Proponen combinar la construcción de Estado desde la región, sin imposiciones del centro, aunque articulado con este, con la construcción de tejido social.

Ante el difícil panorama que se presenta en buena parte del país en cuanto a las condiciones ideales para que un acuerdo de paz fructifique, Freddy Cante, investigador del Centro de Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la Universidad del Rosario, planteó como uno de los principios de solución la movilización social pacífica y la construcción de una pedagogía para la paz, encaminada a generar emociones que motiven cambios voluntarios de mentalidades hacia la búsqueda del objetivo.
“Propender a través del arte, del uso de los símbolos y de la cultura, un amor cívico que permita sentir mayor empatía hacia el prójimo y hacia las víctimas, de lo contrario seguiremos hablando el lenguaje de la negociación solo en términos de incentivos y no de un acuerdo genuino para la paz sustentado en la cooperación voluntaria”, señaló Cante.
Para Andrés Molano Rojas, profesor del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario e investigador del CEPI, el actual modelo de negociación tiene como aspectos positivos el haber superado varias crisis y un entorno internacional favorable; sin embargo, el acuerdo no resolverá problemas estructurales del país.
“El acuerdo es un punto de partida, más que un resultado final. Luego viene la implementación de lo que se acuerde, y solo entonces podrá evaluarse el éxito real de todo el proceso. La firma del documento de acuerdo por las dos partes, gobierno y guerrilla, no solucionará hondos problemas estructurales, ni la persistencia de otras formas de violencia, pero sí tendrá un impacto positivo por la reducción de la violencia específicamente guerrillera y al abrir la discusión de muchos asuntos hasta ahora aplazados”, aseguró.
El narcotráfico, por ejemplo, seguirá siendo una empresa criminal atractiva. Sobre este tema, el profesor Freddy Cante plantea la necesidad de persistir en medidas como la legalización de las drogas. “Estas audaces políticas contribuirían a desactivar el sistema de incentivos perversos que el mercado ilegal de los estupefacientes y la minería generan. Mientras exista el prohibicionismo y la guerra contra las drogas se seguirá consolidando un mercado ilegal capaz de financiar a los combatientes de los grupos involucrados en el conflicto”, aseveró.

Regiones azotadas por el conflicto
Óscar Palma, director del Observatorio de Drogas Ilícitas y Armas de la Universidad del Rosario e investigador del CEPI, propuso combinar la construcción de Estado desde la región, sin imposiciones del centro, aunque articulado con este, con la construcción de tejido social.
Aunque el docente es consciente del tiempo que llevarán ambas construcciones, se muestra optimista. “Si bien es cierto que cambiar mentalidades, y condiciones materiales toma mucho tiempo, no podemos resignarnos a mantenernos eternamente en la actual situación de anomia en varias regiones azotadas por el conflicto en el país”.
Sin duda, el reto mayúsculo será el de construir una institucionalidad lo suficientemente legítima para integrar a los habitantes de las zonas que más sufren la violencia del conflicto, dijo.

La academia y el acuerdo de paz
Si bien la mecánica de la negociación para el acuerdo final de la paz implica prudencia, la academia debe cumplir un papel de vital importancia para la comprensión del proceso de diálogo, siendo la universidad un escenario propicio para confrontar posiciones críticas frente al acuerdo final y sus alternativas de implementación.
Para Andrés Molano, está claro que la academia tiene al menos dos retos fundamentales. En primer lugar, “es esencial recoger experiencias internacionales y propias de negociaciones de paz, estudiarlas rigurosamente para extraer conclusiones que permitan entender mejor el desarrollo del actual diálogo y los desafíos futuros. Y por otra parte, es en el seno de la academia donde deben darse los debates mejor informados y blindados frente a corrientes de opinión política disfrazadas de opinión experta”.
Para los investigadores del Centro de Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la Universidad del Rosario, la firma del documento de terminación del conflicto no será el de la finalización de todos los factores que generan violencia o inseguridad en el país. Sin embargo, el actual modelo de negociación que siguen Gobierno y Farc ha puesto a buena parte del país a pensar sobre sí mismo, y a la academia a reflexionar sobre su papel frente a la sociedad colombiana.


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