Por: Fernando Gasca
En un país, que no es este, tampoco el del Eneó, los políticos son seres pensantes, inteligentes, brillantes, justos, lúcidos, probos, desprendidos del vil dinero, ecuánimes, buena gente, muy amables, hasta comen en las casas de sus electores; todo eso y mucho más, cuando se encuentran en campaña. Pero otra cosa, perdón, perdón, otra persona son cuando ejercen (¿ejercen?) su función, veamos: se aumentan su mesada, disminuyen sus impuestos, pero dicen que los males del país son culpa de la guerrilla; tramitan reformas pensionales en su beneficio y en contra de los trabajadores y de tanto en tanto, cuando ven un micrófono entonan al unísono que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), no hace su trabajo; algunos, saquean el erario, otros reciben mermelada (dulce y pegajoso eufemismo); los más reparten contratos; en ocasiones juegan a juzgarse entre sí (se condenan a casa por cárcel), pobrecitos… siticos mijitos.
Son expertos en ilusionar a la gente (mi gente, suelen decir), venden más ilusiones que lotero profesional, magos y doctos en la mentira; su gran virtud: la mimetización, anochecen azules, duermen verdes, amanecen grises, desayunan rojos, a media mañana son variopintos, almuerzan indígenas, toman té de centro, cenan de derecha, eructan arco iris y así…hasta el infinito, la paleta de colores da para todo.
Los hay de todos los colores, se encuentran en varios estados, algunos, los menos, son poco sólidos, la minoría tienden a ser líquidos y la gran mayoría gaseosos al vapor; los hay de todos los sabores y de las más diversas profesiones, artes u oficios (la mayor de las veces, nunca han trabajado y los graduados pocas, escaras, raras veces ejercieron); médicos que no han recetado una aspirina; ingenieros que parecen ingeniebrios; abogados que no han estrenado su tarjeta profesional; doctores sin haber terminado la primaria; economistas (expertos en nada, capaces de predecir el futuro, con las cifras del pasado, desconociendo el presente); no trabajan en beneficio de la comunidad (mi gente, decíamos, que dicen), menos en pro de la colectividad, su discurso es repetitivo; no reconocen el pésimo servicio de salud; insisten, repican y repiten en que lo malo es el castrochavismo; hablan pestes de Maduro, pero repiten a la ene potencia todas las bestialidades del mismo, en ocasiones, se expresan peor que él que quieren ofender; ahora quieren gravar con IVA (Inventos Viejos Avaros), los alimentos básicos y recuerden, culparan a un tal Farsantos, quieren acabar con Colpensiones, AVAL…ando y beneficiando con ello a alguien; el culpable, corrijo, los culpables serán los pobres por vivir tantos años.
Por ahí andan merodeando en vísperas electorales, ya están pregonando “ojo con el 22, llévelo, llévelo el 22”; en la pandemia, no se dejaron ver, se bañaron en asepsia, se aislaron totalmente de la sociedad (no asistieron al trabajo), devengaron, cobraron viáticos, tuvieron prima con bono; los que tenían escoltas, los aumentaron, les mejoraron los vehículos , cambiaron de celular, sus asistentes, igual, devengaron, devengaron…esos y aquellos, son los verdaderos mantenidos; como aseveró la 3M (Misia Mis Martuchis).
Esos, no sienten vergüenza, andan sembrando guerra y dicen que quieren paz; entretanto, no hay dinero para alimentar a los niños, Los contratos del PAE (programa de alimentación escolar) está pánfilo y en manos muy delicadas; no hay presupuesto para mejorar ni construir escuelas, menos, para suministrar útiles, libros, no…para los pobres nada, para ellos todo, sigue presente la Ley del Embudo.
Los defensores del sistema, me dirán que lo anterior no es cierto, que, bla, bla, bla, cierto. Ya les aclaré no es en este país, tampoco en el del vecino, en fin nunca reconocerán que desde el pasado y por siempre serán los mismos con las mismas, en ocasiones y casi siempre, peores que sus antepasados.

Neiva, febrero 17 de 2021


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