lucha por recuperar ese sueño.

“Lo que pasa es que muchas veces no cuenta sólo lo que uno quiere sino también lo que la sociedad o el destino tienen para uno. Yo puedo querer muchas cosas pero si no trabajo para tenerlas no puedo pretender que me lleguen. Debe haber un proceso previo”, explica el actor, quien al igual que Jesús se define como un soñador amante de lo familiar, pero no tan calmado y pausado, sino más alborotado y riguroso con lo que hace.

Escoba en mano
Como con todos los protagonistas de las historias de Destinos, Andrés Felipe no construyó a Jesús en casa. Durante una semana trabajó como barrendero en Ciudad Limpia, una de las empresas de aseo de Bogotá, donde compartió como uno más con los empleados, quienes jamás supieron quién era él. A diario debía madrugar para llegar al centro de operaciones y de allí salir para su zona a barrer desde las 6 de la mañana hasta las 3 de la tarde.
Al tiempo conoció historias y se enfrentó al hecho de estar entre la basura y hallar cosas desagradables en ella, lo que sin embargo le motivó más y aprendió a valorar mucho más a quienes realizan esta labor. “A pesar de todo hacen chistes todo el tiempo y hay quienes cubren más zonas de la que les han asignado y son considerados ‘los reyes del cepillo’”.
Descubrió que muchas de estas personas tienen algún defecto o carencia física y eso lo llevó a hacerse un diseño de dientes para que lucieran mal cuando se reía y a doblarse una oreja, todo como parte de su viaje interno.
“El crecimiento estuvo en hablar con estas personas, poder compartir con ellas, ver cómo se expresan y cómo ven el mundo. Nunca están tristes y le sacan una sonrisa a la vida aunque no tengan para un pan y esas son cosas que no se aprenden preparando un personaje por internet, hay que estar con ellos”.
Sus compañeros de labor no sabían de quién se trataba porque estaba camuflado con el vestuario y los implementos de trabajo y todos se comportaron de manera normal, sin poses. El último día luego de terminar les dijeron quién era y fue una experiencia que lo marcó.
“Los reunieron y ahí sí se emocionaron y yo me emocioné con ellos al ver su rostro luego de saber que salía en televisión. Para ellos era absurdo y empezaron a tomarse fotos conmigo. Fue muy hermoso e impactante, me aplaudían y lloré porque pasar del no sé quién eres y sigo derecho, al tomémonos una foto. Me movió mucho”.
Este trabajo de preparación fue una experiencia dura para el actor, quien no es muy amigo de madrugar. Descubrió que los barrenderos son personas invisibles para el resto de los habitantes de la ciudad así su trabajo sea fundamental y las cosas tan desagradables y sorprendentes que se pueden hallar entre la basura.
“Cuando tenía el uniforme pasaban casi estrellándome, no les importaba, era como si no estuviera ahí. Pero la verdad es que uno ve que hay basura y al rato ya no está y es porque alguien la recogió. Por eso digo que son ‘invisibles’ y los respeto, nunca voto un papel en la calle. Ahora entiendo el compromiso social que tenemos todos con un mejor ambiente”.

Pedaleando cuesta arriba
El actor asegura que en Destinos se muestra la búsqueda del personaje del tiempo perdido y de volver a encontrar a ese que pudo ser, entrando en un viaje personal. “Realmente la película trata acerca de cómo aprovechar ese tiempo perdido y hacer que el destino juegue a mi favor. Lo complicado es cómo saber cuál es la oportunidad tuya y que el camino es aquel y no éste”.
“Destinos realmente es acerca de algo que le puede pasar a cualquier persona independiente de su estrato socioeconómico. El tiempo nunca se va a volver a recuperar y la película plantea una pregunta acerca de qué es lo que realmente quieres hacer o qué te hace falta para sentirte pleno y no quedarte donde estás”
“Todos psicológicamente están muy mal y quieren volver el tiempo atrás para recuperar sus sueños y eso le sucede a cualquiera porque todas las personas tomamos decisiones, algunas equivocadas, algunas buenas, pero que al fin y al cabo traen consecuencias”.

La historia
¿A dónde va el tiempo que se pierde? ¿Se hace o se sigue el destino? Cinco historias se entrelazan en la búsqueda de los sueños, la nostalgia del pasado y la vida que pasa frente a nuestros ojos.
Un boxeador quiere algo más que un triunfo. Un ex presidiario necesita retomar el rumbo tras 30 años. Un barrendero que tiene un único sueño. Un ayudante de construcción dedicado a otros. Una mujer que renuncia a la música por culpa del dolor.
Estas cinco personas se darán cuenta que a veces, mirar al futuro es la única forma de recuperar el pasado.
Andres Torres y Mila


Fecha: