Cuando se cumplen 117 años del natalicio del poeta español Federico García Lorca, el canal público Señal Colombia estrena el largometraje documental El Ruiseñor y la noche, rodado durante el último año de vida de la emblemática Chavela Vargas. Esta coproducción entre México, España y Colombia es un homenaje que Chavela, de entonces 93 años, hace a García Lorca, el gran amigo que nunca conoció.

El Ruiseñor y la noche, el largometraje documental que tuvo su estreno mundial este año en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara llega a la pantalla de Señal Colombia para compartir con los televidentes cómo se hizo realidad uno de los últimos deseos de la gran Chavela Vargas, quien en el último año de su vida logró su tan anhelado homenaje al hombre que consideró su gran amigo: Federico García Lorca.
En realidad Chavela y el poeta español nunca se conocieron, pero sí coincidieron en un mismo lugar aunque en diferentes tiempos: la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde la artista ocupó, durante una gira en España en 1993, la misma habitación que 80 años atrás había ocupado García Lorca.
Contaba Chavela que cada día llegaba a su ventana un pájaro amarillo que con su pico tocaba el vidrio, según ella era el espíritu de Federico. Con gran emoción narraba que en sus noches de insomnio, padecimiento que también afectaba al poeta, se reunía con él. Ella evocaba veladas de charlas, risas, cantos, poesía y música. Lorca tocaba el piano, mientras ella con placer lo escuchaba. Esta anécdota, es el principio de un gran amor por parte de Chavela hacia el poeta.
Desde entonces siempre quiso hacer un homenaje a ese gran amigo de noches en vela pero sólo lo logró en su último año de vida, cuando ya alcanzaba los 93, con Luna Grande, un disco/libro que contiene una selección de fragmentos de poemas y obras de teatro del poeta granadino, acompañados con la música de sus propias canciones. Lo presentó en la que fuera su última aparición en los escenarios, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en abril del 2012.
El director del documental Rubén Rojo Aura comparte en El Ruiseñor y la noche la magia del último año de vida de esta extraordinaria cantante y fue testigo de la materialización de ese sueño que se cumplió apenas unas semanas antes de que la artista costarricense de corazón mexicano se reuniera con García Lorca… cuando La Kupaima, la última chamana o hechicera del pueblo, también habitara el universo inmortal junto a su amigo.
Y aunque en este documental el hilo conductor es ese disco en homenaje a García Lorca, es la muerte el tema que lo atraviesa de comienzo a fin y que además se convierte en el último registro de Chavela Vargas en vida y en el testimonio de su transición de la vida a la muerte, en el documento audiovisual de sus ‘últimos deseos’.
A lo largo del documental grandes amigos y colaboradores como su biógrafa María Cortina, Miguel Peña y El Che, sus guitarristas; Laura García Lorca, sobrina del poeta; José García Velasco, conocido como Pepe Sonrisas y director de la Residencia de Estudiantes; Miguel Poveda, cantaor de flamenco que acompañó a Chavela en la última presentación que celebró antes de fallecer y hasta la cantante y compositora Lila Downs, comparten anécdotas de vida junto a Chavela.
Finalmente para destacar dos grandes elementos de esta coproducción la música, porque permite escuchar como Chavela le canta a Lorca durante los ensayos y grabaciones y el recurso de la animación para recrear la condición que le fue dada por los huicholes de Kupaima o Chamana y de lo que habla Isabel Galán, organizadora del nombramiento.


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