‘Confiamos que su visita abra el corazón y las mentes de los colombianos a la paz que estamos construyendo’. Así lo dijo el Presidente Juan Manuel Santos al dar la bienvenida al Papa Francisco a la Casa de Nariño, donde el pontífice cumpli una visita en calidad de Jefe del Estado Vaticano. Los colombianos “esperamos y ansiamos sus palabras como la tierra sedienta añora el agua”, dijo el Mandatario.

Bogotá (SIG).
“Confiamos en que su visita abra el corazón y las mentes de los colombianos a la paz que viene de Dios y habita en el alma de los hombres, a esa paz que ahora estamos construyendo”.
Con estas palabras el Presidente Juan Manuel Santos dio la bienvenida al Papa Francisco a la Casa de Nariño, sede presidencial de Colombia que visitó para cumplir una visita en calidad de Jefe de Estado del Vaticano.
“Queremos dar, con su aliento, el primer paso. Queremos reconciliarnos. Queremos reconocernos en las diferencias y aceptar al otro, no como una carga, sino como un don, un don de vida. Bienvenido a Colombia, Su Santidad”, le manifestó el Mandatario tras recibirlo con honores, a cargo del Batallón Guardia Presidencial, en la Casa de Nariño.

Nos falta dar el paso de la reconciliación
El Presidente dio las gracias al Sumo Pontífice por venir a Colombia a “acompañarnos, a estimularnos, a dar con nosotros el primer paso hacia la reconciliación”.
Así mismo, destacó que Colombia ha logrado grandes cosas, comenzando por el fin del conflicto armado con las Farc, la guerrilla más antigua y numerosa del continente.
“Colombia es el único país del mundo donde hoy las armas se están cambiando por las palabras, donde las armas se destruyen y se funden para convertirse en monumentos a la paz”, dijo.
Recalcó además que gracias al proceso de paz, “miles de vidas se han salvado, miles de víctimas se han evitado, pero –añadió–, nos falta dar ese paso renovador, ese primer paso que es el más importante de todos: el paso hacia la reconciliación”.
“De nada vale silenciar los fusiles, si seguimos armados en nuestros corazones. De nada vale acabar una guerra, si aún nos vemos los unos a los otros como enemigos”, sostuvo.
El Presidente consideró que de aquí parte la necesidad de la reconciliación entre los colombianos, porque –agregó–, “por más de medio siglo nos resignamos a la violencia en nuestro suelo, y sus cenizas, de rencor, de dolor, de venganza, todavía son brasas ardientes que debemos apagar”.
“Necesitamos vencer los odios con la fuerza maravillosa del amor. Necesitamos ser capaces de perdonar y de pedir perdón. Necesitamos reconciliarnos con nuestro medio ambiente, que también es un hermano nuestro, que es nuestra casa común”, expresó. “Por eso esperamos y ansiamos sus palabras como la tierra sedienta añora el agua”, dijo.

Bienvenido, caminante de la paz
El Jefe de Estado agradeció a Su Santidad por llevar sus pasos y su prédica a lugares emblemáticos de Colombia, Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.
Recordó que en Villavicencio el Santo Padre se encontrará con las víctimas del conflicto armado y beatificará a dos sacerdotes colombianos que fueron víctimas de la violencia. “Qué símbolo maravilloso. Su martirio se vuelve ahora signo de esperanza”, manifestó.
“Bienvenido, caminante de la paz y del amor. Humildemente pido para nuestro país y sus habitantes, su bendición apostólica”, concluyó el Presidente de la República.