Por: Álvaro Ladino
Alrededor de la existencia o no de un ser superior, se han tejido leyendas por generaciones y en diferentes culturas, la mayoría de ellas buscando respuestas a fenómenos, en su tiempo inexplicables. La adoración a múltiples divinidades, cedió adeptos cuando se impusieron los cultos monoteístas, producto de las invasiones a civilizaciones indígenas o nativas, tanto en el antiguo como nuevo mundo. Hoy, casi la mitad de la población es cercana al cristianismo o al islamismo, ambos derivados del Dios judío. Representación que aún se cuestiona y por el que he decidido apostarle a su autenticidad, a mi manera.
Lo poco que sé del islam, es sobre sus estructuras radicales de poder, que reproducen represión y machismo a un nivel demencial. Por eso opino con mayor propiedad delo que conozco en factor religioso: las doctrinas en occidente. Mormones, carismáticos, ortodoxos, pentecostales, adventistas, etcétera; hay denominaciones para distintos gustos y fanatismos. Cada una asume tener una verdad absoluta, destinando a la perdición de un paraíso posterrenal a todo aquel que practique dogmas ajenos. Entonces decenas de miles de millones de personas irán al Infierno, contando todos aquellos que ya murieron en 200 mil años de historia de la humanidad. No, no y no, en eso no creo. No comprendo dónde habrá espacio para tanta gente, y si hubiera otra dimensión, no concibo, que el final del alma sea la condenación eterna de fuego y azufre. Me quedo con la versión, que el Cielo nace enla felicidad propia y se reconcilia en la materia del cosmos.
Profeso a un Dios amoroso, que no hace acepción de personas, que acepta a los discriminados del mundo, a todas las expresiones de la diversidad social, a la mujer que iba a ser apedreada, a mí por ser gay. Jesús de Nazareth NUNCA sancionó la homosexualidad. Después todo cambió con Saulo, el perseguidor, rebautizado como Pablo, quien jamás dejó de ser sexista y homofóbico, segregando a los cristianos primitivos en torno al género y la orientación sexual. Para mí, desde entonces, se descaminó el proyecto del Hijo del Hombre que retornaría luego en el Vaticano, quien para sus inicios, los leones del Circo Romano devoraban a quienes no se “convirtieron” a la nueva Iglesia Católica. Lo de la Santa Inquisición entre varias complicidades por crímenes atroces durante siglos en nombre de la fe, refuerzan mis argumentos, no hallando coherencia con más de un Mandamiento. El Papa Francisco, acertado en algunas cosas, mediático y algo populista en otras, podría enfrentar otro cisma como el de Lutero, en el evento de versen amenazados los intereses económicos de los jerarcas fundamentalistas.
De acuerdo con cifras del Ministerio del Interior, cada tres días nace un nuevo grupo devoto en Colombia. ¿Será acaso negocio? En pocos casos quizás no sea el motivo. Del mismo que dijo: “véndelo todo y dáselo a los pobres”, no veo nada enlas congregaciones, salvo el diezmo en el alfolí. El ministerio de la solidaridad desinteresada con el prójimo necesitado ha quedado invisibilizada del que ve en lo secreto. Pero no todo es textual, así que evito interpretar literalmente un sinnúmero de versículos, de hecho, acudo conjuntamente a los evangelios apócrifos y libros que contextualicen la historia. La Ciencia también ocupa un lugar considerable frente a las necesarias ilustraciones de mis preguntas. No tienen por qué ser opuestos, método científico y espiritualidad.
Pensar como ateo o agnóstico, creer parcial o simplemente en nada, deben ser legítimas opciones, no satanizables dentro de la libertad de cultos. Procuro actuar consecuente y respetuoso con otras disidencias, igualmente la de credo, de la misma manera como pido inclusión para la Diversidad Sexual. Varios dioses o ninguno, abstracto o concreto, diosa u otro, son equivalentemente válidos. No olvidemos que Colombia es un Estado Social de Derecho y además laico, características que deben pasar del papel a la cotidianidad.
Miro al firmamento meditando si finalmente la teoría del Bing Bang, la Nebulosa, el meteorito que destruyó a los dinosaurios, obedeció al azaro fuepor influencia de un ente indescriptible, no precisamente de idénticas tipologías humanas. Al mismo, lo percibo como el universo en sí, en la naturaleza, en la música, en la familia, en el habitante de la calle; que está presente en cada respirar, en los discernimientos del corazón y en las oraciones más íntimas. Una deidad, un tanto mística, no esencialmente como visualmente la dibujan.
A propósito de la Semana Mayor que comienza, los templos se llenarán otra vez de fieles. Muchos cumplirán sus promesas, harán sacrificios, cambiarán la proteína en un falso ayuno, obrarán con misericordia y camándula por unos días. No soy blasfemo ni hereje, creo en Dios, aunque no reconozco una institución eclesial para vivir mi fe.


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