Este grupo de mujeres son más activas que las solteras con el mismo nivel de educación. Las mujeres que trabajan o buscan emplearse siguen creciendo en el mercado. Hoy, 60 de cada 100 mujeres está empleada o hace gestiones para ubicarse en un empleo. La informalidad también disminuye más rápido en las mujeres que en los hombres. La informalidad en las mujeres bajó de 54,8% a 50%, entre 2010 y 2016, mientras que en los hombres se redujo de 48,8 a 45,3%.

A medida que aumenta el nivel de estudios, las mujeres casadas trabajan o hacen más gestiones para emplearse en comparación con las solteras, revela una investigación del Departamento Nacional de Planeación (DNP).
Así las cosas, el 51,3% de las mujeres casadas que tienen primaria trabajan o buscan trabajo, mientras que, entre las solteras con la misma educación, solo lo hace el 42,1%. Similar comportamiento se observa en la educación terciaria (universitaria), donde el 78 por ciento de las casadas trabaja o intenta conseguir un empleo mientras que, entre las solteras, esa cifra es del 76,5%.
“Alcanzar niveles de educación superior está significativamente asociado con mayores tasas de participación en el mercado laboral, mostrando un fuerte efecto en las mujeres casadas, lo que lleva a generar mayores ingresos para la familia”, dijo Simón Gaviria Muñoz, director del DNP.
Si se analiza únicamente el estado civil, 85 de cada 100 mujeres solteras trabajan o buscan trabajo, mientras que solo 73 de las que tienen pareja se mueven en este escenario y buscan ingresos para ella y su núcleo familiar.
Además, las mujeres que han tenido hijos en los últimos cinco años se ven presionadas a participar en el escenario laboral, según la investigación realizada en las 13 áreas metropolitanas, especialmente en las regiones del Eje Cafetero-Antioquia y la costa Atlántica.
La investigación también revela que las mujeres con edades entre los 35 y 44 años son las que, con mayor intensidad, participan en el mercado de trabajo, es decir trabajan o buscan empleo. A partir de allí, el hecho de trabajar o buscar trabajo disminuye, siguiendo el principio del ciclo económico de vida.
Entre 2010 y 2016 se observó un aumento en las mujeres con un rango de edades entre los 55 y 65 años que trabajan o buscan trabajo, con un incremento de 7,3 puntos porcentuales, al pasar de 41,7% a 49% en el periodo analizado.
Ese comportamiento sería el resultado de incrementos en los niveles de educación de largo plazo, en el caso de aquellas con mayor nivel de ingreso, y de la baja cobertura del aseguramiento de la vejez en el caso de las menos educadas y con menor nivel de ingreso.
El hecho de que la mujer no salga a buscar trabajo puede ser consecuencia de factores como no tener quién se quede a cargo de los hijos en los hogares, la escasa educación, la deficiente demanda de mano de obra de las empresas y los altos niveles de informalidad (en esas condiciones las mujeres casadas prefieren no trabajar).
Entre 2010 y 2016, la informalidad laboral de las mujeres bajó de 54,8% a 50%, mientras que la de los hombres se redujo de 48,8% a 45,3%, lo que deja ver que las mujeres están consiguiendo más trabajo formal.
“Un desempleo elevado, pocos sectores productivos y una alta informalidad son obstáculos para la llegada de las mujeres al mercado laboral, lo que se presenta especialmente en las ciudades intermedias”, señaló Gaviria Muñoz.
El estudio encontró que entre más diversa sea la economía mayor será la participación de las mujeres en el escenario laboral, porque depender mayoritariamente del sector servicios y comercio, como sucede en la actualidad, comienza a generar barreras para ingresar al mercado de trabajo.

Más participación
La mujer colombiana viene ganando participación en el mercado laboral, es decir, trabaja o hace gestiones para emplearse, especialmente en las principales ciudades del país.
Así lo revela la investigación del DNP realizada para los últimos siete años que analiza el comportamiento laboral para las mujeres entre 25 y 59 años.
El porcentaje de mujeres que trabaja o busca trabajo en las 13 principales ciudades del país pasó de 58,3 a 60,3% entre 2010 y 2016, lo que significa que de cada 100 mujeres 60 están empleadas o hacen trámites para colocarse en una empresa.
La presencia de la mujer en el mercado de trabajo crece paulatinamente en el país, pero especialmente en las grandes ciudades como Bogotá, Barranquilla y Cali, mientras que en las poblaciones intermedias crece menos por el poco desarrollo del mercado de trabajo, los mayores niveles de informalidad, menores grados de educación y fenómenos socioculturales propios de cada una de las regiones del país.
La gran dinámica que se registra en la capital del país se explica por una población de mujeres más educada que tiene un mercado amplio en el que puede encontrar ubicación, mientras que en Bucaramanga es principalmente el resultado del importante incremento de la actividad económica, reflejado en bajos niveles de desempleo.
Las mayores participaciones laborales de la mujer se encuentran en Bogotá (64,6%); Bucaramanga (62,6%); Cali (61,6%) e Ibagué (60,7%). En lugares intermedios están Villavicencio (56,5%); Medellín (57,1%); Barranquilla (57,4%), Montería (55,5%), Pereira (56,3%) y Cúcuta (55,6%), mientras que Cartagena (49,7%) y Manizales (51,3%) son las de menor participación laboral.

Mercado laboral hombres y mujeres (13 áreas)
El análisis de la participación laboral en las 13 áreas metropolitanas deja ver las desigualdades que se registran entre hombres y mujeres. Según los cálculos realizados por el DNP, de cada 100 hombres 75 trabajan o buscan emplearse, mientras que de cada 100 mujeres solo 60 participa activamente en dicho mercado.
Si se analizan los ocupados se observa que de cada 100 hombres en edad de trabajar 70 están empleados, pero entre las mujeres solo 53 están ubicadas en el mercado laboral. Así mismo, al comparar las tasas de desempleo, la de los hombres alcanza actualmente el 8,6%, mientras que la de las mujeres es del 11,6%.
Uno de los aspectos en los que más se observan diferencias en el mercado laboral, entre hombres y mujeres es en los salarios. En 2016, el promedio de ingresos en las 13 áreas era de 1’116.956 pesos y, al discriminarlo por género, se tiene que los hombres ganan en promedio 1’226.618 pesos y las mujeres 988.971 pesos.