Por Miguel de León Mediante la Ley 918 de 2004, se anunció el Día del Periodista y Comunicador Social, celebrado cada 4 de agosto como homenaje a Antonio Nariño, prócer de la Independencia: «Declárase el día cuatro (4) de agosto de todos los años como el Día del Periodista y Comunicador en conmemoración de la primera publicación de la Declaración de los Derechos del Hombre, realizada el 4 de agosto de 1794 por Antonio Nariño Precursor de la Independencia», expresa el Artículo 6 de dicha Ley. Es decir, se celebra un hecho político. 

Y es curiosa esta conmemoración, porque una cosa que los periodistas huilenses, por ejemplo, rehúyen es justamente al concepto político, amparados en el cuento de la “objetividad” olvidando que los comunicadores sociales tan como lo dice su nombre, son profesionales que actúan como servidores de la sociedad y a la profesión como contribuyente al desarrollo de ésta. Porque la naturaleza política del periodismo es indiscutible. El rol social que esta profesión desempeña convierte a los periodistas, especialmente políticos, en actores activos y responsables de los diversos eventos y cambios de la esfera pública que permiten el mantenimiento y progreso de las democracias.  

Entonces, la celebración del Día de Comunicador Social es recordar que el propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos, es decir de llevar a la práctica el desarrollo integral de la Constitución del 91. Todo lo contrario, a lo que en la actualidad hacen los periodistas de los grandes medios de comunicación, que se han ganado por ello, el triste calificativo de “periodistas prepagos”. Por cinco pesos olvidan que además de tener una profesión informativa, su oficio surge como resultado natural de la innata relación entre periodismo, política y democracia. 

El fundamento de toda actividad periodística (como de toda labor profesional) se encuentra en el reconocimiento del valor social de la profesión. El buen periodista es capaz de orientar al lector en sus dudas y llenar sus vacíos de información, desde los más domésticos hasta los más perentorios para él como individuo y para la sociedad.  Por eso su deber no es con el poder, sino que es un trabajo orientado a atender aquella necesidad del ciudadano de estar informado de lo que sucede en su entorno, y ello, nos lleva inevitablemente a concebir un periodismo por naturaleza político, impulsador y orientador de hechos influyentes en la sociedad.  

Por eso la conmemoración de este día, en homenaje a otro precursor de la prensa, el prócer de la Independencia Antonio Nariño, quien tradujo e imprimió la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano y quien es considerado el primer periodista político del país y uno de los luchadores de la libre expresión a través de la prensa periódica, es también un día abierto a la reflexión del oficio y del compromiso social de los comunicadores sociales.  


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