De acuerdo con la FAO, en América Latina y el Caribe, se estiman niveles de pérdida y desperdicio cercanos al 34% de los alimentos producidos. Estos datos representan 127 millones de toneladas o 223 kilogramos por persona por año.

Redacción
Según Departamento Nacional de Planeación (DNP), en Colombia se pierden y desperdician anualmente un total de 9.76 toneladas de alimentos, lo que equivale al 34% de la producción total y cerca del 64% de las perdidas y desperdicios de alimentos se producen en la fase inicial, es decir, en la parte agrícola, en la poscosecha y en la logística previa al traslado hacia su destino final.
De acuerdo con la FAO, en América Latina y el Caribe, se estiman niveles de pérdida y desperdicio cercanos al 34% de los alimentos producidos. Estos datos representan 127 millones de toneladas o 223 kilogramos por persona por año.
Esta dramática situación fue revelada en la primera Cumbre Latinoamericana sobre Pérdidas y Desperdicios de Alimentos que se celebra en Bogotá, evento convocado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y los socios de la plataforma #SinDesperdicio, busca ser un espacio de intercambio de experiencias entre el sector público y privado que permita acelerar la implementación de una agenda de reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos en toda la región.
Allí, la Primera Dama, María Juliana Ruiz, dijo que “Colombia está absolutamente dispuesta y comprometida para ser exitosa en el objetivo de erradicar las muertes por desnutrición”.
“Es un tema que toca para mí dos áreas fundamentales: la nutrición y hace un llamado al trabajo multisectorial, al trabajo coordinado, colaborativo, propositivo y con un objetivo determinado. Y ese ha sido el punto de partida de las acciones que hemos decidido tomar desde el despacho”, expuso la señora María Juliana.
Recordó que cuando asumió su rol como Primera Dama, se pensó en ampliar el espectro de primera infancia y hacer un acompañamiento en todo el ciclo de vida de niñez, adolescencia y juventud, razón por la cual decidió abanderar todas las causas que tuvieran relación con la nutrición.
“Todo esto con el fin de visibilizar el proceso que surge y que tiene un ser humano desde que nace hasta que se convierte en una persona independiente, capaz de aportar y poner al servicio de la sociedad sus habilidades, sus capacidades y sus talentos”, indicó.
Ruiz explicó que concibe la nutrición como un proceso no exclusivo de alimentación, sino de formación y de enriquecimiento del ser humano. Por eso se dividió en dos ejes: la nutrición del cuerpo y del alma.
“En la nutrición del cuerpo estamos enfocados en todo lo que tiene que ver con esa capacidad de fortalecer la oferta de micronutrientes en nuestro país, para hacer eficiente la apropiación de toda esa capacidad alimentaria que le permite a los seres humanos desarrollarse cognitivamente”, explicó.
Y respecto a la nutrición del alma, indicó que se trabaja “con una bandera que es el fortalecimiento del entorno socio afectivo de los niños y adolescentes, porque estamos seguros de que no nos serviría de mucho imprimir todo nuestro esfuerzo exclusivamente en el desarrollo cognitivo del ser humano, si estamos dejando a un lado el fortalecimiento del entorno socio afectivo, el cual les permite desarrollarse y crecer con una conciencia social y comunitaria”.
En este sentido, una de las iniciativas más importantes que lidera la Primera Dama, quien también es Embajadora de Buena Voluntad del Objetivo de Desarrollo Sostenible 17, que hace un llamado a la articulación de esfuerzos, es la Gran Alianza por la Nutrición, que a la fecha cuenta con más de 20 aliados estratégicos de distintos sectores, que han permitido posicionar la nutrición como una causa nacional.


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