Tratan de pillo, vándalo, desalmado a Raimundo y todo el mundo. El ladrón juzga como procede
Por: Fernando Gasca
En el pasado, nuestros antepasados, de manera irresponsable, malsana, se tiraron nuestro presente y sembraron nuestro futuro.
Si. Seamos sinceros y digámoslo con la bocota bien abierta y sin ningún temor. Tampoco es una falta de respeto (ni más faltaba) es la verdad, monda y lironda.
Para nadie es un secreto que a ellos poco les importó el cuidado del medio ambiente (excepciones hay, pero no fueron la mayoría), a aquellos que llamaron colonos o colonizadores les debemos que se dedicaran (al decir de ellos) a tumbar monte y dejar bonitos pastos, ahí empezaron a nacer esos que hoy llaman hermosas haciendas y hermosos cultivos mecanizados.
Lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta, machete ventiao y quemas a montón, a vender palos se dijo, no importaron las quebradas, los ríos, los lagos y lagunas, ah, recordemos…la basura se tiraba al rio.
Los cultivos se bañaban con venenos y venenos de los buenos, ¡eso que, mijito, mugre que no mata, engorda!
La alimentación era cosa de otro mundo, buena carne, buena grasa, buen sancocho, aguapanela con leche, queso con suero, mantequilla de nata (de la buena), nadie moría del corazón (eso decían). Si acaso el mejor nutrido, aquel que comía buena gallina gorda, con arroz preparado con mantequita de pecho de marrano (empella), de un solo totazo caía (de muerte natural y de repente, anotaban las gentes.
Con esos ejemplos, así nos educaban, con esos ejemplos así construían nuestro futuro.
Así como ahora los padres de familia educan a sus hijos, a volarse los semáforos, a no portar el casco manejando la moto, a no tener seguros, a colarse, (pendejo el que no se cuela, tonto el que respeta la línea).
Por tradición y sumisión, los cargos públicos (los de la gente de bien) fueron y siguen siendo para las gentes de bien. Y la gente de bien, ergo, los hijos de político, políticos serán (como cualquier monarquía); a esos mantenidos (en el amplio sentido de la palabra), siempre los hemos tenido pegados de la teta oficial. ¿Acaso hemos tenido senadores o representantes ilustrados?, ni en sueños, meros aprendices, algunos con título, pero cero experiencia, nunca habían trabajado en nada, nunca han trabajado y nunca trabajaran. Pura lengua, puro bla, bla, bla.
Esos mantenidos, fueron los que empezaron a aprobar los proyectos de ley, que los comerciantes e industriales les hicieron llegar (ellos nunca escribieron ni leyeron lo que aprobaron) y que a pupitrazo limpio se dieron en aprobar, esos irresponsables vendieron su conciencia al mejor postor, esos irresponsables aún siguen por ahí rondando.
Como las monarquías, les pasaron el asiento a sus hijos, a sus hermanos, a sus primos, a sus allegados, a falta de unos, buenos resultaron los testaferros, los tonticos del pueblo, algunos bachilleres y lame suelas a montón.
Hoy, cuando el presente es incierto, cuando lo que nuestros antepasados construyeron vendiendo su voto, se quiere reformar, salen los mismos (las gentes de bien), los que siempre han detentado el poder y aprobado las absurdas normas a decir que los males que aquejan al país se deben a un mes de paros, de marchas… carreta, paja, pura mentira.
Hoy, cuando sabemos que esos, que ellos, que los de siempre nunca han dado puntada sin dedal, cuando les oímos decir a los medios que todos somos delincuentes mientras no demostremos lo contrario. Cuando ahora si quieren invocar las buenas maneras y los famosos actos de buena fe (sabiendo que la buena fe esta de encierro y con tapabocas), los bandidos (es decir ellos, los de siempre) empiezan a pelar el cobre y a juzgar como siempre han procedido. Tratan de pillo, vándalo, desalmado a Raimundo y todo el mundo. El ladrón juzga como procede.

Neiva, mayo 31 de 2021 (622)


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