Proyectos productivos, iniciativas ambientales, obras de mitigación, el paisaje y hasta el clima, hacen parte de los atractivos de este recorrido por la cuenca que surte de agua a los neivanos.

Redacción
Cada vez son más los grupos académicos, investigativos, asociativos y comunitarios que quieren conocer la experiencia de conservación que viene adelantando la CAM en la cuenca del río Las Ceibas de Neiva.
Es el caso de los estudiantes de la Maestría en Gerencia Integral de Proyectos de la Universidad Surcolombiana, quienes protagonizaron un recorrido por la cuenca del río Las Ceibas y conocieron de primera mano los proyectos productivos, las iniciativas ambientales y las obras de mitigación que desde el Plan de Ordenación y Manejo-POMCA de este afluente, viene ejecutando la Corporación Autónoma Regional de Alto Magdalena-CAM.
Los maestrantes iniciaron el recorrido desde muy temprano rumbo a la cuenca, y su primera parada fue conocer las obras de mitigación para la reducción de desastres a través de la instalación de unas mallas de contención, que sirve como barrera dinámica contra el flujo de detritos.
Estas mallas fabricadas en acero de alta resistencia, permite la disipación de la energía del flujo y detiene los materiales o detritos que arrastra fenómenos naturales como avenidas torrenciales.
“La cuenca del río Las Ceibas cuenta con un estudio de mitigación de riesgos que no solo incluye la zona urbana, sino la zona rural. Todos conocemos la canalización del río en la parte urbana, pero esto debe complementarse con unas obras de mitigación en la parte media y alta de la cuenca. En este caso, la obra corresponde a unas mallas para retener los detritos, que no es más que las piedras y el material más grande que bajan con una posible creciente o avenida torrencial”, sostuvo Carlos Alberto Cuéllar Medina, Director de la CAM.

Organización de segundo nivel
Hasta la vereda Los Cauchos llegó la delegación académica para conocer la experiencia de los huertos mixtos de frutales, una iniciativa que se desarrolla bajo las prácticas de conservación de suelos y agua.
Allí los protagonistas son las 24 familias campesinas integrantes de la Asociación de Productores de Cacao-Asprocaeco.
El propósito de la visita era reconocer en campo los impactos sociales, ambientales y económicos de esta experiencia que consiguió un reconocimiento nacional por parte de Colciencias a través de la convocatoria ‘A Ciencia a Cierta’.

Mujeres emprendedoras
Un grupo de campesinas habitantes de la cuenca se unieron y conformaron el grupo asociativo Mujeres Emprendedoras Río Las Ceibas. Ellas con un capital semilla que les entregó la CAM, decidieron comprar un lote de codornices, construir las jaulas y adecuar el terreno para empezar a comercializar los pequeños huevos que producen estas aves de corral. Su iniciativa ha sido tan exitosa que hoy sus huevos y hasta hamburguesas de codornices que ellas mismas elaboran, se venden en mercados campesinos y supermercados de la capital huiense.

Regeneración natural
Los visitantes también conocieron la experiencia que se viene presentando en zona rural de Neiva y que corresponde a la regeneración natural del Pino Colombiano.
De acuerdo con los profesionales forestales, allí se está generando un proceso natural muy valioso, en el que de acuerdo a evidencias sustentadas, los murciélagos son los encargados de dispersar las semillas de esta planta, permitiendo que el Pino Colombiano vuelva a nacer en este territorio.

La Colonia
Hasta el predio La Colonia, ubicado en la vereda La Plata de Neiva, a 45 kilómetros del casco urbano, a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar, llegaron los estudiantes de maestría.
Durante el recorrido, visitaron el Centro de Estudios e Interpretación del Bosque Andino Surcolombiano-CEIBAS, un escenario en el que personal técnico, científico y profesional pueden analizar y constatar el proceso de conservación que se viene adelantando en la parte alta del río Las Ceibas.
Este centro se construyó con el propósito de generar conocimiento a través de la investigación sobre la recuperación del bosque andino y con ello la llegada de especies valiosas como el Oso de Anteojos, el Pato de Torrente y la regeneración natural del Pino Colombiano en zona rural de Neiva.


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