El llamado lo hizo el decano de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, al hablar de las cinco lecciones que deja uninformede la Universidad de Harvardpara hacer menos estresante el ingreso de los estudiantes a la educación superior.

En las universidades se requiere “pensar fuera de la caja”, para explorar sin miedo nuevas estrategias que permitan humanizar el ingreso de los jóvenes a la vida universitaria y cerrar la brecha de la desigualdad en Colombia.
Así lo dijo José Alejandro Cheyne, decano de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario,al señalar que las universidades están obligadas a realizar un ejercicio de autoevaluación, tanto de la atracción como de la admisión de sus estudiantes,en el que participen los actores que intervienen en el proceso: estudiantes, padres de familia, colegios, futuros empleadores y gobierno, entre otros.
Las declaraciones del académico se dieron a propósito del informe que publicó la Universidad de Harvard, titulado TurningtheTide (http://bit.ly/1V9lFQY), el cual hace una serie de recomendaciones para hacer menos estresante el proceso de selección de los estudiantes que van a ingresar a la educación superior.

Cinco lecciones que deja el informe de Harvard

Para Cheyne,es importante identificar oportunidades de mejora para la maximización de talentos en las universidades colombianas.Para él, el informe de la Universidad de Harvard deja cinco leccionespara las instituciones de educación superior:

1.Se busca atraer a los estudiantes sobresalientes de los colegios a las aulasuniversitarias con el propósito de lograr los mejores resultados académicos en los programas y obtener una buena posición en las principalesclasificaciones internacionales.Pero, ¿es compatible este propósito con el criterio de no discriminación?Cerrar la brecha entre las competencias iniciales de los estudiantes de primer semestre y las deseadas para sus egresados,es un compromiso de las universidades para garantizar el acceso a la educación superior para todos.

2.¿Cuál es el significado de excelencia en un joven que acaba de terminar la educación media? El reporte de la Universidad de Harvard recomienda un proceso de admisión basado en un equilibrio entre los logros personales del individuo y su capacidad para trabajar por los demás, pensando en el bien común. A este respecto, la prueba Saber 11 no evalúa realmente la dimensión social de los jóvenes y pareciera que nuestras universidades,en medio de la competencia por ser las más atractivas, hubieran relegado la integralidad de las dimensiones del ser humano como criterio de admisión.

3.Los jóvenes se encuentran en un proceso de transición y definición de su proyecto de vida. Son vulnerables al no conocer realmente su vocación y su correlación con un programa académico de pregrado; por lo tanto, las universidades durante el proceso de admisión tienen la obligación de acompañar al joven en su decisión. Considerar el proceso de admisión como un “cierre de venta”genera una ilusión de mayores ingresos para la universidad,que en el corto plazo se desvanece con indicadores elevados de deserción.

4.La inversión en promoción y admisión en Colombia es bastante alta.¿Quién debe asumirla? Sin duda,la gran tentación es trasladarlaa los estudiantesen el precio de la matrícula, o lo que puede ser peor, en un mayor número de estudiantes admitidos en primer semestre, superior a la capacidad de enseñanzadel programa académico.

5.La inversión en docencia, investigación y extensión requiere cada vez de una mayor cantidad de recursos. Si bien es cierto, las universidades en Colombia son entidades sin ánimo de lucro, su dependencia de las matrículas como fuente principal de financiación, ha generado un proceso de admisión alejado de la demanda potencial para satisfacerpreferiblemente la demanda real con posibilidades de financiación.


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