Se cumplen 25 años del asesinato de Carlos Pizarro y para conmemorar la fecha Señal Colombia estrena ‘Pizarro’, una pieza documental que recorre parte de la vida del comandante del M-19 a través de los ojos de su hija María José. Una coproducción de Señal Colombia y La Popular.

Carlos Pizarro, comandante del grupo guerrillero M-19 asesinado hace 25 años después de haber firmado un exitoso tratado de paz con el gobierno colombiano y su hija María José, son los personajes centrales de este documental que se presentará este 26 de abril a las 9:00 de la noche y con repetición el lunes 27 a las 8:00 p.m.
En los primeros minutos de los cerca de 60 que dura este documental dirigido por Simón Hernández, María José expresa su deseo de poder tener un largo sueño con su padre, lo suficientemente largo para pedirle que le cuente su vida y no tener que seguir conociéndolo a través de los demás. “Sueño que llego al campamento donde él está y cuando estoy a punto de verlo él muere o yo despierto”.
Sin embargo, con la tenacidad y la fortaleza que la caracterizan desde niña, María José no renunció a buscar al hombre que Colombia conoció como el comandante del M-19, el que llevó a este grupo insurgente a firmar la paz, que causó la admiración en muchos hombres y suspiros en muchas mujeres, el mismo que fue asesinado en un vuelo comercial cuando aspiraba a la presidencia del país por el que luchó.
A lo largo del documental la hija junta todas aquellas piezas de una historia quebrada en mil pedazos, en recuerdos fugaces, en flashes de muchos momentos tristes marcados por la soledad y el abandono y el de unos cuantos momentos felices en una lejana niñez y producto de esas cartas de un amor incondicional que sólo pudo ser confesado en el papel.
“A María José yo la quise, con una seguridad que a mí mismo me asombra. La amé nueve meses sin conocerla y la amo con una intensidad que duele hoy que la conozco”, afirma Carlos Pizarro en una de las cartas que ella guarda como sus más grandes tesoros, al lado del sombrero blanco, la pipa y los álbumes con las pocas fotos que sobrevivieron a varios allanamientos.
Pero este documental no es una historia romántica sobre un Robín Hood criollo y por eso además de contar con los testimonios de compañeros de armas como Antonio Navarro Wolf y Gustavo Petro, María José se anima a entrevistar en su búsqueda a personajes que tuvieron otro papel en la vida de su padre, como Rafael Pardo, quien trabajó con Pizarro hombro a hombro -aunque desde diferentes orillas- en la búsqueda de mecanismos de construcción que permitieran a la guerrilla del M-19 desmovilizarse.
También está Jaime Castro, quien le ofrece a la hija e investigadora del documental una visión diferente al plantearle que él mismo fue víctima del M-19 que lo consideraba un objetivo y que se salvó por segundos de un plan en su contra. “Yo no puedo ver a mi papá como un terrorista desalmado, porque yo jamás percibí eso en mi vida, porque entonces sería el farsante más grande”, afirma ella.
Pizarro es por igual la historia del guerrillero, cuyo pensamiento se conoce a través de las múltiples entrevistas que dio desde la cárcel La Picota, convertida entonces en una tribuna política y años después en la vida civil… pero es también la historia de una joven cansada de huir y de ocultarse tras otros apellidos y que ahora busca reconstruir su pasado.
“Por qué me dejaron, por qué me abandonaron, por qué volviste a las armas después de haber obtenido una amnistía”, son algunos de los interrogantes que María José se hace y le hace a sus padres, aunque sólo puede obtener respuestas en su madre, la compañera de armas y del alma de Carlos, quien también participa en el documental.
Sin duda para las actuales generaciones este documental es una pieza valiosa para conocer al hombre que fue considerado por los medios de comunicación como ‘el señor de la guerra que se convirtió en el guardián de la paz’, el hombre que le tenía más miedo al fracaso en su empeño de construir la paz que a morirse como individuo. El que creía que Colombia no era capaz de construir interlocutores para la paz “porque tenemos una tradición de guerra civil infinita. La gente se atrinchera en sus posiciones propias y muy particulares y no se da cuenta que somos una sociedad diversa”.

La historia detrás del documental
Según el director Simón Hernández Pizarrro es una historia sobre la carga de la herencia familiar y comienza cuando María José en el exilio en Barcelona, encuentra una carta escrita para ella por su padre hace 30 años y comprende que no importa lo lejos que corra, no puede escapar de su fantasma. Decide entonces volver al país y confrontarlo trayéndolo a la vida por medio de imágenes y objetos que quedaron de él, para después redescubrir al padre ausente y el líder político.

María José descubre también un capítulo olvidado de la historia del país silenciado por la violencia y el miedo. Cinco años tardó en recorrer ese camino de búsqueda que hoy se compila en este documental que se estrena 25 años después del asesinato del líder guerrillero y político.
Esta producción está llena de encuentros y desencuentros. El primero se da cuando el director conoce en una sala de espera de un consultorio médico a una mujer con quien entabla una conversación casual que lo lleva a contarle que al día siguiente parte hacia Barcelona y ella termina entregándole los datos de su hija, quien vive desde hace varios años en dicha ciudad española, sin darle mayores detalles.
Simón nunca llama a la joven pero cuando realiza el video de la canción Corinto de la agrupación Bomba Estereo en las que incluye imágenes de Carlos Pizarro en un discurso en plaza pública, la chica lo contacta, es María José, la hija del líder guerrillero del M-19… la hija de la mujer que conoció en el consultorio médico.
De este encuentro al que siguieron muchas horas de conversación entre estos dos jóvenes que pertenecen a una misma generación pero con vidas diferentes nace Pizarro, este documental que emitirá el canal Señal Colombia el domingo 26 de abril con repetición el lunes 27.
“Pertenezco a una generación, la de finales de los setentas, que fue testigo de la época más dura de este país. Vimos en nuestra niñez y adolescencia como Colombia se desangraba, por una guerra fratricida sin que nadie hiciera nada”, confiesa el director quien explica las dos motivaciones que lo llevaron a producir este documental.
“La primera es reflejar un proceso íntimo de recuperación y reconstrucción de la propia memoria que comienza en Barcelona y permite tras una investigación de ocho años conocer los entresijos de esta historia y así tender puentes hacia el entendimiento. La comprensión crítica ayuda a relatar sencillamente la contraparte de esta historia reciente del país, de manera que se pueda mediante un proceso no violento narrar y entregar herramientas para el entendimiento y no para el desangre”.
La otra motivación que tuvo Simón se da a través de la recuperación de la propia identidad de María José, negada desde las épocas de clandestinidad por razones de seguridad. “Es reconocer el derecho que se tiene a luchar por la verdad y contra la impunidad, descubrir como a través de la identidad, de la memoria, de la reconstrucción de una historia no escrita en los libros sino guardada en la tradición oral de los compañeros, combatientes, amigos, enemigos… se pueden reencontrar sendas hacia sí mismo y la reconciliación con el propio pasado personal, intentando que este proceso interno pueda convertirse a través de las imágenes en un proceso colectivo”.
Foto Suministrada-Internet


Fecha: