¿Cómo el municipio de Palermo logró el título de “La capital marmolera de Colombia”? Emotiva crónica periodística nos acerca a la vereda La Lupa, ubicada en el Noroccidente del Departamento del Huila sobre la vía Neiva-Palermo-Planadas,y nos descubre los secretos del mármol.

Por: Juan Diego Ramírez Morales
Especial www.noticiasalsur.co

“La Lupa es una verraquera, sin agua, sin luz y sin carretera”. Esas eran las palabras que escuchaba del ayudante de la chiva, en una de mis visitas a los abuelos, mientras bebía agua de la alberca en una de las primeras casas que aparecen en el camino al ir llegando a la vereda. Al escucharlo, lo que pasaba por mi mente era: “Que comentario tan tonto, ¿Acaso no es agua lo que está tomando y no es una carretera por donde vamos andando?”. La chiva seguía su camino y cada vez las casas, unas de bahareque, otras de tabla, y otras ya de bloque y cemento, se iban juntando hasta llegar al caserío de la vereda La Lupa, ese lugar en donde todos somos familiares de todos, tanto así que cuando salíamos los domingos con mi abuelo a comprar la carne en la matanza parecía que entrabamos a un galpón de pollos, porque mientras sus sobrinos y los hijos de sus sobrinos lo saludaban se escuchaba así: “Tío, tío, tío, tío,…”
La vereda La Lupa, ubicada en el Noroccidente del Departamento del Huila sobre la vía Neiva-Palermo-Planadas, a la cual se llega después de aproximadamente dos horas de recorrido, inicialmente por carretera pavimentada hasta el cruce “Los Guácimos” y luego se continua por carretera destapada. Es uno de los lugares donde se concentra gran parte de las minas de mármol del Distrito Minero del Municipio de Palermo, en el cual se concentra el 47% de las minas del Departamento del Huila, el 53% restante se dividen en Santa María (25%), Teruel (18%) y Neiva (10%)*. No es por nada que al Municipio de le conoce como “La capital marmolera de Colombia”
Yo crecí en La Lupa y allí viví durante los primeros 11 años de mi vida, entre las diferentes tonalidades de verde que se pueden apreciar entre potreros, cafetales y plataneras, aunque a veces opacados por el polvo de las volquetas. Mi casa quedaba en “El Hueco”, la zona donde se encuentran gran parte de las minas de la vereda, por ende he visto muy de cerca como es el proceso de la extracción de mármol, no solo porque podía ver las minas, sino porque en mi familia ha existido una relación con ellas. La finca de mi abuelo Ramón nunca tuvo mina, o al menos no la explotaron, pues mi papá asegura que bajo el potrero principal se podía encontrar dolomita.

la roca bajo la tierra
Las minas de mármol se explotan a cielo abierto sobre la montaña, a veces por descapote (de arriba hacia abajo), y otras veces cueveado (de abajo hacia arriba), las paredes de roca, que pueden ser de dolomita o caliza, se levantan bajo la tierra. En su fase inicial un frente – como se le llama a cada mina – puede tener un altura de apenas 7 u 8 metros o menos, y a medida que se avanza en la explotación, las minas pueden llegar a superar los 30 metros de altura, si no es que es más, todo depende de la manera en que se encuentra la roca bajo la tierra.
José Efred, mi papá, durante muchos años se levantaba temprano para irse a trabajar, alrededor de las 6 de la mañana; mi mamá, Ligia, tenía que levantarse más temprano para hacer el desayuno y empacárselo, y cuando la mina en la que estaba trabajando era muy lejos, hacia lo mismo con el almuerzo. A mis hermanas también le empacaba la comida, pues el colegio queda a una hora de camino aproximadamente, y Don Juan, el dueño de la camioneta que hacia el recorrido pasaba a las 5:30 de la mañana. Las volquetas empiezan a pasar por allí desde las 5 de la mañana, así que los mineros aprovechan para irse con ellos, además, porque llegan a la mina a cargar el primer viaje, el cual dejan arrumado desde el día anterior. Y así mismo, regresan a casa luego de cargar el último viaje, alrededor de las 5 de la tarde.

