Lamentablemente las Secretarías de Cultura Municipal y Departamental no pueden excederse en sus gastos porque los dineros que les asignan, no les alcanza para una empanada más.

Por Juan del Río.
No ha terminado septiembre y desde ya percibo las aromas de Octubre, derroche de arte y de artistas en mi pueblo. ¡Qué alegría! Las estaciones de radio siguiendo las pautas de nuestra Emisora Cultural, rompiendo los amaneceres de cada día con la música de sus compositores; los restaurantes y hoteles contratando duetos y tríos para que con sus acordes a afinadas voces le canten a los comensales las bellas canciones de la tierra, y los centros comerciales ofreciendo a pintores, escultores y fotógrafos, amplios espacios para que expongan sus obras; el Teatro Pigoanza, orgullo huilense, subiendo los velos para que los literatos y poetas den rienda suelta a sus musas, y los grupos de danzas y valet recreen con sus coreografías a los amantes de estas disciplinas. ¡Qué alegría, qué entusiasmo! Lamentablemente las Secretarías de Cultura Municipal y Departamental no pueden excederse en sus gastos porque los dineros que les asignan, no les alcanza para una empanada más. Como estoy tan emocionado escribiendo estas bellezas, voy a tomarme un té de valeriana porque la sangre me hierve, no sé si de rabia o ironía. Lo que sí es verdad es que en la pantalla de mi computador aparece la imagen de un centenar de personas riéndose de las pendejadas que acaban de leer, porque jamás han visto tantas maravillas y celebraciones en el mes del artista, y me gritan loco. También me aparecen en la pantalla sendas pancartas que dicen: “La Emisora Cultural es la voz del artista y de la bellas artes. ¿Por qué los políticos de turno la tienen fuera del aire? ¡Que vivan los Senadores, Congresistas, Diputados y Concejales que trabajan por la cultura!” Otra dice: una diligencia política y administrativa que desconozca los valores de la cultura, no debe existir. Si la memoria no me falla en 1994 siendo rectora del Instituto “Julián Motta Salas” Inem, la magister María Naín Carrillo de Paz, respaldó al profesor Jairo Beltrán Tovar, para que pudiera celebrar, en octubre de ese año, el primer homenaje a las bellas artes con un representante de cada una de ellas. Dos años más tarde, en 1996, el Encuentro de Compositores, teniendo como invitado especial al tenor lírico Eduardo Trujillo Mejía. ¡QUE VIVA EL MES DEL ARTISTA NAL.!


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