En pocas semanas llega a las pantallas de cine nacional ‘El Libro de Lila’, la primera cinta infantil animada que se hace en Colombia y que tiene como escenario a Cali. Esta ópera prima de la directora Marcela Rincón, cuenta entre sus protagonistas con Leonor González, la Negra Grande de Colombia.

En esta nueva película, realizada por las exitosas creadoras de la serie infantil Guillermina y Candelario -premio ComKids Prix Jeunesse Iberoamericano 2017- Marcela y Maritza Rincón González, la reconocida actriz valluna le da vida a La Guardiana de la Memoria, una mujer con una historia milenaria que cumple una función fundamental: conservar la memoria del mundo.
La búsqueda para dar con la mejor para interpretar este personaje animado le tomó a la directora Marcela Rincón y al director de casting Andrés Reina Ruiz cerca de dos meses y analizar diez opciones. Al final se decidieron por la más grande de todas, quien además de hacer los diálogos prestó su voz para los cantos autóctonos como parte del fuerte trabajo musical de la película, que mezcla sonidos folclóricos con sonidos sinfónicos.
A sus 84 años Leonor González, La Negra Grande que tanto ha hecho desde la cultura, el arte y la música por su país es, al igual que el personaje al que le prestó su voz, una mujer sabia, tranquila y poderosa, que disfruta de las cosas simples de la vida a las que cada vez el ser humano da menos importancia.
“El libro de Lila es una película infantil, pero el mensaje que lleva es igual de valioso tanto para los niños, como para los adultos y para los mayores, estoy segura de que el público la va a disfrutar tanto como lo hice yo cuando participé en ella”, asegura.
Y si de rescatar la vida simple pero llena de amor y recuerdos se trata, Leonor hace honor a ello. Actualmente vive en Cali cerca de su natal municipio de Robles, hasta donde viaja muy seguido para compartir en la casa de guadua de su hermano Robert Tulio, largas charlas en las que los recuerdos son el mayor tesoro.
Allí con él, y a veces con su hermana menor Laura, procuran que el olvido, como en la película, no se apropie de esos tesoros tan preciados como las vivencias, los buenos y no tan buenos momentos, la magia de la vida y la fantasía que nunca ha faltado en su vida artística.
“Aunque ahora mi voz no tiene la resonancia de antes por todo el esfuerzo que hice el año pasado cantándole a la paz”, dice con nostalgia esta negra, la Negra Grande de Colombia, a la que los colombianos verán, o mejor escucharán, dándole vida a la guardiana que guarda con recelo la memoria del mundo, ayudada y rodeada de unos seres mágicos que representan las culturas de la humanidad.
Sobre su personaje de Guardiana de la Memoria, Leonor confiesa que hoy, paradójicamente, la impulsa a trabajar por no perder su propia memoria porque por quebrantos de salud ha perdido algo de esa capacidad y debe hacer ejercicios diarios para que no avance y que muchas experiencias no se pierdan en el tenebroso lugar que sólo debe estar en la película y en la pantalla de cine: el olvido.
Finalmente sobre El libro de Lila se puede adelantar que es una cinta pionera en la industria nacional, pues además de ser la primera película en animación dirigida por una mujer, abre un capítulo en la producción de cine animado en la ciudad del Caliwood. También hay que destacar que será una de las producciones más ambiciosas en el campo de contenidos digitales realizadas desde la región.