Durante sus más de 10 años en las filas del Frente 32 ‘Arturo Medina’, alias ‘Edilson’ vio morir y enterrar en fosas comunes a varios de sus compañeros, sintió la muerte de cerquita y descubrió que las promesas de poder y dinero que le ofrecieron para que aceptara hacer parte de las Farc, fueron falsas.
Este hombre de 33 años, con curso de explosivista y quien el año 2005 participó de la ‘toma guerrillera’ al puente de San Juan de Villalobos, Putumayo, decidió dejar atrás sus malas experiencias y presentarse voluntariamente ante tropas del Batallón de Infantería No. 27 ‘Magdalena’ de la Novena Brigada, lo hizo en una vereda del sur del Huila.
Sus problemas económicos lo habían llevado a trabajar como ‘raspachín’ de hoja de coca; fue durante esta actividad que se dejó atrapar por las falsas promesas de la organización armada al margen de la ley.
En el 2003 lo marcó la historia de alias ‘Yuber’, un joven guerrillero proveniente de una comunidad indígena que murió tras ser picado por una serpiente y enterrado en la zona, sin que su familia tuviera la oportunidad de enterarse y de esta manera darle cristiana sepultura.
En el 2006, alias ‘Edilson’, tuvo que experimentar su propio calvario; en enfrentamientos con la Fuerza Pública resultó con graves heridas en el abdomen y la pierna izquierda, teniendo que someterse a tratamiento médico durante más de cinco meses.
Si situación física obligó al frente a sacarlo de las filas y ordenarle misiones diferentes, pasando de ser el responsable de fabricar e instalar explosivos y realizar cobros ilícitos a realizar inteligencia delictiva a la tropa y consecución de material logístico.
Fue durante este tiempo que se enamoró y se convirtió en padre de dos niños, hecho que lo impulsó a darle un giro a su vida y buscar el apoyo del Ejército “no quería que mis hijos repitieran mi historia”; escapó del Putumayo y fue en el Huila donde encontró el camino para acceder a los beneficios que ofrece el Gobierno Nacional a través del Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado.


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