Municipios rurales con acceso a crédito agropecuario generan más de 4 veces valor agregado per cápita frente a los que no lo tienen. El director del DNP, Luis Fernando Mejía, indicó que mientras el valor agregado per cápita en los municipios que no tienen operaciones de crédito rural es de $5,8 millones, en los municipios que presentan las mayores cantidades es de más de $25 millones.

Bogotá El valor agregado per cápita de los municipios que no tienen acceso al crédito agropecuario es de 5,8 millones de pesos, mientras que el de los municipios que tienen las mayores cantidades de crédito es de más de 25 millones de pesos.
Estas cifras fueron reveladas por el director del Departamento Nacional de Planeación, Luis Fernando Mejía, durante el foro organizado por Publicaciones Semana denominado ¿Hacia dónde debe ir el financiamiento rural?
“En el crédito rural han venido ganando participación los productores grandes y medianos. Los productores grandes pasaron en participación del 24% en 2010 a un 61% en 2016. Los pequeños pasaron del 26% al 19% entre 2010 y 2016”, sostuvo Mejía.
El director del Departamento Nacional de Planeación agregó que, a pesar de las bajas solicitudes de crédito agropecuario, la tasa de aprobación es muy alta: alrededor del 90% de las Unidades de Producción Agropecuaria que solicitaron créditos lo obtuvieron.
“El punto fundamental es que los municipios que tienen más acceso al crédito son aquellos que tienen un mayor nivel de desarrollo socioeconómico, por eso la importancia del crédito agropecuario. Y también eso está relacionado con el valor agregado, es decir, el crecimiento económico y el desarrollo”, sostuvo el director del DNP.
Durante su intervención en el foro, el director del DNP indicó que, si bien el crédito es un factor productivo necesario para el desarrollo rural, no es suficiente.
“Se deben implementar estrategias para mejorar la cobertura y el financiamiento en las zonas rurales, por ejemplo, hay que formalizar la propiedad rural como garantía inmobiliaria, desarrollar instrumentos de crédito destinados a la compra de tierra para pequeños productores, así como crédito para vivienda rural”, sostuvo Mejía, quien recalcó que las instituciones financieras tienen el reto de profundizar la colocación de créditos a pequeños productores.
Pese a los desafíos en este tema, el director del DNP resaltó la labor que ha venido desempeñando el Banco Agrario en la colocación de créditos a las pequeñas unidades de producción agropecuario, sin embargo, indicó que la solicitud de créditos, por parte de estas unidades productoras agropecuarias, asciende apenas al 11%.
“El esfuerzo del Banco Agrario es notable en el incremento del acceso de productores rurales de menor escala al crédito agropecuario de fomento, pues más del 70% de las colocaciones de las zonas rurales y rurales dispersas se concentró en pequeños productores”, sostuvo.

Mayor parte de créditos agrícolas se usa para pago de insumos y mano de obra
Según el director del DNP, las Unidades de Producción Agropecuarias (UPA) usan el crédito rural principalmente para la compra de insumos (50,2%), el pago de mano de obra (21,3%), la compra de animales (20,8%) y la instalación de cultivos 15,9%, lo cual indica que este instrumento facilita el acceso a factores productivos esenciales para mejorar su competitividad.
Por su parte, las UPA de mayor tamaño (más de 500 hectáreas) destinan los recursos principalmente para la compra de maquinaria, mientras que, en las UPA más pequeñas (menos de 10 hectáreas) el crédito se usa principalmente para la compra de insumos.
Según el índice sintético de condiciones de vida, en el año 2005 los municipios que no tuvieron acceso al crédito la incidencia de pobreza en las zonas rurales dispersas fue 90,1%; mientras que aquellos que tuvieron la mayor cantidad fue del 69,8%. En el año 2014 la pobreza fue de 73,9% y 41,33%, respectivamente.
Es decir, mientras en los municipios que no tuvieron acceso al crédito agropecuario la pobreza se redujo en 16,2 puntos porcentuales, en los que tuvieron mayor acceso la pobreza se redujo en 28,5 puntos porcentuales.
“Cuando se accede al crédito, se accede a la productividad. Un gran reto en política pública para el agro es la coordinación de instrumentos que permitan el desarrollo. La posibilidad que da el crédito es que es el productor puede coordinar los instrumentos necesarios para aumentar su productividad”, sostuvo el director.
foto Banco Agrario