Se nota la formación de los párvulos con una cantidad de conocimientos técnicos, pero con carencia como personas en cuanto aprender a formarse para “ser” y no para “tener”; y de ahí el fracaso de nuestra sociedad.

LUIS HUMBERTO SALAZAR MORENO
Niños utilizados por la delincuencia para cometer crímenes, niños asesinando a sus padres, padres que asesinan a sus hijos después de maltratarlos, niños asesinados en uno y otro lugar, niños en el alcoholismo o la drogadicción o utilizados para comercializar drogas. Niños utilizados por sus padres para pedir limosna, niños que agreden a sus padres y a sus maestros, niños y jóvenes en la vagancia, niños, jóvenes y ancianos organizados en pandillas y organizaciones delincuenciales y grupos al margen de la ley, descomposición social sin precedentes y llevada al extremo.
Los anteriores casos son motivos de preocupación. Hechos que nos hacen pensar en una sociedad que indudablemente está enferma y reflexionar en la forma como venimos educando a nuestros hijos primeramente en el hogar, en la familia y en la posterior formación escolar, en donde se viene notando la ausencia de valores y primordialmente la falta de respeto hacia sí mismo y por supuesto hacia los demás. Se nota la formación de los párvulos con una cantidad de conocimientos técnicos, pero con carencia como personas en cuanto aprender a formarse para “ser” y no para “tener”; y de ahí el fracaso de nuestra sociedad.
Preocupa el hecho de pensar en cómo venimos empleando el tiempo en la forma más adecuada. A propósito decía un pensador que “lo más grave de no emplear adecuadamente el tiempo, es el de que es irrecuperable”. Se dice que el tiempo es “el ahora”, es la misma vida, al estar perdiendo el tiempo estamos perdiendo la misma vida.
Notamos al observar cuando nos encontramos en un salón de espera,hacemos una visita, una fila para pagar un servicio, una diligencia bancaria, esperando una cita, o viajando, o sencillamente en tiempo libre, es excepcional encontrar a una persona ocupando el tiempo leyendo un libro, un periódico, una revista, escribiendo, o empleando el tiempo en algo útil o productivo. Dilapidamos el tiempo en forma inmisericorde hablando tonterías, cosas insulsas o simplemente haciendo nada.En los salones de espera y en los vehículos de servicio público es frecuente encontrar la exhibición de cine o videos con contenidos de violencia, sexo o telenovelas en donde prolifera el mal ejemplo, como el cambio de parejas, la infidelidad, el sexo vulgar, inducción a la violencia o se hace la apología del delito, inducción al consumismo. Muy seguramente estas prácticas están induciendo a niños, jóvenes y adultos a los vicios, drogadicción y a una descomposición social sin precedentes reflejados en la proliferación de la violencia y delincuencia en la cual nos hallamos inmersos.

La cultura es la misma vida
Será tan importante y determinante la educación y la cultura en la formación de una comunidad que los franceses vienen diciendo hace mucho tiempo que “le culture se la vie”, o sea que la cultura es la misma vida. Es decir, que vivir sin cultura es como no vivir. Se ha dicho que un pueblo sin educación y cultura, es un pueblo que carece de dirección, de brújula y de Norte. Es una sociedad que no sabe para donde se dirige.
El año pasado el periódico El Tiempo publicó un informe científico mediante el cual concluía que el ser humano al nacer heredaba algo así como 543 genes negativos, genes que a través de la existencia debemos luchar para cambiar, los cuales en poco nos benefician para llevar la vida y constituyen una traba para la existencia, como por ejemplo: se hereda adicción al alcohol, a las drogas, al cigarrillo, la ira, el mal genio y muchos más, en mayor o menor grado. No quiere esto decir, que también heredamos los genes positivos, los que podemos cimentar con los buenos hábitos, como por ejemplo los valores, buenas relaciones, inclinación a la lectura, las artes, la música, la escritura, la aceptación, la adaptación, la gratitud, el servicio desinteresado al prójimo. En consecuencia, sino aprendemos, si no nos educamos, si no adquirimos cultura, si no adquirimos conocimiento y a través del mismo sabiduría, nos podríamos preguntar, ¿qué le vamos a dejar como herencia genética a nuestros hijos? En aras a formar un hombre nuevo, una nueva sociedad, tomar el equilibrio de nuestras emociones, el control de sí mismo y asumiendo nuestro cambio personal, asumir la dirección de nuestra vida para ser cada vez mejor personas.

La lectura, el medio
Al saber, al aprender, al adquirir conocimiento, difícilmente se puede llegar por medios diferentes que no sean mediante la lectura, la visita de museos, conocer el arte, escuchar música culta, u observar medios de comunicación en donde se trasmitan programas con los cuales adquiramos algún conocimiento.
Innumerables resultan los beneficios que nos traerían la lectura, y la cultura en general para llegar al conocimiento y la sabiduría que nos quedamos asombrados de los logros alcanzados por estos medios, como por ejemplo: El control de las emociones, aprenderíamos a ser más pacientes, más tolerantes, a imprimirle consciencia a nuestros actos, aprenderíamos a aprovechar el tiempo, aprenderíamos a concentrarnos, adquirir cultura, desenvolvernos en cualquier conversación, mejoraríamos las relaciones humanas, a cuidar la salud siendo más sanos, dejaríamos una carga genética positiva a nuestros hijos y hasta prolongaríamos nuestra existencia.
Uno encuentra personas inquietas por enfocarse en la lectura y le preguntan ¿cómo iniciarse en crear ese hábito? Les diríamos que se inicien leyendo por ejemplo los periódicos regionales o nacionales, los que traen mucha información en todos los campos, como el político, cultural, religioso, histórico, o geográfico. En nuestro caso nos habituamos desde hace más de veinte años, a leer diariamente los periódicos y se nos convirtió en el pan de cada día, inclusive los días domingos cuando no lo hacemos por falta de tiempo; nos sentimos incómodos. El estar actualizados en el campo noticioso, político e internacional nos hace pensar que estamos ubicados y que por lo menos, como se dice a tener los pies sobre la tierra.
Otra forma de inclinarnos por el hábito de la lectura, es por ejemplo empezando por leer obras cortas de literatura o de superación personal, como por ejemplo: “Relato de un naufrago”, “El Coronel no tiene quien le escriba”, “Noticia de un secuestro” de nuestro nobel García Márquez; Como Ganar Amigos de Dale Carnegie, o “Juan Salvador Gaviota”, “Los Cuatro Acuerdos” de Miguel Ruiz o pequeñas biografías y en todo caso lecturas que nos distraigan o entretengan, nos gusten o causen un impacto.
Cuando vemos un buen cine, observamos una buena pintura, escuchamos una música culta, etc., sentimos que estamos aprendiendo, que nos estamos superando, que estamos dando un salto hacia adelante. Se dice que quien lee un libro ya no será la misma persona.
Como obras a recomendar estarían LA BIBLIA, con sus libros de Los Proverbios, El Eclesiastés, El Eclesiástico, de La Sabiduría, Evangelios, Hechos de los Apóstoles, etc. “De regreso al cielo” de la nueva humanidad y “Viaje a la Divinidad” de Mario Gil López.


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