Las labores de extracción de mármol son más complejas que estar todo el día, todos los días “partiendo piedras”, como decían muchas personas a manera de chiste cuando le preguntaban en que trabajaban. Primero, se debe perforar la pared de roca con taladros a presión de aire, utilizando unos barrenos, una especie de broca, los cuales tienen medidas diferentes; la tercera es la más larga con 2.6 metros de largo, la segunda, con 1.8 m, y la primera, la más corta, con 80 cm. Por lo general, de debilita la parte baja del frente mediante la técnica de cueveado, posteriormente se hacen 3 o 4 perforaciones profundas en la parte alta de la mina. Después, hay que poner la carga explosiva, la cual está compuesta por componentes como anfo, que se agrega por libras, el indugel, que viene en barra, los cuales se miden de acuerdo al tamaño de la perforación. Se carga primero el anfo, luego el indugel, dentro del cual se pone el ful con la mecha, finalmente se carga con más anfo y se aprieta con tierra para que la carga quede compacta, el largo de la mecha siempre se deja a bordo de hoyo, y los tiempos de detonación son: Para la tercera son 5 minutos, la segunda demora 3 minutos, y la primera 2 minutos, en valores aproximados.
Al detonarse, cae al suelo la roca despedazada y se empieza a arrumar el viaje, que debe tener un promedio de 11 toneladas por cada uno. Las piedras que quedan muy grandes para cargarlas, deben ser partidas, para lo cual se utilizan martillos de 20 o 25 libras de peso, los mineros pueden pasar días enteros levantando el martillo y golpeándolo contra las piedras para conseguir el tamaño adecuado de las mismas, soltándolo solo para recogerlas y ponerlas en el arrume. La variedad en la presentación del mármol saliente de las minas se clasifica por el tamaño: el ripio, que es el más pequeño, se utiliza para la transformación en granito, carbonatos o cal, y el rajón, la bola y el bloque, son los tamaños más grandes que son destinados a corte. En la zona predomina mayormente el ripio, y el rajón en proporciones mínimas, los cuales son trasladados hacia los molinos, en inmediaciones ente Palermo y Neiva, donde son transformados para su comercialización.

Fuente de ingreso
Aunque en las diferentes zonas mineras del Municipio de Palermo no se cuentas con técnicas de explotación de punta, la minería hace parte del renglón más importante de la economía en el municipio, al ser el principal productor del mineral. Así mismo, para los habitantes de La Lupa y zonas aledañas, la minería representa su principal fuente de ingreso, puesto que, a pesar de que la mayoría de los mineros son campesinos, deciden dedicarse a la minería para poder mantener su familia y de paso, poder invertirle a sus cultivos, pues las garantías que dan estos son inferiores a las que da la minería, económicamente hablando.
En ocasiones, cuando llega la época de lluvias, algunos frentes son enterrados por deslizamientos de tierra producidos a causa del debilitamiento de la montaña, para lo cual los mineros deben botar toda la tierra para destapar de nuevo el frente, a punta de pala y carretillas, y si la cantidad de tierra era demasiada, se paga a una retroexcavadora para avanzar más rápido. Estos eventos provocan una reducción en los ingresos de los mineros, puesto que a ellos les pagan por sacar piedra, no tierra. El precio de un viaje puesto en la volqueta se paga por toneladas, en la época en que mi papá trabajaba en las minas el precio era de 5.000 pesos por tonelada, lo cual arroja un valor de 55.000 pesos cada viaje, y semanalmente contaban con 2 viajes, en promedio. Actualmente, al aumentar la producción, los mineros cuentan con una cuota de un viaje diario, aproximadamente, y los precios oscilan entre 60 y 70 mil pesos.
Las condiciones de trabajo de los mineros se ajustan a la modalidad en que trabajan. Modalidad que va de acuerdo al empleador. Cuando se trabaja al día o jornaleado, el minero recibe un pago por jornal trabajado, actualmente cada uno se paga en promedio a 50.000 pesos, de los cuales el minero se hace cargo de su alimentación, transporte y en algunas ocasiones los elementos de trabajo como guantes, botas, ropa, etc. Otra modalidad que se maneja es cuando se trabaja a contrato, consiste en que el minero recibe el pago de acuerdo a la cantidad de viajes cargados en un tiempo determinado que casi siempre son 15 días o un mes. También se presenta el caso en que los mineros toman en arrendo un frente, del cual sacan su producción y pagan un precio establecido mensual por la explotación del mismo. En este caso se puede presentar que el minero que lo toma en arrendo no es precisamente el que lo trabaja, simplemente paga a trabajadores por la producción y la ganancia de él sería el excedente que queda después de pagarles y pagar el arriendo.

