Los artesanos del país elaboran con sus manos piezas únicas en las que plasman sus pensamientos y conocimientos. Cada una de estas obras, que son sostenibles y representan el sustento de miles de familias, reflejan la historia que compartimos como colombianos. Por eso, desde 1978, se conmemora el Día Nacional del Artesano, en el marco de la celebración del día de San José.

Este año se rinde un homenaje a los artesanos y a sus saberes, destacando los beneficios que trae para ellos la Ley de Oficios Culturales, una normativa sin precedentes, sancionada en enero y que se venía concertando con el sector desde hace más de dos años y que promueve su valoración y sostenibilidad.

Esta Ley beneficiará a quienes ejercen su práctica en las artes, las industrias creativas y culturales y el patrimonio cultural, cuyo saber se haya adquirido gracias a la tradición oral, la práctica y el aprendizaje informal, siendo los artesanos del país, unos de los que más se favorecen con esta normativa.

Destacan que esta nueva Ley «fomenta la transmisión de saberes, la educación y formación para los artesanos y promueve la certificación de sus conocimientos. Adicionalmente, permite fortalecer esta actividad productiva con valiosas herramientas de apoyo ya que se crea el Registro Único de Artesanos de Colombia, la Red de Pueblos Artesanales y de Oficios, y el Consejo para el desarrollo de esta actividad».

Esta Ley significa un gran avance para el reconocimiento, educación, cualificación, movilidad educativa y laboral, asociatividad y formalización de los artesanos, y así mismo, representa inmensas oportunidades para la preservación, promoción y comercialización de las artesanías colombianas.

esta nueva normatividad da vía libre para «reconocer y fomentar la transmisión de saberes tradicionales de los artesanos aprendidos empíricamente, certificar sus competencias laborales y fortalecer las ofertas educativas en la primaria, el bachillerato, la formación superior y la educación para el trabajo y el desarrollo humano. Todo esto, con pleno respeto por la identidad cultural de cada comunidad y territorio».

Luego de la sanción presidencial, la Ley de Oficios Culturales entró a la fase de reglamentación, la cual permitirá establecer los mecanismos, procedimientos e institucionalidad para acceder a sus diferentes beneficios. En los próximos meses se realizarán encuentros regionales para conocer las propuestas del sector frente a dicha reglamentación.

La Ley define como oficios de las artes, las industrias creativas y culturales y el patrimonio cultural, aquellos que basan sus actividades culturales productivas e innovadoras en las habilidades heredadas, la tradición oral, la práctica y el aprendizaje informal permitiéndoles transformar materiales y realizar creaciones, producir bienes y servicios con una destacada calidad técnica, en directa conexión con la identidad cultural, la historia y el territorio.


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