En el entorno (esto ya lo dicen otros), oigo y leo en la “prensa especializada”, insistiendo en el número, en el equipo en que vienen jugando (digamos como si la camiseta o el color de la misma jugara), que la posición en su equipo es una y en mi selección es otra, que en su época fue y ahora no (valga decir el negacionismo a la evolución), el conservadurismo a ultranza

Por: Fernando Gasca
Observando con detenimiento los jugadores, su desempeño y mis expectativas frente al paso a la gran final, me quedan algunas inquietudes; sin ninguna duda, en la línea del fondo hay un inamovible, puede que en su desempeño actual no le reconozcan su verdadero valor, es más algunos medios (en especial la gran prensa), lo atacan, lo fustigan, le llegan a negar su condición de líder, pero él, así sea sentado, conserva su tono tranquilo, sereno y a la hora de batirse, saca su casta, se comporta como león y muestra su jerarquía, a más de uno de sus contrarios le ha sacado el cuerpo y lo ha dejado en el aire con los taches al viento; ni se despeina, la experiencia, el conocimiento y su trayectoria lo tienen más que definido para ir hasta el final.
En la defensiva veo varias caras nuevas (al menos para mí que no soy muy aficionado a estas lides), ahí, según le oigo a los conocedores hacen falta personas de estatura, con carácter, sin temores a la hora de actuar, si es del caso osados en su proceder, pero muy respetuosos de las normas, conocedores de la ley, cero improvisación al responder y mucha, mucha diplomacia, personajes como el gran Alí de esos que sabían “flotar como mariposa y picar como una abeja”.
En el medio campo, coincido con otros aficionados y algunos legos, en que hace falta un recambio absoluto, tanto los antiguos como los recién llegados se comportan como retrasados por momentos y adelantados cuando no lo deben estar, los veo flojos, faltos de gana, sin garra, muy acomodados, por momentos sumamente gaseosos, ni fu ni fa, en fin tibios, demasiado tibios, es más algunos “ni huelen, ni hieden”.
En la delantera y por derechas veo bastantes, pero valga precisar que no hay destacados, algunos con mucha gambeta, algo de recorrido, pero de aquello nada, por la izquierda, pocos, muy pocos y los que van apareciendo son bastante criticados por no centrar o por querer hacer la suya o por no compenetrase con el resto de jugadores. Por el centro, que es por donde siempre hemos fallado no hay gente que defina, gente con hambre, con ganas de sobresalir; tanto los recién matriculados como los veteranos, ya parecen viejos, con las mismas mañas de los predecesores, todo lo que les llega lo desbaratan, les falta pase, no tienen cabeceo, dudan demasiado a la hora de la definición, hay se ven unos que parecen “almanaque: cuando no es pegado, es colgado”.
En el entorno (esto ya lo dicen otros), oigo y leo en la “prensa especializada”, insistiendo en el número, en el equipo en que vienen jugando (digamos como si la camiseta o el color de la misma jugara), que la posición en su equipo es una y en mi selección es otra, que en su época fue y ahora no (valga decir el negacionismo a la evolución), el conservadurismo a ultranza. Los grandes medios (insisto) se dan a la tarea de hacer crecer a un jugador, eso le dan periódico del bueno y le pegan su madurada (como a los aguacates), lo engordan, le dan poder; por el contrario a los nuevos jugadores, los ningunean, no les dan mayor crédito, es más, cuando se refieren a ellos es generalmente para destacar sus “metidas de guayo”, se le meten a la cocina, con sus gustos, sus ascendientes. En ocasiones, estos medios dan la impresión de querer poner, que digo imponer al jugador de su preferencia.
Definitivamente, las próximas elecciones serán lo de siempre, los mismos con las mismas. El resultado ya se sabe, solo falta votar para confirmarlo.


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