Crónica nos acerca al lado más humano y social de un oficio que nos permite recordar a Jaime Garzón y uno de los personajes que más cariño generó entre los colombianos: Heriberto de La Calle. Las historias de La Plazoleta del Calzado.

Por Valentina Ortiz Tovar
Especial www.noticiasalsur.co

Los embellecedores de calzado se han convertido en un patrimonio de Colombia y de la cultura neivana. Por más de 40 años han postulado la Plazoleta del Calzado al frente de la Catedral como un lugar icónico del municipio. Por sus sillas han pasado grandes personalidades de la sociedad, tanto de la política como de la cultura y son los hombres más enterados de las noticias regionales con una prensa diaria que entregan a sus clientes y una confiable radio que los acompaña durante los días largos de trabajo.
Anteriormente los lustradores y zapateros tenían su espacio de trabajo al frente de la Gobernación. Costaba 50 Centavos la lustrada, años después durante el mandato del alcalde Arismendi Mora se les brindó a los embellecedores de calzado el espacio para ubicarse en el Parque Santander, al frente de la Catedral que en un principio contaba con 10 personas y actualmente son 17 hombres quienes ejercen en el famoso pasillo. A través de los años, diferentes mandatarios han renovado su lugar de trabajo, el actual alcalde Rodrigo Lara realizó la recuperación de la tradicional plazoleta con la adecuación de puntos de descanso, pisos nuevos, reflectores y cubierta.
Cristóbal Quintero Pérez ha hecho parte de este seleccionado grupo de embellecedores de calzado. Desde los 15 años ha ejercido este oficio, su padrastro como zapatero inculcó en Cristóbal el trabajo, y a través de su caja de lustrar ha sacado a sus hijos adelante a quienes él les ha enseñado su oficio, pero como el mismo lo dice “Le pido a Dios que no ejerzan mi oficio, por eso les brindé el estudio” y ya dos de ellos son profesionales.A pesar que el oficio no brinde “riquezas” económicas, Cristóbal vive muy agradecido porque aunque algunas personas llamen a su trabajo “Humillante”, ha vivido bien. Además de esto cuenta con colegas que son familiares, un hermano y un sobrino que también ejercen el trabajo de embellecer el calzado y que han aprendido de él.

Don Cristóbal, como quise llamarle, tiene una memoria histórica de 50 años trabajando como embellecedor de calzado. Todos los días su horario es de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Con sus 65 años, hace un trabajo maravilloso y sus fieles clientes no dudan en llegar a cualquier hora del día a donde su confiable lustrador.
Por muchos años Don Cristóbal ha sido reconocido por diferentes figuras políticas y culturales del municipio. En su silla se sentaron personajes como Jaime Lozada Perdomo, quien no sólo lustraba sus zapatos con Cristóbal, sino que sus hijos y esposa también. Dice con orgullo que era “El Lustra Oficial” del ex senador, cónsul y ex gobernador, además de él estuvo también Hernán Andrade, quien realizaba tertulias con los embellecedores y compartían un desayuno; Jaime Bravo, Guillermo Plazas, quien aparte de buscarlo siempre para lustrar sus zapatos, lo invitaba a comer en el famoso Pasaje Camacho. Igualmente el actual gobernador y alcalde, quienes aunque no lo frecuentan, a veces pasan a visitar cuando van a misa, hasta el mismo presidente Juan Manuel Santos en época de campaña se sentó en su silla.
Don Cristóbal manifiesta que gracias al trabajo que les han dado por tantos años los políticos del Huila, ha permitido que los embellecedores de calzado sean personas vistas con más respeto ya que antiguamente a los lustras se les trataba con menor respeto, se les ofendía por su trabajo, se les veía como ladrones, ahora cuando ellos visitan una oficina pública se les trata bien y amablemente. Para ellos representa un honor y un cambio positivo en la percepción del oficio. La gente del Palacio de Justicia, de la Gobernación y de diferentes entidades públicas han sido clientes leales de don Cristóbal y de los embellecedores de calzado. La plazoleta del calzado está por cuenta de la alcaldía, les brindan beneficios con respecto a sus uniformes, y además la renovación de los espacios, ellos son los únicos que tienen permitido de manera legal ocupar ese espacio público.
Con la reciente renovación del Parque Santander, el puesto de trabajo de los lustras fue cerrado temporalmente y a través de algunos funcionarios públicos se logró que se les reestableciera el espacio para poder trabajar, ya que ellos sobreviven con un sustento diario y son defendidos por la ciudadanía. Adolfo Suaza. pintor y escultor huilense, fiel cliente de Cristóbal por 20 años, manifestó que los embellecedores de calzado son un patrimonio de los huilenses, que no cualquier persona realiza un trabajo que ante los ojos de él es digno y que si algún día los retiran de ese lugar podría haber una manifestación en desacuerdo, porque existe un gran cariño por esta plazoleta y por los que ejercen el oficio.
Los embellecedores de calzado cuentan con una hoja de vida para poder trabajar en la plazoleta, buscan que primero sean personas oriundas del municipio o departamento, además de una hoja de vida limpia es decir sin antecedentes penales. Los más veteranos siempre les aconsejan a los jóvenes que sean respetuosos y amables con sus clientes, que trabajen bien y tengan cultura ciudadana porque cualquier irrespeto puede ser reportado a la Alcaldía y así mismo ser retirados del lugar.
Además de ser hombres que lustran el típico zapato, han renovado sus técnicas para atraer más clientes, a través de un champú especial, los embellecedores de calzado ahora limpian tenis y zapatos en cuero de gamuza y así han buscado otra manera de ganar dinero.

