Por Magister Elimeleth Perea Mosquera

Hasta el momento existe una gran verdad escondida, por la mayoría de los colombianos, y todo es producto del servicio educativo que se ofrece en nuestro país, generado por una falta de pertenencia social y de verdaderos programas que tengan la identidad y la idiosincrasia del pueblo colombiano, como es el caso de nuestra verdadera historia, en donde los afros o negros, participaron de manera activa en el proceso de la independencia Colombiana; hoy son muy pocos los profesores de historia que le hacen reconocimiento social, a la negra Hipólita, mujer que dio todo su amor Maternal, para criar y formar educativamente al llamado Simón Bolívar, el gran Libertador de Colombia y otras cuatro naciones más, utilizó de manera valerosa y con mucha credibilidad a los negros, diciendo, ellos también son una razón de ser, porque mi sangre es negra y única para luchar por la independencia de esta gran nación.

Pero no es solo esto, otra gran mujer que debemos darle su gran mérito, se llama María Antonia Ruiz fue una mujer afro esclavizada cuyo hijo hizo parte de las fuerzas que participaron en ese primer proceso de independencia del Valle del Cauca. En agosto de 1816 el muchacho fue fusilado en el proceso de Reconquista, por el régimen del terror.  Según relata Jesús Iván Sánchez en su libro ‘Tuluá, sus héroes y heroínas en la independencia’, en este punto comienza la activa participación de Ruiz en el proceso de emancipación del Valle del Cauca.

Esta gran mujer, venga la muerte de su hijo llevando a cabo un importante número de destrozos y bajas en las filas realistas. Además fue fundamental en el reclutamiento de los hombres y mujeres que intervendrían en la Batalla de San Juanito en septiembre 28 de 1819, hecho posterior a la Batalla de Boyacá, de gran significado para Colombia, es así que para el historiador Alonso Valencia la figura del inglés John Runel en la Batalla de San Juanito fue fundamental. También reclutó activamente hombres y mujeres en los sectores afro e indígenas de la región bajo una consigna de clase que abogaba por la muerte de los ‘godos’ y de aquellos que representaban el poder económico en su zona de influencia. Muchos escritos omiten su papel en la historia del Valle del Cauca y de Colombia, ya que se convirtió en un personaje muy peligroso al establecer esta máxima que atentaba incluso con el nuevo orden establecido. Como vemos la batalla de San Juanito, tuvo mucha influencia afro para la independencia de Colombia.

Para el investigador Matthew Brown, Runel tras la Batalla de San Juanito gozó de un cierto prestigio por la influencia que tenía entre los sectores menos favorecidos. Pero gracias a sus acciones erráticas de pillaje y asesinato, la nueva élite lo vio como una verdadera amenaza. Desapareció misteriosamente mientras era trasladado bajo arresto a Santafé. Nadie sabe qué fue de él.

Ahora miremos los antecedentes de la batalla de San Juanito, Tras la toma de Bogotá por parte de las tropas de Bolívar el 10 de agosto de 1819, el rumor llega a oídos de María Antonia Ruiz. Según Valencia, “ella recorre el Valle revolviendo a la gente”. El, en ese entonces gobernador de la Provincia de Popayán, Pedro Domínguez recorre el territorio tratando de organizar una defensa efectiva. Pero el 2 de septiembre de 1819, un ejército de hombres y mujeres afro lo asaltan y tras un duro combate muere. Este es un hecho totalmente inédito en el proceso de independencia de toda América, ya que es la única ocasión en que una autoridad, tan importante como un gobernador español, muere en combate. Mucho más extraordinario es el hecho de que cae a manos de un ejército conformado mayoritariamente por hombres y mujeres esclavizados como eran los afros, en dicha época, por la cultura eurocéntrica de los españoles.

El amor y el vigor por la anhelada independencia, es tan fuerte  que el 28 de septiembre de 1819, en inmediaciones del actual municipio de Buga, en una hacienda conocida como San Juanito, se lleva a cabo el combate definitivo. Los Patriotas se encontraban al mando de Joaquín de Ricaurte y John Runel. Los realistas, a cargo de Miguel Rodríguez, buscaban a los responsables de la muerte del gobernador Domínguez. En el encuentro fue definitivo el apoyo proporcionado por las tropas de los sectores menos favorecidos reclutadas por Runel y María Antonia Ruiz. Por supuesto, no fue la primera vez que los afros participaban activamente en el proceso de independencia. No hay que olvidar su papel en los procesos de independencia de la costa Caribe e incluso en la Campaña Libertadora del centro de la Nueva Granada con Bolívar y Santander a la cabeza, como lo mencione anteriormente.

 En octubre de 1819, tanto Miguel Rodríguez como Silvestre Delgado, fueron fusilados en Cartago. Como se puede apreciar, los dos informes militares en el campo de la batalla son coherentes y destacan cómo Juan María Álvarez, Juan Runel y Joaquín Bermúdez, al mando de las milicias campesinas fueron los artífices principales de la victoria en San Juanito. Este triunfo unido al de El Guanábano en ese septiembre de 1819 significó la liberación del Valle del Cauca y la unión de todos los estamentos sociales en pos de una causa común. Fue esta gesta el origen del concepto de vallecaucanidad ya que en las Ciudades Confederadas de 1811 solo habían participado los criollos y citadinos mientras las mayorías, los campesinos y las castas habían permanecido marginados.

En momentos en que se conmemora la Independencia de 1819 y nos hablan con el mismo discurso de hace doscientos años de las gestas del altiplano cundiboyacense, el discurso hegemónico y centralista quiere hace creer que por el Valle del Cauca pasó la Ruta Libertadora. No. Los vallecaucanos se dieron su propia liberación. Cuando llegó Manuel Valdés en 1820, liberó al Cauca y el territorio vallecaucano fue la base de operaciones para las futuras campañas de liberación de Venezuela, Quito, Perú y Bolivia.

Lo que sí es importante destacar además de esto, es la intervención de sectores tradicionalmente no beligerantes y esclavizados en una compleja sociedad neogranadina que, tan sólo en 1851 les fueron reconocidos sus derechos de libertad, o mejor dicho, se reconocería su plenitud de derechos, los cuales deben ser respetados. Este respeto lo vemos hoy con mucha admiración, por la oportunidad y gran participación que se está dando, para definir el poder legislativo del próximo año 2022, con auto reconocimiento total.

Como una de las grandes conclusiones, es el de poder decir con categoría, que los afros han ayudado y ayudan a la construcción de este país, por lo tanto la filosofía de la inclusión es válida y de gran significado social.

Elipe99@yahoo.es


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