En el municipio de Pitalito, la población huilense se dio cita en el Centro Cultural Héctor Polania Sánchez para rendir un tributo a aquellas víctimas, en muchas ocasiones anónimas, que perdieron su vida, fueron secuestradas, desplazadas y a quienes llevan marcadas las huellas de la violencia, al tiempo que es un homenaje a las madres, esposas e hijos, que producto del accionar insensato de los grupos armadas al margen de la Ley hoy son viudas y huérfanos.
La mesa principal estuvo conformada por Jose Ricardo Cruz Carvajal, alcalde encargado; María Eugenia Herrera, personera; Ricardo Villareal, Secretario de Agricultura y delegado de la Gobernación del Huila; Consuelo González de Perdomo, representante a la Cámara por el Huila y quien estuvo secuestrada 6 años por las Farc y el Teniente Coronel Luis Carlos Aguilera Quintero comandante del Batallón de Infantería No.27 Magdalena.
El homenaje contó con la asistencia de víctimas, de sus familiares y demás población civil, donde se develó la obra de arte ‘A la memoria histórica, por el no olvido’, en la que el maestro Emiro Garzón Correa ha esculpido e inmortalizado el sufrimiento del pueblo huilense con hechos como el secuestro en el edificio Torres de Miraflores, los campos de concentración con secuestrados, las víctimas de las minas antipersonal, los desplazados, los patrulleritos cívicos del municipio de Algeciras asesinados, las fosas comunes y el llanto y dolor de las madres.
El objetivo principal del evento es lograr un perdón dignificante, devolverles su buen nombre a las víctimas, recordar su sacrificio, resistirse al olvido, al silencio y luchar por la no repetición.
Y es que durante más de medio siglo, los huilenses han soportado las atrocidades de la guerra: masacres, secuestros, asesinatos selectivos, la destrucción de sus pueblos, la desaparición de sus hijos, han hecho parte de la estela de dolor y terror; sin embargo la valentía, la perseverancia y la resistencia son elementos esenciales de un territorio que desea la paz y que está dispuesto a perdonar.
La develación de esta obra de arte se repetirá en cada uno de los municipios del Departamento en donde los huilenses han sido objeto de prácticas que parecían inimaginables tales como torturas, utilización de ‘animales bomba’ para destrozar el cuerpo humano, desaparición de cadáveres, mutilaciones e intimidaciones, acciones cuyas víctimas tienen un rostro, el del campesino, el soldado, el policía, el político, el niño, la ama de casa, el profesional y que hoy merecen se les rinda un merecido tributo.


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