Por Magister ELIMELETH PEREA MOSQUERA

Es importante destacar que en nuestro mundo social, encontramos un gran poder que existe en la ciudad y en los pueblos, sin importar, las diferentes regiones geográficas que existen en nuestro hermoso país, el cual debemos resaltar y valorar todos los días, por el calor humano de sus habitantes, los cuales son la plena razón de ser, para dinamizar una gran vida, esta vida , existe por el poder que hay en las ciudades y los pueblos, ese  poder no es más que otra cosa que la gran ética, que es un saber de raíces filosóficas, pues justamente un filósofo llamado el estagirita, Aristóteles (384-322 a. n. e.), fue quien le asignara este nombre al saber que estudia las virtudes del carácter, ya que el vocablo griego “ethos” significa precisamente carácter o modo de ser, es decir en nuestras ciudades y pueblos, existen buenos actos que son significativos para resaltar, la mayoría de estos actos buenos se generan desde el seno de la familia, y se complementan en la escuela y colegios, con gran fortaleza, para la formación de la persona humana, porque entre ambas llegan a una gran meta, que consiste en la formación integral de la persona, porque la ética formó parte de la Filosofía hasta fines del siglo XIX, ayudando a la construcción de ciudadanía, como también en que se inició su proceso de independencia. Su objeto de estudio es la conducta moral de las personas en sociedad. Está conformada por dos disciplinas: la Axiología, que estudia los valores y la Deontología, que estudia los deberes; pero lo que no podemos entender, son los grandes antivalores que se miran hoy, y que los seres humanos no los cultivan, de manera positiva, son negativistas para la formación de la persona humana, no dan ejemplo en su formación, menos en el ejemplo, porque los diversos comportamientos así lo demuestran, destruyendo a las personas, robándose los recursos públicos del pueblo, destruyendo los hogares, robándose los alimentos de los más necesitados, y lo peor de todo, llegando al poder, por el uso del dinero, de esta manera se recuerda la famosa expresión, del filósofo ginebrino, Juan Jacobo Rousseau, quien decía “ El Hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”, yo creo de manera ´personal, que el ser humano es bueno, pero son las mismas necesidades que lo contaminan de manera negativa, por ese capitalismo salvaje que existe hoy, y que contamina a las ciudades y a los pueblos.

Hoy la moral es una de las formas de la conciencia social que, en tanto que reflejo de las condiciones materiales de vida de los hombres, es histórica y concreta, y por tanto relativa, cambiante, y en desarrollo constante, de acuerdo a la marcha de la sociedad, es decir que las ciudades y los pueblos, deben ser construidas en función de una buena ética personal y de grandes valores. Es importante reconocer que a lo largo de la historia, universal y nacional, muchos filósofos le han dedicado tiempo al estudio de la ética y no pocos de ellos han socializado sus reflexiones en forma de publicaciones. El interés de todos ellos ha sido no solo compartir inquietudes y aportes, sino, muy especialmente, contribuir, de alguna manera, al mejoramiento del ser humano, de las ciudades y de los pueblos.

Ya que las virtudes según Aristóteles, son cualidades del carácter, de ahí que la forja del mismo tenga una importancia relevante para poder evaluar como buena a una persona. No obstante, como los seres humanos no somos perfectos, todos tenemos virtudes y defectos, entre estos últimos los hay que son disculpables; pero otros son de los defectos que caracterizan como despreciables a las personas en nuestro mundo cotidiano, son personas liquidas, bajo el pensamiento de Zigmun Bauman, en la modernidad.

Es importante destacar que toda virtud implica una elección reflexiva de una medida determinada por la razón, entendida esta última como inteligencia, sabiduría, facultad de elegir las acciones más adecuadas. En el otro extremo están los defectos. Ejemplos de estos últimos son la envida y el egoísmo, entre otros. Pero algunos no requieren medida, pues el solo hecho de llevarlos a la práctica de forma habitual implica un vicio. El vicio es un modo de conducta negativo, que va contra las normas y costumbres virtuosas. En ocasiones, el vicio constituye una violación no solo ética sino legal, tales como el robo y el homicidio.

En conclusión, las ciudades y los pueblos deben ser virtuosas, de principio a fin, y de rechazar en todo momento los antivalores generados por el vicio, de manera tradicional, debemos atacar este virus social que nos carcome, todos los días, en las ciudades y los pueblos. Viva el mundo de la ética personal y social.

elipe99@yahoo.es


Fecha: