Desde hace 20 años, José Elías Prada Morales, oriundo de Baraya-Huila, se instaló en la ciudad de Neiva en busca de mejores oportunidades. Hoy, después de dos décadas, vive y trabaja en un montallantas. Sobrevive arreglando ciclas, motos y siendo reconocido por su oficio en el barrio Luís Eduardo Vanegas de la Comuna 9 de Neiva.

Por: Cristian David Ordoñez Fuentes
Redacción Noticias Al Sur
Muy temprano en la mañana, a eso de las 8:00, abre su casa José Elías. Tomando sus herramientas y con la mejor la mejor actitud inicia su jornada laboral. Su trabajo, para muchos en la comunidad conocido, es despinchar motos y arreglar cualquier tipo de desperfecto a estos medios de transporte.
Su vida no ha sido fácil. Hace 20 años, por cuestiones de la vida y del conflicto armado que se vivía en el municipio de Baraya, migró hacia la capital del departamento del Huila para poder encontrar una mejor estabilidad laboral. Y lo logró, pues pudo establecerse en un lugar en donde abrió un montallantas, un oficio que lo ha ejercido durante toda su vida, y consiguió realizarse como padre teniendo a dos hijos.
José Elías Prada nos contó su vida, a lo que aspira y la ayuda que espera de la Administración Municipal, pues ya ha tenido encuentros con la Secretaría de Gobierno y de Planeación para una reubicación que le permita tener una casa digna para vivir.

¿Cómo llegó a Neiva?
Yo vengo de Baraya. Hace 20 años llegué acá a la ciudad de Neiva y me coloqué a trabajar en lo que aprendí de niño, que fue arreglar ciclas, motos y otros medios de transporte. Me instalé en el Luís Eduardo Vanegas, monté mi negocio y desde ese momento me he dado un lugar en este barrio, los vecinos me conocen y eso es un punto a favor en mi trabajo.

¿Siempre se ha desempeñado en el oficio de montallantas?
Siempre lo he hecho, sí.No logré aprender otra cosa diferente, pues como muchas personas en este país, me han faltado oportunidades para poder realizar o ejercer otro oficio.

¿Cómo siente aquí, después de 20 años?
Me siento bien. Pude conformar una familia y tengo dos hijos. Lastimosamente terminé la relación que tenía con mi esposa, duramos siete años, pero tengo muy buena relación con mi hija menor de 14 años y comparto mucho con ella. Trabajo muy bien acá y la mayoría de lo que gano es para ella, para que tenga una vida mejor.

¿Cómo es su relación con los habitantes del sector?
Me llevo muy bien con todos los habitantes del sector. Todos me conocen acá. A veces, cuando no hay trabajo en el día, me siento a tomar tinto con algún vecino y charlamos sobre distintos temas.

¿Cuál es su participaciónen la comunidad del barrio Luís Eduardo Vanegas?
Siempre me gusta meterme en las cosas que hacen en la comunidad, pues a todos nos deben interesar las problemáticas de nuestro alrededor. Incluso, hay un tema grave de basuras en el barrio, muchos vecinos se han quejado, han colocado derechos de petición pero la falta de cultura ciudadano no ha permitido que se arregle el problema. Gracias a Dios uno se encuentra con gente que le pone el corazón y amor a su barrio, y eso es bueno, porque ahí se ve qué tan comprometida es la gente para resolver los problemas.

Desde hace 20 años usted vive y trabaja acá ¿Ha tenido problemas por instalarse en este espacio?
Para nada. Yo me baño en la casa de mi papá y me vengo a trabajar. Sólo duermo en esta casa que tengo. Pero nunca he tenido problemas por el espacio, incluso tengo un derecho de posesión del terreno que estoy ocupando otorgado por la Secretaría de Planeación. Aunque realmente yo desde hace mucho tiempo le vengo pidiendo ayuda a la Administración Municipal para que me den una casa, para que me reubiquen y yo les desocupo acá, porque he escuchado que por este lado en el que estoy, se va a construir una ruta del Sistema Estratégico de Transporte Público (Setp).

¿Qué respuestas ha recibido por parte de la Administración Municipal para que le den una casa?
Yo le hice la petición a la administración pasada. Me prometieron una casa pero eso no se concretó porque valía mucha plata. Surgió otra posibilidad, que fue que ellos me dieran un dinero, unos 30 millones para un lote y el resto del dinero me lo daban pero en herramientas para yo poder trabajar. Pero nada se concretó, no me dieron ninguna solución. Yo solo le pido a esta administración que me ayude, en el barrio Progreso, muy cerca al barrio Luís Eduardo Vanegas, hay un lote que vale 20 millones. Me gustaría que me dieran ese lote para poder vivir ahí y los otros 10 millones me lo dieran en herramientas para poder instalarme y trabajar bien. Yo sólo pido una vivienda.

¿Si no llega una solución pronto, usted qué hará?
Haré lo que sé hacer, porque si no me dan una solución para reubicarme, para darme una casa o al menos un lote, me quedaré acá. La gente me tiene aprecio y me he ganado un lugar. Este es mi lugar de trabajo, donde duermo y no me iré de acá. Seguiré en la lucha.

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