Precedida por tres nominaciones a los Premios India Catalina llega a la pantalla de Señal Colombia la cuarta temporada de Los Puros Criollos, el programa que con una carga de humor negro y realidad inocultable ha expuesto aquellos otros símbolos de las costumbres, tradiciones y modos que nos identifican en Colombia.
El director Nestor Oliveros y el presentador Santiago Rivas llegan “recargados” a la cuarta temporada del exitoso y premiado programa de Señal Colombia, Los Puros Criollos, esta vez para contarnos sobre el jabón rey, la tramitomanía, los billetes, los parques y oficios, el maletín ABC, el desayuno criollo, la jerga criolla, los celadores, la playa criolla y las plazas de mercado.
Aunque sin duda cada capítulo resulta bastante interesante, Oliveros, con su característica irreverencia, se refiere a dos en especial:el jabón Rey, el cual fue presentado en adelanto por Señal Colombia en las vacaciones de fin de año.
“Es una maravilla, es el MacGyver de los jabones. Sirve para todo. Cura todo. Purifica de todo. Deberíamos lavar el aire de este país con ese jabón. Cada colombiano debería crear su contra bañándose con jabón rey. Lamentablemente, para lo único que no sirve es para lavarle la conciencia a los violentos y corruptos de este país, porque no la tienen, no se puede lavar o transformar algo que no existe”.
En esta nueva temporada hay dos temas en torno a uno de los temas favoritos tanto del director como del presentador: la comida.
“Santiago, se convirtió en un Anthony Bourdain, chismoseando, tocando, preguntando y probando de todo. Se comió delicioso por todas partes, en plazas, paraderos de camiones, restaurantes tradicionales, todo esto en diferentes regiones, en las que los desayunos criollos son generosos, suculentos -se me acaba de hacer agua la boca- y compuestos por platos en donde aparecen más de 10 tipo de caldos y muchos otros ricos en grasa y proteína”, agrega Nestor Oliveros.
Sobre esta cuarta temporada que fue grabada en municipios de Nariño, Cauca, Valle, Tolima, Costa Atlántica y Cundinamarca durante cinco meses, también habla su presentador Santiago Rivas.

Para usar términos de moda ¿cuál es ese algoritmo que hace que después de tres temporadas de Los Puros Criollosel televidente espere con ansias la cuarta?
No existe un algoritmo,de pronto es algo de ritmo. O bueno, sí, el programa cuenta historias sobre nuestra identidad, con un pulso entretenido y una edición prolija. Creo, además, que no existen más programas que nos muestren de esa forma,como somos los colombianos, con todo lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito. Señal Colombia tiene un montón de buenos programas, pero creo que la fórmula de Los Puros Criollos es muy equilibrada y por eso le gusta a la gente, porque se siente identificada.

¿Qué nuevos términos de la jerga criolla aprendió durante la grabación?
No muchos, o bueno, no muy distintos a los que uno aprende yendo de viaje con el programa. Lo mejor en realidad son las interjecciones y los remates, el oiiiga, oíiis y el pri del Pacífico, el míraloo el ah ñoñi de la costa Caribe. Uno aprende mejores formas de entenderse.

¿En qué consiste el capítulo de playa criolla y usó tanga nariguera?
Es un capítulo sobre la experiencia de ir a una playa en Colombia. A todas, las más conocidas en el Caribe colombiano y luego se habla un poco sobre las playas del Pacífico. La idea es mostrar que los vendedores de los que la gente hace tanta burla están ahí por una razón, a final de cuentas la injusticia social de este país también llega hasta donde los cachacos vacacionamos, aunque no nos guste. Con respecto a la tanga, definitivamente no, porque quisiera que me volvieran a llamar a grabar y que me sigan mirando por la calle sin burlarse de mí.

¿Y cómo es el cuento del billete?… ojo y terminan ustedes metidos en algún tema de carruseles no.
Pues billete no hay, lo que hay es un capítulo sobre los personajes que están en los billetes. No encima de ellos, sino impresos en ellos. Esos son personajes importantes para reconocer qué pensamos de la vida. Bueno, claro que ahora que va a haber un billete de López Michelsen yo ahí sí no sé qué carajos estamos pensando. El de 20 debería ser un billete de Klim (escritor y columnista), que además se llamaba Lucas.

¿Cuál fue el capítulo que más se gozó y por qué?
El de las plazas de mercado y los desayunos, los grabamos en gran parte en el suroccidente, en Cali, Santander de Quilichao, Popayán y Pasto. Allá comimos muy rico y visitamos plazas de mercado, que son de mis lugares favoritos.