El joven periodista Daniel Calderón Lozano cuenta la historia del Club Digar y las experiencias del profesor José Lisardo Herrán para formar futbolistas y mejores seres humanos desde el municipio de Garzón.

Daniel Calderón Lozano
Redacción Noticias al Sur
Nuevamente estaba ahí, las mismas gradas en las que 8 años atrás ingresaba por primera vez al club más grande que pude integrar. Sentía esa camiseta como mi segunda piel, ese escudo como si fuera el honor más grande. Me dio mis mejores amigos, los mejores entrenadores, en pocas palabras, mi segundo hogar. Recordé aquella noche que fue en la que más tuve la oportunidad de escuchar esa biblia de anécdotas e historias que tenía como repertorio el profesor José Lisardo Herrán.
Eran aproximadamente las 8:00pm de un día de octubre de 2009 y nos disponíamos a descansar. Llegábamos de un largo viaje desde Garzón (Huila) hasta Sibundoy (Putumayo), una travesía total e incluso se varó la buseta a mitad de camino y tuvimos la oportunidad de conocer el paisaje de las montañas mientras la reparaban. Participaríamos en el festival del Pony Fútbol. Llegamos muy cansados en horas de la noche, nos quedaríamos en una casa – hotel de 2 plantas, conformada por cinco habitaciones y en cada una estaban entre 4 y 5 jugadores. En mi habitación se hospedaban Mateo Cicery, Edwin Ceballes y José Lisardo Herrán. En un momento dado el profesor empezó a contarnos historias y anécdotas sobre su vida y el club justo antes de que en un silencio rotundo Mateo apagara la luz y nos diéramos las buenas noches para dormir.

Historias del balón y de triunfos
El club nace de un grupo de amigos encabezados por el licenciado José Lisardo Herrán. Garzoneño, amante del fútbol y otros deportes, propuso la creación de un club que continuara los procesos de formación del municipio que él mismo venía adelantando con apoyo de los padres de familia. Fue así como en enero de 1998 nace oficialmente el Club Deportivo Independiente Garzón. Su primer momento fue un éxito rotundo, con más de 100 niños inscritos.
El profesor en su motivación de resaltar este proceso, gestiona para oficializar el club y en enero de 1999 se da inicio a un futuro de títulos departamentales y nacionales, reconociendo el trabajo, constancia y esfuerzo de José Lisardo Herrán, contando con el apoyo de padres de familia y dirigentes deportivos. Con el paso del tiempo, el Club fue tomando fortaleza y es así como la Lotería del Huila firma convenio para ser patrocinador del Club Digar y dar paso a participación en torneos municipales y departamentales.
En 2002 es reconocido por primera vez ante la Liga de Fútbol del Huila y la Gobernación como la mejor Escuela de Formación del departamento, resaltando la labor de los procesos llevados a cabo por los dirigentes deportivos del club.
En 2004 se hace una excelente participación en el Torneo Nacional de Clubes organizado por la Difútbol la cual tuvo sus recompensas. Uno de los equipos de renombre de ese entonces, Compensar fichó a dos 2 jugadores de Digar y empezaron a tener en cuenta a futbolistas del Club para la Selección Huila.
En el año 2005, recuerda el profesor con una expresión de felicidad, mientras seguía contando las historias que en enero es la mejor participación del Club y del Departamento en la Difútbol.
Logró atravesar la primera ronda de manera concreta, superando equipos del Tolima, Cundinamarca, Boyacá y Meta. En la siguiente ronda solo tenían cabida los pesos pesados del fútbol juvenil: Santa Fe, Academia Compensar, Eslakesis, Sampdoria, Deportes Tolima y Villa de las Palmas.
Santa Fe contaba con figuras como: “El trencito Valencia”, Hijo de “El tren Valencia” hoy jugador profesional en Argentina y la Selección Colombia Sub20 en 2011; la Academia Compensar tenía a Carlos Mario Carbonero, exitoso en Argentina, recién llegado a Italia y miembro de la Selección Colombia de mayores. Una anécdota que me contó uno de los jugadores de dicho Torneo, Diego Felipe Calderón, fue que una vez viajaban a Bogotá y no tenían donde quedarse, les tocó dormir en el bus y antes del partido cambiarse en el mismo. Ese día ganaron.
Era un desafío, pero el amor por la camiseta, ese mismo amor que yo le cogí cuando llegué al club y el que muchos le tienen tras su paso. Con el hambre en el cuello, con la necesidad de ser reconocidos, un puñado de jóvenes de un municipio llamado Garzón, lograron consolidar al equipo, uno de los mejores referentes del fútbol juvenil en el Departamento.
Tras hacer una pausa, porque un compañero mientras miraba una especie de zancudo mutante en una de las ventanas de las habitaciones de la casa donde nos estábamos hospedando lanzó un zapato y con mala fortuna de que rompió el vidrio, y ni siquiera mató el zancudo, el profesor siguió la historia.
También hubo crisis en el Club pues en el año 2009 no se pudo participar del Torneo Nacional Interclubes, debido a la falta de apoyo económico y las pocas oportunidades para conseguirlo.

La Copa Digar y la Formación Futbolística
Entre tanto, la Copa Digar se convertía en uno de los torneos más importantes del departamento. El evento ha contado con más de 50 clubes en su historia y ha logrado tener más de 5.000 participantes entre jugadores, técnicos y directivos.
El Club Digar sigue su proceso en el departamento, siendo reconocido como la Mejor Escuela de Formación en el año 2014, debido a su entrega a lo largo de 16 años de luchas, sufrimientos, éxitos, derrotas y celebraciones. Aún mantiene su identidad, contando con el eterno José Lisardo Herrán y la excelente Dirección de Faiver Tique y la colaboración de Faiver Vargas, Cristian Martínez, entre otros. Personas que hacen esto por gusto y pasión, no necesariamente deben ser exaltadas con títulos y distinciones, basta con que cada uno de nosotros, cada persona que conoce y vivió en carne propia esa experiencia, le brinde su respeto y admiración ya que dejaron huella con el paso del tiempo en el club.
Cabe destacar la labor de Gerardo Vázquez, Jorge Mario Parra, Javier Palma, Maximino Herrán, Jhon Freddy Herrán, Faiver Tique, Faiver Vargas, Jefferson Sandino y todos aquellos que a través de la historia han impulsado este proceso.
Finalmente, me faltó tiempo para agradecerle al quien fue mi segundo padre en mis años de colegio y formación deportiva. Quise hacer esto como un pequeño homenaje para agradecerle no solamente eso que me dio a mí, sino ese esfuerzo que hizo para crear el Club Digar y se convirtiera en el centro de atención de cientos de jóvenes. Experiencias que serán recordadas siempre como el insomnio antes de un partido, en la tristeza de una derrota, en la alegría de una victoria, en la celebración de un campeonato, en el dolor de un golpe, en el abrazo de un amigo, en el abrazo de un padre, en el amor por una camiseta, en el amor al fútbol.
Es un proceso, un proceso que finalmente fortaleció y cambio totalmente la historia del fútbol huilense, y de muchas personas. Muchas ocasiones tuve para agradecerle, pero nunca lo hice, tal vez por mi timidez, pero siempre que pueda voy a portar la camiseta del Club Digar y será con orgullo.


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