Talleres de danza para niños y niñas en San Agustín, que hacen parte del programa “Huila para los Niños y las Niñas” que lidera la Secretaria de Educación Departamental y que busca garantizar la formación integral de los menores.
En la sede San Martín, de la Institución Educativa Carlos Ramón Repizo del mítico municipio de San Agustín, se vienen adelantando los talleres de “Danza Como Pedagogía para la Paz” cuyo objetivo fundamental es desarrollar en los estudiantes habilidades que propicien su bienestar e involucrar dinámicas que apoyen el proceso educativo que se viene realizando en el departamento por medio de estrategias novedosas y con pedagogías bien definidas.
Las actividades están orientadas a potenciar las destrezas artísticas en los menores y fortalecer las tradiciones culturales regionales en uno de los municipios con mayor riqueza en esta categoría del país.
El programa cuenta con total aceptación por parte de la comunidad educativa pues los estudiantes a través de estas lúdicas jornadas pueden mejorar sus habilidades como lo manifiesta Gloria Isabel Pérez, docente de la sede San Martín: “Los talleres logran que los muchachos se integren y se motiven, es en estos espacios donde ellos pueden mejorar sus habilidades a nivel cognitivo y a nivel académico. El programa es totalmente inclusivo y cuenta con un personal con muchas capacidades, entonces eso ha logrado que nos den muy buenos resultados y de esta manera se logra que los niños se sienten importantes y especiales”
San Agustín finalmente fue escogida para ser sede del evento artístico cultural en donde todos los municipios participantes del programa, que pertenecen a la zona sur, podrán presentar su talento a través de una muestra artística representada por una delegación de cada institución.

San Agustín joya artística y cultural
San Agustín es sin ninguna duda el referente cultural de nuestro departamento. Ubicado entre las montañas del macizo colombiano y situado al sudeste del departamento cuenta con una formidable historia milenaria en la que convergen diferentes comunidades indígenas de América.
La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en el año de 1995 destacándolo como “el mayor conjunto de monumentos religiosos y esculturas megalíticas de Suramérica”.