Luego de LA AGONÍA DEL COMPOSITOR, Juan del Río narra una nueva experiencia extrasensorial.

Por Juan del Río.
Especial

Serían las tres o cuatro de la tarde de un día cualquiera, cuándo nuestro protagonista, por razones que no podría explicar, sintió la urgencia necesidad de visitar la tumba de su señora madre, doña María, y la de su amigo Miguel Collazos, recientemente asesinado, junto con su hijo menor, en el restaurante los “Manguitos». Así que preparó la moto y solicitó a Jhon Jairo, el segundo de la camada, después de Sandra Liliana, lo acompañara a “Jardines el Paraíso” a cumplir con esa exigencia, paranormal, ¿quizá? quien de inmediato buscó el casco y una camisa de manga larga para no quemarse, y salieron. Ya en el parque, cuadraron la moto frente a la capilla y pasaron a buscar la tumba de doña María. La encontraron y los dos, de pies frente al mármol, entraron en oración, pero nuestro amigo Juan cerrando los ojos entró en un estado de trance, que asustó a Jhon al verlo pálido y sudoroso, pero no se animaba a tocarlo y prefirió permanecer inmóvil junto a él. Cuándo salió de ése estado, lo agarró del brazo y le dijo, acompáñeme ahora a la tumba de Miguel; si, le respondió, pero primero cuénteme que le pasó con la abuela. “Figúrese que se me apareció mostrándome en un cuadro, fotografías en blanco y negro de sus hermanas y hermanos, todos fallecidos, señalándomelos con el dedo índice de la mano derecha: esta es su tía Mercedes, la que sigue es Rosario, junto a ella está su tío Pacho y Lorenzo es el que está junto a mí”. Y dicho eso, desapareció.
Ahora si vamos a buscar la tumba de Miguel. Sí señor, le respondió. La buscaron y una vez frente a ella, Juan cerró los ojos y se perdió nuevamente. En ese estado “se le apareció cubierto de túnica blanca y deslizándose por el prado llegó hasta donde estaba su amigo orando por el eterno descanso de su alma. Al estar junto a él, lo abrazó con tal fuerza, como solía hacerlo, y Juan del Río le respondió de igual manera manifestándole el pesar por su muerte: “Miguel…he sentido mucho dolor por lo ocurrido, y le pido de todo corazón seguir velando por su familia, por sus y amigos y por todos aquellos qué te disfrutaron de su amistad, pero cuénteme: ¿quién lo mató? abrió la boca para decirle cuándo de repente apareció Fabio Echeverry Campuzano, gritando: ¡claro como Dios los hace y el diablo los junta..!, le cortó la palabra y tras de él salió Arnulfo Briceño y el niño, quién tomó de la mano a su papá”. Total…no pudo contarle porque empezaron a bromear y a reírse, como lo hacían en Los Manguitos, disfrutando del asado y de los chistes flojos que se contaban, y en el que una vez participó también Gerardo Arellano.
Juan del Río.


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