Futuras promesas de la escritura, ávidos lectores y público en general podrán escuchar a la escritora ecuatoriana Gabriela Alemán,finalista del Premio, sobre el género del cuento, la literatura y la creación. La cita es el martes 24 de noviembre a las 2:00 de la tarde en la Biblioteca Pública Departamental Olegario Rivera.

La literatura no puede aislarse de las regiones, por el contrario, en América Latina es precisamente de las regiones de donde han salido muchas de sus grandes figuras literarias.Por eso entre el 23 y el 27 de noviembre la Segunda Edición del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez viajará por varias ciudades de Colombia,para realizar conversatorios entre los cinco finalistas y los jurados del Premio con escritores y talleristas, con quienes compartirán puntos de vista y experiencias con los usuarios de bibliotecas públicas, asistentes y escritores en ciernes.
Será una semana de actividades académicas en torno al género del cuento en habla hispana que además busca estimular el interés de los colombianos por la lectura, la escritura y por la riqueza literaria del país.
El interés por la escritura dio lugar a la Red de Escritura Creativa Relata, un programa del Ministerio de Cultura a través del cual se estimula la lectura crítica y la calidad de la producción literaria en varias regiones del país y se busca que se integre, circule y divulgue el trabajo de nuevos autores.
“En 2016 la red cumplirá 10 años y hoy están adscritos 55 talleres en 27 departamentos y 21 en centros penitenciarios. Apoyamos directores de talleres locales que tienen algún taller en bibliotecas públicas o en alguna entidad, les brindamos soporte técnico o les enviamos escritores para que los visiten y cada año se publica una antología con los mejores textos producidos en ellos”, explica Víctor Mejía, Coordinador de la Oficina del Libro del Ministerio de Cultura.
La idea nació en el Ministerio al detectar toda una serie de iniciativas como tertulias literarias que trabajaban de manera aislada, algunos funcionaban a través de universidades, alcaldías, casas de la cultura, fondos mixtos y fundaciones y se decidió agruparlas para brindarles apoyo técnico. Además, su labor es apoyada por la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Cerca de 1.000 personas se ejercitan en el aprendizaje de la escritura literaria hoy.
Estas y otras acciones apuntan a que en el 2018 los colombianos lean al menos 3.2 libros en promedio al año.
Neiva acogerá a la ecuatoriana Gabriela Alemán, quien estará acompañada de Betuel Bonilla, director del Taller de Escritura Creativa Relata Huila José Eustasio Rivera, de 2 a 4 de la tarde, en la Biblioteca Pública Departamental Olegario Rivera. Bonilla ganó el Premio Nacional de Libro de Cuentos Universidad Industrial de Santander en el 2013 y fue finalista del Concurso Internacional de Cuento Hucha de Oro, España, 2001 y 2004; del Concurso Nacional La Cueva, 2013, y es autor de libros como Pasajeros de la memoria (cuento, 2001) y La ciudad en ruinas (cuento, 2004). Es escritor visitante del Ministerio de Cultura para los talleres Relata en todo Colombia.

Gabriela Alemán: El cuento es una creación distinta
Para dar una idea de su preferencia por los cuentos, bastaría mirar su biblioteca: los libros de cuentos se sobreponen a los de novelas, por eso no duda en asegurar que es uno de sus géneros favoritos. “El cuento tiene envión, una fuerza que viene de su forma que no tiene la novela”. Sin embargo no asevera que escribir cuentos haya dependido absolutamente de ella. “No sé si yo lo elegí o lo que quería contar me eligió y el mejor medio para hacerlo era el cuento. Además, tenía ganas de experimentar con la forma del libro, armarlo como un rompecabezas y el cuento me ofrecía esa posibilidad”.
Los primeros recuerdos que tiene de algunos cuentos remontan su memoria a los de Hans Christian Andersen que escuchaba en las lecturas que le hacían de pequeña. Sin embargo los sonidos que más se repiten en su memoria a fuerza de releerlo a lo largo de los años son los de Precisamente así, de RudyardKipling.
Después están Edgar Allan Poe, EudoraWelty, Silvina Ocampo, Juan José Arreola, César Dávila Andrade, Pablo Palacio, nombres que afloran de su memoria y que forman parte del club de la lectura que se va conformando a fuerza de adentrarse en las páginas de muchos autores.De la literatura ecuatoriana cita a destacados poetas como Hugo Mayo, Jorge Carrera Andrade, Alfredo Gangotena y César Dávila Andrade, este último a quien destaca porque además tenía una narrativa que considera maravillosa.
Por supuesto, las huellas del realismo mágico también le han marcado. “Gabriel García Márquez es un encantador, un fabulador, alguien que entra a jugar con las palabras cuando las domina. Alguien que vuelve a la lectura una experiencia gozosa”, dice la autora de La muerte silba un blues.
Sobre la eterna discusión del por qué se pone al cuento en un tercer nivel detrás de la novela y la poesía, Gabriela Alemán asegura que es producto más de un mito que se ha establecido que para escribir novela primero hay que escribir cuento.“Se le ve como el hermanito menor”, dice, pero afirma que al hablar con buenos lectores sobresale que su preferencia es el cuento “porque tiene una historia con personajes y atmósferas en pocas páginas y tiene una maestría y una creación distintas”.
Alemán considera que el género ha tomado distintas vertientes que transitan desde lo tradicional hasta los finales abiertos, pero con mucha potencia y gran cantidad de autores y libros de calidad.

Perfil de la escritora ecuatoriana
(1968), ecuatoriana nacida en Rio de Janeiro. Ha escrito dos novelas y cinco libros de cuentos, el último La muerte silba un blues, Bogotá: RandomHouse, 2014 (1era. reimpresión, 2015); Santiago: RandomHouse, 2015. Obtuvo una beca Guggenheim en el 2006 y formó parte del grupo Bogotá 39 en el año 2007, en el marco de la celebración de Bogotá Capital Mundial del Libro.
La muerte silba un blues es un experimento y también una suerte de homenaje al cineasta Jess Franco. Cada relato funciona como el “fuera de campo” de los otros relatos. Las historias se complementan, comparten personajes, saltan de épocas y lugares y se vinculan a través de una densidad que mueve a los cuentos en las cercanías de lo gótico.
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