A más de 40 minutos del casco urbano del municipio de Saladoblanco, sur del Huila, está ubicada la vereda Alto Medianías, donde la brisa e imponencia del Salto de Bordones se mezcla con el dulce aroma de cafetales que florecen y producen unos frutos con características organolépticas especiales.

En este sector prospera un grupo asociativo conformado por 28 mujeres que se han dedicado con amor y entrega al cultivo del café, y sueñan con tener su propia marca de un producto diferenciado que les permita crecer no solo como productoras sino como empresarias.

El apoyo brindado por el gobierno fue vital para el sostenimiento de sus cultivos durante el periodo de la pandemia de Covid-19, lo que permitió la compra de agroinsumos, principalmente abono para mejorar la producción del grano, aliviando los costos de las familias dedicadas a esta actividad, como lo expresa Ninfa Delgado Guaca, representante legal de la Asociación de Mujeres Cabeza de Hogar Emprendedoras por su Bienestar.

“Nos presentamos a la convocatoria del Fondo Concursal de Fomento para la Mujer Rural, y accedimos a la financiación para la compra de fertilizantes, pues en ese momento no contábamos con recursos para comprarlos, y eso nos permitió alivianar la carga para el sostenimiento de nuestras familias, debido a que en ese momento el precio del café estaba más bajo que en la actualidad”, indicó.

Gracias a este apoyo del Gobierno Departamental se adelantó un exitoso proceso de fertilización que se vio reflejado en unas mejores cosechas, sostiene la líder, quien destaca el trabajo adelantado por el grupo asociativo, y el equipo técnico que les permitió cumplir con las metas e indicadores del proyecto.

“Adelantamos la fertilización con un muy buen producto y el café obtuvo mejor producción, que gracias al incremento de los precios de compra, nos permiten alcanzar una mayor rentabilidad, y al condonarlos la deuda, esos recursos nos ayudarán a seguir impulsando la actividad cafetera”.

Este grupo asociativo de mujeres cabeza de familia se proyectan a tener su marca propia de café, a integrarla a la oferta turística de la región, aprovechando el gran atractivo de sus paisajes, y la excelente calidad del grano que se cosecha en la zona.

Somos 28 socias quienes cultivamos aproximadamente 140.000 árboles de café distribuidos en 28 hectáreas, quienes aspiramos a tener nuestro propio sello o marca, y conformar una cooperativa que nos permita el reconocimiento para vender el producto sin intermediarios, alcanzando una mejor rentabilidad”, concluye Ninfa Delgado Guaca.


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