Luego de dos años y seis meses de permanencia en las Farc, de experimentar de cerca los rigores de la guerra, alias ‘Marcela’ decidió huir de las filas de la organización armada al margen de la ley y buscar el apoyo de los hombres del Batallón Especial Energético y Vial No. 12 de la Novena Brigada en la vereda El Vergel del municipio de Suaza.

La mujer con conocimientos en enfermería, una vez fue entrenada, recibió  la misión de atender a los terroristas de los Frentes 14 y 15 enfermos o heridos en combates; un campamento improvisado era el lugar en el que ‘Marcela’, con los mínimos instrumentos quirúrgicos y los medicamentos que hasta allí trasladaban los integrantes de la Red de Apoyo al Terrorismo de las Farc, intentaba salvarle la vida a sus compañeros.

Sin embargo, su tarea iba más allá, debía apoyar con la consecución de medicamentos, material de guerra, adelantar proselitismo político e inteligencia delictiva a las tropas en las veredas Matiguajo, Aguas Claras, Delicias, el 40 y Versalles del municipio de Solano en el departamento del Caquetá, información que posteriormente suministraba a alias ‘Paturro’.

Con la entrega de ‘Marcela’, las Farc no solo pierde a un importante integrante entrenado en la asistencia de personal herido, sino que además ve afectaba su comunicación con la población civil y la consecución de elementos logísticos para los frentes del Bloque Sur.

Hoy a sus 20 años, ‘Marcela’ sueña con ver crecer a su hijo y darle el mejor ejemplo de buen ciudadano, un pequeño que nació en una zona campamentaria en el Caquetá, muy a pesar de la orden de abortar. Atrás quedaron las noches en vela, la incertidumbre ante las constantes operaciones militares y la tranquilidad y el amor  que genera escuchar la palabra madre.


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