El cocodrilo del Magdalena Crocodylus Acutus se creía extinto a nivel local, hoy su población se encuentra resurgiendo y su hábitat se ha recuperado y nuevos registros han sido reportados en el municipio de Villavieja, tras casi 30 años sin avistarse.
El Crocodylus Acutus ha sido una especie afectada por la cacería, principalmente por su piel y el consumo de su carne, además por el temor que genera y el conflicto de que se alimenta de las ovejas que hacen parte del subsistir de los habitantes.
Veinticuatro ejemplares fueron hallados en el río Magdalena por habitantes de la región quienes han sido capacitados por la CAM en los procesos de monitoreo de esta especie. Los cocodrilos fueron pesados y medidos antes de ser devueltos a su medio ambiente.
La Bióloga de la Corporación del Alto Magdalena -CAM-, Katherine Arenas Rodríguez, comentó la manera en que fueron descubiertos:“Hace un año se presentó el primer registro de esta especie en el DRMI La Tatacoa, en aquella ocasión la comunidad de la zona reportó a la CAM la presencia de babilla, tras acudir al lugar encontramos 14 neonatos que al ser registrados se identificaron como Cocodrilos del Magdalena, especie que se encuentra en vía de extinción”.
Desde entonces, la Corporación ha iniciado un proceso de educación ambiental en esta área protegida, logrando la recuperación parcial de la especie y un cambio de cultura en los habitantes de la zona. Se ha realizado un trabajo mancomunado entre la CAM y la comunidad implementando técnicas de conservación, y de monitoreo mediante la instalación de cámaras trampa y el seguimiento a nidos.
“Si veo a una persona que va a cazar a un cocodrilo, mi deber es llamarle la atención, sino hace caso llamaré a las autoridades competentes para que procedan y tomen las medidas pertinentes”, comentó Oscar Almanza, habitante del DRMI La Tatacoa. Por su parte Ferney Soto habitante de la vereda en la que se han presentado los avistamientos de cocodrilo sostuvo: “La idea es seguir trabajando de la mano de la Corporación, seguir siendo apoyados y capacitados para conservar el Cocodrilo y su hábitat”
En este momento se está desarrollando una labor de búsqueda en el trayecto del río Magdalena y se sabe que hasta ahora sólo se encuentran en la Bahía de Cispatá, en San Antero, Córdoba y en Villavieja, Huila.
Todas las especies tienen una gran importancia ecológica y cumplen un papel fundamental dentro del amplio ecosistema. Particularmente el Cocodrilo del Magdalena se alimenta de peces enfermos o muertos que dañan los cuerpos de agua, por lo tanto está haciendo una función de limpieza conservando así el medio ambiente.
“Hay que recordar que esta es una especie protegida, que está en amenazada y en peligro de extinción, por lo tanto existe una legislación sobre el tráfico y la cacería de esta especie, que puede llevar hasta penas privativas de la libertad, a parte de las sanciones económicas y administrativas a las que haya lugar. Lo importante es crear una cultura de convivencia con la especie, y la Corporación seguirá aunando esfuerzos con la comunidad, para garantizar la conservación de la especie en el Departamento del Huila”, aseguró Katherine Arenas Rodríguez, bióloga de la CAM.
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