Dardo de Hoy Por Marcos Fabián Herrera
Siempre la histeria de la guerra se propagará con mayor facilidad que el maltrecho eco del diálogo. Las sirenas que encendieron los entusiastas del militarismo, se justificarán por las muchas razones que podemos encontrar en la torpeza de una guerrilla autista.
Acorazados en su lectura cavernaria de la realidad, las Farc conciben la conversación como un juego de antagonistas cuyo final determina el nivel de crispación. Se ha lesionado la confianza, pero por encima de todo, el acto de fe que profesamos quienes creemos que la nuestra no deber una historia en espiral bañada en sangre.
Habrán muchas razones para respaldar los mensajes cerreros que hoy piden a gritos romper los diálogos de la Habana. Se ha servido un suculento plato para la reacción de los detractores del proceso.
Militares en retiro, políticos irreflexivos de esa derecha vergonzante que se presenta como centro, y otros prosélitos del discurso incendiario de un capataz viudo de poder, celebran que los hechos confirmen sus prejuicios. Pero hoy más que nunca, convoco la sensatez para frenar la pueril guerra de esta tierra que algún día será un verdadero país.


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