En la conmemoración de los 50 años de la muerte del sacerdote Camilo Torres Restrep, el canal público Señal Colombia estrenará el documental ‘Tras el rastro de Camilo’, una pieza audiovisual que retrata sus facetas como sacerdote, político, educador y guerrillero.
Recientemente se ha mencionado mucho el nombre del cura Camilo Torres, porque la guerrilla del Eln pidió la devolución de sus restos como seña de buena voluntad para continuar un diálogo de paz con el Gobierno Nacional, porque después de la orden del Presidente de la República aparentemente el cuerpo fue encontrado y porque se conmemoran 50 años de la muerte del líder político y estudiantil.
Son muchas las personas que durante cerca de cinco décadas han tratado de conocer del paradero de los restos mortales y de que su mensaje no perezca en el olvido, empezando por su madre Isabel Restrepo, la amiga del sacerdote Leonor Muñoz, varios de sus compañeros en el sacerdocio, su biógrafo y aun muchos camilistas que nacieron muchos años después de su muerte. Todos ellos hacen parte de este documental de una hora del director Diego Briceño Orduz, que se estrena este lunes 15 de febrero a las 8:00 de la noche en el canal Señal Colombia.
El documentalista bogotano, radicado hace 22 años en Canadá, empezó este proyecto hace siete años, cuando encontró en la Fundación Patrimonio Fílmico la única entrevista en cine que existe de Camilo Torres.
“Es algo muy breve, siete minutos, de una entrevista que dio a periodistas franceses y en ese idioma. Me di cuenta entonces de cómo mucha gente, conocedora o no de Camilo, y yo mismo, realmente nunca lo habíamos escuchado con calma y que allí había algo, un mensaje extraño, codificado, que no era el típico discurso de izquierda ni tampoco el de un cura ni el de un conservador o un liberal. Era el de un personaje muy particular que me intrigó y de ahí empecé a buscar los retazos, los pedazos de su historia”, explica Briceño.
En esta búsqueda, y a través de Francois Houtart, quien fuera profesor de Camilo, el director se encontró con los investigadores argentinos Nicolás Herrera y Lorena López, quienes eventualmente se convertirían en los investigadores principales del documental. “Nos vimos en Buenos Aires y descubrimos que cada uno tenía un pedazo de la historia, yo medios audiovisuales y fotos y ellos información histórica y contactos. Desde entonces trabajamos juntos en la investigación”.
Es quizás este trabajo de colaboración lo que permitió reunir en este mismo documental a los más cercanos personajes en la vida del sacerdote: la voz de su madre, los testimonios de su mejor amiga –quien describe al religioso y al amigo–, compañeros sacerdotes cuya participación permite conocer un poco el pensamiento y las razones que lo llevaron a tomar decisiones radicales, e incluso al general Álvaro Valencia Tovar, el militar que dirigió el operativo en el que murió Camilo Torres, quien fue entrevistado en 2011 y falleció el año pasado.
“Para mí era importante buscar gente que hubiese tenido realmente una vivencia directa con Camilo o que los haya inspirado de manera significativa en la realidad. Obviamente estamos hablando de personas que están rondando los 80 o 90 años en algunos casos y esa era un poco la urgencia cuando empecé la investigación, contactarlos y poder tener su testimonio”.
Uno de esos personajes clave de los que habla el documentalista es el general Valencia Tovar, quien fue el único que realmente supo, como siempre lo reconoció, el paradero del cuerpo de Camilo Torres. “Era el único que tenía la llave para aclarar el misterio del lugar donde fue sepultado y además había tenido con el sacerdote, como se puede apreciar en alguna fotografía, contacto de tipo profesional en varios momentos. Se dice incluso que una vez el padre de Camilo, que era el médico de la familia Valencia, le salvó la vida al joven Álvaro, de una enfermedad grave. Las vidas del militar y el sacerdote se cruzaron en varios puntos y su testimonio era vital”.

Múltiples facetas
Sobre Camilo Torres existen trabajos de investigación previos que se hicieron en los años 70, como el documental de Francisco Norden y una novela biográfica de Joe Broderick, ambos con el nombre de Camilo,el cura guerrillero, quizá la faceta más popular de este líder que lograba llenar plazas e incomodar por igual a representantes de las altas clases sociales de su época, a los militares e incluso a la Iglesia, que en un tiempo récord lo instó a abandonar la sotana y su ejercicio como sacerdote.
“De Camilo se conocen múltiples facetas, pero en realidad lo que prevalece en el imaginario colectivo es el del cura guerrillero y ese fue un poco el punto de partida de nuestro documental. Sin desconocer esas dos áreas, también abarcamos su faceta como sociólogo –fue cofundador de la facultad de Sociología de la Universidad Nacional– y su trabajo político, que aunque breve fue muy intenso, al punto de lograr un movimiento nacional que fue excepcional para esa época. Sin embargo, creo que al final de cuentas el hilo conductor es su opción sacerdotal. Su cristianismo realmente fue lo que lo motivó hacia todas las otras áreas y eso en el documental queda bastante claro, que a pesar de ser muchas otras cosas, al final murió sintiéndose y haciendo su obra como sacerdote”.
El director Diego Briceño está seguro de que este documental, que se estrena el lunes 15, a las 8:00 p.m. y con repetición el domingo 21 a las 9:00 de la noche por Señal Colombia, necesitará un trabajo de actualización en pocos meses, ante la noticia de que ya hay un cuerpo a la espera de pruebas de ADN para confirmar si pertenece a Camilo, lo que depende de que el gobierno cubano autorice la exhumación de los restos de Isabel, la madre, que murió en la isla luego de haberse exiliado voluntariamente.
Este documental, resultado de un arduo trabajo de años, servirá para que las nuevas generaciones lo conozcan y las viejas lo recuerden, sin importar qué opinión tengan de él. “No intento decirles qué pensar. Mi esfuerzo siempre fue no dar una opinión, sino ciertos elementos para que las nuevas generaciones los apropien a su manera y hagan su propia versión, y en la medida que se pueda, que sirva para hacer memoria, para aprender del pasado que algunas cosas no funcionaron, que otras sí y de pronto puedan usarse hoy en día”, concluye el director.
foto www.lasdosorillas.co


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