Los Lustras interpretados
Jaime Garzón falleció un año después de mi nacimiento y aun así es un hombre que perdura en el corazón y en la memoria de los colombianos que siguen de acuerdo con sus pensamiento. Uno de los personajes al que más cariño le tengo, y pienso que una gran parte de los estudiante también, es Heriberto de La Calle: un personaje magnífico inspirado por este oficio que por muchos años ha hecho parte del diario vivir del colombiano. Heriberto a través de las lustradas a las diferentes personalidades del país, mostróen primer lugar las realidades de Colombia en los años 90’s e indagó por los pensamiento e intenciones de los políticos, los pensadores y grupos armados de la época. Exalto a este personaje por el hecho de mostrar cómo se ejecuta este humilde trabajo y además de esto como los lustradores actúan con sus clientes, son excelentes conversadores y siempre están pendientes de que sucede con las propuestas políticas, porque sus clientes más fieles (como le pasa a Cristóbal) son los altos mandatarios.
Como estudiante de periodismo no quiero desaprovechar la oportunidad de compartir mi experiencia con los embellecedores de Calzado, desde que tengo memoria yo era la fiel acompañante de mi padre a efectuar los pagos y diferentes actividades que se realizan en el centro de la ciudad. Dentro de esas actividades se encontraba ir a lustrar sus zapatos y con curiosidad veía desde cada ángulo como los embellecedores de calzado usaban la bayetilla para lustrar el calzado, de qué manera entre sus dedos índice, corazón y anular envolvían los trapos para que estos tuvieran más libertad de ejecución en el momento de aplicar los betunes. Como de un recipiente plástico sacaban un toque de agua para limpiar el calzado, observaba que tenía cada uno de los compartimentos de la pequeña caja que variaba su forma en los puestos de trabajo desde las famosas chivas que recorren nuestro país hasta la típica caja humilde hecha en madera que por lo general tenía la bandera de Colombia o la de los equipos favoritos de los lustras y los diferentes tipos de cepillos desde el más pequeño hasta el más grande. Todo el proceso en donde en primer lugar se limpiaba el zapato, después se aplicaba el betún y finalmente con una mano fuerte y pesada se brillaba el calzado. A pesar de años viendo este proceso, nunca pude lustrar bien los zapatos del colegio, pero aprendí que esta profesión es un tesoro, aunque se vea sencilla y humilde, los lustradores los hacen con pasión y son los encargados de que todo nuestro cuerpo se sostenga en zapatos brillantes y limpios.