El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, se refirió a la visita del papa Francisco y a la inclusión de las zonas más afectadas por el conflicto y priorizadas por el gobierno como un paso fundamental para la reconciliación nacional

Bogotá A dejar a un lado los conflictos políticos para ponerse a la altura de las circunstancias que demanda la paz, es la invitación que hace a los colombianos, el Alto Consejero para el Posconflicto Rafael Pardo, al referirse al mensaje de reconciliación del Papa Francisco de gira en Colombia.
“El Papa llega en un gran momento para Colombia, pues las Farc entregaron las armas, el Eln ha convenido un cese de hostilidades con el equipo negociador del Gobierno y el Clan del Golfo, ha manifestado su voluntad de someterse a la justicia”, dijo Pardo Rueda.
Advirtió que ni la paz ni la reconciliación son abstractas y que requieren de políticas sostenidas: “La paz requiere que todos los colombianos podamos trabajar en reconciliarnos, pero también de los elementos materiales y de política pública para poder hacer que las personas que han sufrido por el conflicto puedan tener oportunidades iguales a las de otros territorios. Eso es lo que quiere hacerse con la implementación de los acuerdos de paz y con el posconflicto. El acuerdo de paz contempla que Colombia pueda nivelar en nivel de vida entre el campo y la ciudad en los próximos 15 años”.
Agregó que “los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial llegan a 170 municipios más afectados por el conflicto que constan de 11 mil veredas, 450 resguardos indígenas y más de 300 territorios comunitarios afrocolombianos. Se realizan asambleas para construir en 16 subregiones una visión para transformar estos territorios, primero en una visión a 5 años y luego a 10”, afirmó Pardo.
Según el Alto consejero presidencial, no basta con firmar un acuerdo, hay que allanar el camino para hacer posible la paz y un cambio real en la vida de los colombianos: “Un acuerdo de paz no garantiza que cambie la situación real: por eso los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial -PDET-, por eso la Reforma Rural Integral, por eso queremos liberar a Colombia del mal que representan las minas antipersonal, que hace un año estaban es 673 municipios y hoy se han reducido a 507”.
En cuanto al presupuesto para la implementación de los acuerdos de paz, Pardo aseveró que el gobierno ya lo entregó al Congreso y está en el marco fiscal de mediano plazo que durante 15 años destinará 129,5 billones de pesos (0,7% del PIB durante 7 años) a regiones y conglomerados sociales que han tenido una marginación de oportunidades precisamente por el conflicto armado.
Respecto a la participación de la empresa privada en la construcción de paz y el posconflicto, el alto funcionario advirtió que no es solo con inversión pública que se alcanzará la meta de transformar a Colombia y que sin empresas que generen empleo y producción, no habrá posibilidades para todos los colombianos.
Explicó la estrategia con las Zonas más Afectadas por el Conflicto -ZOMAC- que cubre 344 municipios del país, el 30% del total nacional y el 50% del territorio: “Las empresas que se localicen allí tienen reducción de impuestos en los próximos 12 años (en casos específicos, hasta de $0). El otro esquema son las obras por impuestos, en el que las empresas podrán pagar impuestos construyendo obras que beneficien a estas comunidades. Pretendemos que el sector privado también sea parte de la transformación del país y la nivelación del país urbano y el rural”.
Anotó que en el Programa Nacional Integral de Sustitución Voluntaria -PNIS-, hay más de 100 mil familias que han mostrado voluntad de sustituir la coca, y que en este momento se adelanta la socialización del programa entre familias y veredas interesadas, proceso que ha implicado desarrollar más de 1.200 asambleas: “Hoy hay en el programa 14 mil familias en 11 mil hectáreas que están en proceso de arrancar la coca o que la han arrancado”.
Para Pardo, todavía Colombia tiene muchos retos que se identifican en la implementación de los acuerdos, pero insiste en afirmar que hay que acudir a las personas primero para que el país pueda alcanzar la paz: “La paz, como dijo el Papa, empieza por la reconciliación. Los colombianos tenemos que construir este camino. No basta con firmar acuerdos o dejar las armas; sino también con un cambio en nuestro espíritu y en nuestra relación entre compatriotas”.


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