Por: Fernando Gasca
Por extrañas e inexplicables razones, hay palabras que aunque parecieran estar muertas, continúan retozando y gozando de vitalidad. Algunas, permanecen en su estado natural; otras van mutando hasta convertirse en leyenda; pocas, fueron rebautizadas y ni cuenta nos fuimos dando; no faltan las que simplemente continúan viviendo en el ideario popular, una de ellas, puede ser libra.
Este muerto viviente, en época pretérita nace como unidad monetaria y era de 327.4 gramos de plata; también le decían unidad de cuenta; luego, no necesariamente en ése orden, se conoció como unidad de masa.
Los puristas indican que una libra equivale a 0.45359237 gramos. Los romanos decían 273 gramos, los castellanos decían 460 gramos (tremendo rollo). En algunos textos sostienen que en una balanza debe pesar 454 gramos o 16 onzas (la cosa se sigue complicando).
Antes del nacimiento del Euro como moneda, la libra fue la unidad monetaria de varios países, como Siria, Irlanda, Egipto, Líbano; hoy, con el acompañamiento de esterlina es reconocida como moneda oficial del Reino Unido (integrado por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte).
Entretanto, en Cuba, a la “hoja de tabaco de calidad superior” la denominan libra, por eso “fumarse una libra” es de verdad, verdadera quemar una verdadera libra.
En materia de medicina, los galenos nunca hablan de libras, para ellos el sobrepeso o la falta del mismo, se mide en kilos.
Si aceptamos que el tigre no es como lo pintan, para la libra, esta expresión viene como anillo al dedo; si hoy vamos a comprar y pedimos una libra (de chocolate o arroz, por ejemplo), lo más probable es que nos entreguen un paquete que dice contener 500 gramos (no aparece la palabra libra); lo cual equivale a medio kilo (un kilo son 1.000 gramos).
El asunto se está volviendo fantasmal (bu, bu), en algunos diccionarios le dan prelación a los nacidos bajo éste signo zodiacal.
En cuanto a los amigos de volver todas las palabra incluyentes, ni se les vaya a ocurrir, convertirla al masculino, esa es otra cosa muy diferente, tampoco intenten convertirla en verbo, no es conjugable, el asunto está pasando de castaño a oscuro ¡líbra…me Dios!, esto se complicó y como dijo el conductor del colectivo “no me enrrieden, no me enrrieden…”


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