«las aglomeraciones regresaron, los bares y bebederos están repletos todos los días, y la vida transcurre como si nada; como si no hubiera habido pandemia, ni confinamiento, ni desempleo ni pobreza».

Por Benjamin Alarcon Yustres*
«Los árboles no dejan ver el bosque» sería la metáfora apropiada que refleja la realidad colombiana. En Neiva, Yilbert denuncia que la presidenta del Concejo municipal contrató mas de 70 funcionarios que no solo no trabajan porque no tienen funciones precisas, sino que además viatican con frecuencia.
En Palermo se debate sobre el estado del viejo reloj de la torre de la iglesia, a punto de caerse, así como el estado de la torre misma y la reliquia arquitectónica de la vieja catedral, por los que nadie se interesa.
En Colombia se debate sobre el estatuto electoral hecho a la medida de los politiqueros corruptos para continuar sus practicas clientelares. O sea que en general, en Colombia, en todas partes, se discute sobre lo mismo, sobre las distintas formas, estrategias, mañas, prácticas, proyectos, de corrupción. Porque lo que se hace es eso o está cruzado o matizado por eso.
Difícil encontrar un proyecto, una iniciativa, cimentada en buenas intenciones, que no genere suspicacias. Así que por ser eso lo que se hace, eso es lo que se discute, esa es nuestra agenda social, por lo cual tampoco es necesario extraer recursos públicos para definir esa supuesta agenda que ya sabemos cuál es y qué debemos hacer para cambiarla. Pero decía que esos son los árboles.
El bosque es mas tumultuoso y aunque es muy visible casi no lo vemos; o no lo que queremos ver; o no nos lo dejan ver; o nos lo ocultan. En septiembre, tras casi seis meses de parálisis nacional, con todos los sectores económicos, productivos, también paralizados, cerrados los comercios y los intercambios internacionales, con caída estrepitosa del empleo y aumento de la pobreza como consecuencia de todo ello, hubo una noticia del ministro de vivienda que sorprendió: que agosto había sido el mes, en la historia del país, con mayor venta de viviendas. No se entendía porque no mirábamos el bosque; como tampoco lo miramos cuando ocurrió lo de los días sin iva, por las aglomeraciones, que al comienzo parecían interesadas en gastarse los ahorros o endeudarse, pero que en el tercer día esa hipótesis quedó sin asidero. Y ahora, a una semana de la navidad y a dos del año nuevo, las aglomeraciones regresaron, los bares y bebederos están repletos todos los días, y la vida transcurre como si nada; como si no hubiera habido pandemia, ni confinamiento, ni desempleo ni pobreza. Una nota de un confidencial de la última edición de la Revista Semana nos muestra el bosque: «»2. Según un documental de la DW, Colombia el año pasado exportó 1.000 toneladas de cocaína, más que en el mejor momento de Pablo Escobar. El gobierno incautó 200, pero las otras 800 entraron a Estados Unidos y Europa».
*Docente Universitario/Tomado de Facebook Personal


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