Ante la proliferación en los últimos años de la minería en la zona, Los Ministerios de Ambiente y el de Minas han intensificado el control a estas prácticas, por lo cual, todas las minas deben tener al día sus licencias ambientales y de explotación para poder estar en actividad, tal vez por esta razón nunca se explotó la dolomita que según mi papá había en el potrero de mi abuelo, pues las licencias para estas prácticas son muy costosas y actualmente no se puede iniciar sin ellas. Así mismo, los trabajadores de las minas deben estar afiliados a seguro médico, riesgos profesionales y a fondo de pensiones, puesto que por el riesgo del trabajo es una obligación, la cual, en la mayoría de los casos se paga en conjunto con el empleador, dividiendo los costos por mitad.
Durante años, tanto yo como los demás niños de la vereda, todos los días veíamos las dinámicas de la minería, tanto así que los juegos de patio eran nuestros propios imaginarios del futuro, manejar volquetas era el más llamativo, y quienes tenían algún familiar que lo hacía, tarde que temprano terminaban haciéndolo también, maniobrar esos pesados vehículos por las carreteras, en su gran mayoría al borde del abismo, con curvas peligrosas, pendientes extensas en donde se podía accionar el freno de ahogo, era un atractivo para casi todos los niños de la vereda.

La figura del mármol
Así como a los habitantes de la vereda nos influencia la minería por la cercanía que tenemos a ella, en el Municipio de Palermo también lo hace, empezando por cómo es conocida; “La capital marmolera de Colombia”. En los últimos años, la figura del mármol ha tomado gran fuerza no solo económicamente sino también culturalmente, al entrar al cementerio central se puede apreciar que gran parte de las tumbas tienen, no solo la popular lapida en mármol, también cuentan con decoraciones con el grano del mismo, de lo cual se puede decir que los palermunos se sienten identificados con él, así como con el sombrero y las artesanías de pindo que se elaboran allí, y en menor medida con la sevillana, bebida popular entre los palermunos. Para reafirmar el significado cultural del mármol en el municipio, en las pasadas fiestas de San Pedro, la temática fue esta, la minería, como reconocimiento a la labor del gremio y a lo que esto significa para el desarrollo del municipio.
La relación que yo le guardo a la minería no es únicamente por parte de mi padre, había ocasiones en que iba a la mina a acompañarlo, y de cierta manera terminaba realizando algunas labores. Recuerdo algunos momentos como cuando por error, Don Oiden, el compadre de mi papá, le reventó el dedo pulgar a su hijo de un golpe con la maceta mientras perforaban manualmente una roca, o cuando veía con miedo a mi papá colgar del laso con el cual se había asegurado de la parte alta del frente debido a que, mientras desentechaba las piedras que no habían caído después de la detonación se derrumbaron las que lo estaban soportando a él, también esa vez en que, mientras arrumábamos un viaje, mi dedo se interpuso entre dos rocas dispuestas a chocarse y terminé por perder la uña.
Por otro lado, por parte de mi madre, existe una relación más indirecta pero que tocó las fibras de la familia un año después de que yo viniera a este mundo. En la finca de mi Abuelo Rubén, en la vereda Aleluyas, media hora antes de La Lupa, encontraron una mina de mármol, la cual en los primeros años de la década de 1990, y en compañía de mis tíos, inició su explotación, para ese entonces podían iniciar sin licencias, sin embargo, después del año 2000 se intensifico el tema y hubo que sacarlas. Desde sus inicios y durante muchos años, la mina fue trabajada por mis tíos en calidad de arrendo, ellos tenían trabajadores, o a veces trabajaban en compañía, y le pagaban el arrendo a mi abuelo.

En el año 1998 ocurrió lo que marcaría la vida de la Familia Morales Prada, un alud de tierra sepultó a mi Tío Edgar, a quien yo no conocí, pues apenas tenía un año de edad. Tardaron casi dos días en encontrar su cuerpo, y desde ese acontecimiento mi abuelo decidió no volver a explotar nunca ese frente, siguieron trabajando en los frentes de más abajo de la mina, solo hasta cuando vendió la finca, el nuevo propietario explotó a lo largo y ancho de la mina, desapareciendo incluso lo que era antes la platanera y el cultivo de cacao de mi abuelo.
Actualmente la finca pertenece al Señor Jaime Benito, quien la compró cuando, por consenso entre mis tíos, mi madre y mis abuelos, decidieron vender la finca para trasladarse a Palermo debido a que mi abuelo empezó a enfermarse. Don Jaime Benito es, además, el propietario de BOLIVARIANA DE MINERALES, una de las plantas de transformación del mármol existentes, y una de las que ha tenido mayor crecimiento últimamente.

*INDUSTRIAS MARMOLERAS. Lasso Galindo, Luis Miguel y Manchola Sánchez, Marcos. Universidad del Tolima, 2010.


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