Sería mucho más benéfico para el país mejorar las oportunidades de acceso a la educación y formación de alta calidad en todos los niveles e incentivar la formalización del empleo y la creación de empresas productivas

Por: Magister Elimeleth Perea Mosquera
Con el solo hecho de escuchar el nombre del departamento del Huila suena muy agradable por ser una tierra sonora de petróleo, de gran impacto socio económico a nivel del país en igualdad de condiciones. El posicionamiento que tiene el Huila con la producción del café, pepa bendita para muchos hogares que la producen con mucha responsabilidad y buen sentido de pertenencia social para el sostenimiento de sus familias de manera digna. También sobresale la piscicultura, explotada en el majestuoso rio de la patria, como es el Magdalena, con enfermedades producidas por el ser humano, quitándole su desarrollo natural y vivencial, verdaderamente, el concepto del Leviatán de Thomas Hobbe, es como cierto, somos malos por naturaleza o por cultura adquirida, como nos habla Eduardo Galeano en su sonoro libro Venas abiertas de América Latina, recibida por el intervencionismo cultural.
Mejor sigamos hablando de nuestra territorialidad huilense, otra gran riqueza es la fuente del turismo, representado en las cuatro zonas geográficas del departamento, en donde la de mayor impacto es en la zona sur, con su parque arqueológico en el municipio de San Agustín; el arroz en el municipio de Campoalegre, que últimamente se ha convertido en ser muy caliente, tanto a nivel natural como también social. Pero la riqueza de mayor valor, diría yo, es la de nivel cultural, en donde sobresalen varios escritores, músicos, bailarines, folcloristas, docentes, religiosos, artesanos etc. Los cuales le dan una gran representatividad al Huila para ser un gran departamento de bien. Importante destacar que contrario a todo lo anterior, existe la pobreza, es así como en el reciente informe presentado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística sobre pobreza monetaria en Colombia aparece un elemento que pasó inadvertido, pero que resulta de innegable importancia para orientar las políticas sociales y económicas. Se trata del coeficiente de Gini, que consiste en un método para medir la desigualdad salarial, en otras palabras sirve para medir la concentración de ingresos entre los habitantes de una región, den un determinado periodo, es a la vez uno de los indicadores sintéticos más significativos para describir la desigualdad en la distribución del ingreso y el consumo en un país. La medida se expresa entre el 0 y el 1, números teóricos de la distribución de la riqueza: el cero indicaría el paradisíaco caso donde el ingreso de una Nación se distribuyera en perfecta igualdad, y el uno la situación donde una persona obtuviera todos los ingresos y los demás ninguno. Poco importa que sea una sociedad capitalista o socialista, rica o sea pobre; lo que mide es cuán equitativa o inequitativamente está distribuida su riqueza, es así como vemos que Colombia es el segundo país con el mayor nivel de desigualdad de Latinoamérica, porque el primero es Haití, contrario al menos desigual como es Uruguay. Todo lo anterior es producto que unos pocos tienen la oportunidad de cuñar sus bienes capitales, por los cuales respiran con tranquilidad, pero los otros bostezan de pura hambre, porque el bostezo se puede dar por llenura estomacal e intelectual, pero el más negativo es el bostezo estomacal producido por la carencia de alimentos, estos alimentos son necesarios para poder sobrevivir, hoy el Huila en muchas regiones de su geografía está sufriendo de hambre. La prueba que tengo son mis estudiantes, los cuales me dicen profesor cuando hay restaurante para poder almorzar, o al menos poder recibir el complemento alimenticio, porque en la casa solo podemos comer una vez al día. Tenaz todo esto. El cuerpo se me eriza y la mente se me llena de muchos interrogantes, porque tanta injusticia social en este departamento rico, pero mal distribuido la riqueza, se me olvidaba algo muy cierto, la riqueza periodística de los huilenses, con varios medios de comunicación, que también fueron desamparados en el momento de esta pandemia por el COVID19, pero ellos con tenacidad ejercieron su labor con mucho profesionalismo, pero como humano somos unos fallecieron por la contaminación biológica y social.
Les cuento un hecho muy significativo que sucede en mi colegio, es que varios estudiantes nos viven diciendo, profesor présteme doscientos pesos para comprar un pan en la tienda, uno se los presta con amor y cariño, siempre y cuando uno los tenga, pero a veces uno está más pelado, que toca decirles que no. El compañero que sí admiro porque siempre les aporta los doscientos pesitos es Elías Parra, todo un caballero con la pedagogía emocional por delante, y el respeto hacia toda la comunidad educativa que representa a la Institución Educativa El Tejar en Timaná.

Dentro del sistema de ideologías mínimas, en el departamento del Huila, existe mucha pobreza, o bien llamada necesidades básicas, para poder sobrevivir, por tal motivo, vemos las descomposiciones sociales, en varios de los treinta y siete municipios que tiene el departamento, esto hace que los jefes municipales y departamentales, reestructuren sus planes de desarrollo, y establezcan verdaderas políticas sociales, que impacten hacia el bien común de las persona, y así poder mitigar los problemas de la pandemia. ¿Cómo se consigue todo esto? Muy fácil, lo primero que hay que hacer es pensar, luego planear, ejecutar y por último evaluar las diferentes acciones desarrolladas. Un ejemplo muy típico les puedo decir es el Atlético Huila, reestructuró todo, cambios de técnicos, llegó el didáctico y serio Rujana, y vean que el equipo está escalando y saldrá adelante. Así mismo los municipios deben obrar y ayudar a sus habitantes, y olvidarse de la cultura del cemento, por favor mayor inversión social, que el pueblo se los agradecerá. Los gobernantes del departamento pueden reducir la desigualdad en la renta mediante una política fiscal progresiva, luchando contra el acopio de beneficios por parte de grupos de poder, de presión, de acumulación, y redistribuyendo el ingreso a través de la generación de oportunidades. Sin embargo, las reformas tributarias de los últimos 15 años en Colombia han conducido a una política fiscal que ha favorecido la concentración del ingreso, igual a la que se aprobó el día martes en el Congreso, al centrarse en el recaudo en impuestos regresivos como el IVA, gravar las rentas del trabajo, y generar transferencias por medio de subsidios, golpe a los pensionados, etc. Sería mucho más benéfico para el país mejorar las oportunidades de acceso a la educación y formación de alta calidad en todos los niveles e incentivar la formalización del empleo y la creación de empresas productivas, entre otras medidas de política económica y social que nos alejen progresivamente del lugar que estamos ocupando, recuerden que si hay mejor educación los pueblos tienen trascendencia cultural y social, pero muchos hogares están retirando a los hijos de las escuelas, solo para que les ayuden al trabajo diario, pero como estamos en el impacto cafetero, por el buen precio, prefieren salirse de la escuela y el colegio, para ganar el dinero suficiente y así poderse alimentar.
Porque hoy “Los grandes perdedores de la pandemia son los hogares más pobres y aquellos que lograron la transición de la pobreza hacia la clase media, los cuáles muy seguramente han visto como en los últimos meses su calidad de vida ha empeorado sustancialmente”, salvemos al Huila, lo cual depende de nosotros mismos.

elipe99@yahoo.es


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