En la conmemoración este 12 de junio del Día Mundial contra el Trabajo Infantil revelan que en Colombia 523 mil niñas y niños entre 5 y 17 años de edad trabajan.En el mundo 73 millones de menores de edad desarrollan trabajos considerados peligrosos


Redacción

La crisis económica y sanitaria puede revertir los avances en materia de reducción de las peores formas de trabajo infantil. Con la pandemia se espera que haya un aumento entre 109.000 y 326.000 niños, niñas y jóvenes más trabajando en América Latina y el Caribe.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora este sábado 12 de junio bajo la premisa ¡Actuar ahora: poner fin al trabajo infantil!, el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI publicó el informe “Poner fin a las peores formas de trabajo infantil bajo el contexto del COVID-19”, que analiza los principales desafíos de la estrategia de reducción de la tasa de trabajo infantil en Colombia.
El análisis señala que el esquema de eliminación de las peores formas de trabajo infantil se enfoca en la corrección de la situación para 152 millones de niños en el mundo, de los cuales 73 millones desarrollan trabajos considerados peligrosos.
“Una de los principales preocupaciones es que, en el contexto de la crisis económica y sanitaria, se puede ralentizar la tendencia de reducción progresiva de la tasa de trabajo infantil, que en el contexto de crecimiento de las tasas de desempleo y la presión a la informalidad, aumenta la vulnerabilidad de los niños y niñas, y la exposición a las peores formas de trabajo infantil, dada la correlación del aumento en las tasas de informalidad y el incremento en las tasas de trabajo infantil”, explicó Andrés García-Suaza, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI.
El informe indica que la tasa de trabajo infantil para el trimestre octubre-diciembre de 2020 ascendió al 4,9%, lo que representa 523 mil trabajadores entre 5 y 17 años de edad. De estos menores, 242 mil estaban ubicados en centros poblados, mientras los 281 mil restantes en rural disperso.
Para Diana Londoño, investigadora del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI, “la crisis económica y sanitaria que deriva del COVID-19, puede ralentizar la progresiva disminución de la tasa de trabajo infantil, dado el aumento en las cargas de cuidado familiares, los aumentos en las tasas de desempleo e informalidad en concordancia con la interrupción de los procesos educativos, el cierre de colegios y escuelas en el ámbito de la brecha digital”.
“Las brechas digitales profundizan las barreras de acceso a educación que demanda acceso, no solo a equipos para la conexión sino a esquemas de formación de habilidades para su utilización”, anotó Londoño.
“La ausencia de amortiguadores sociales y esquemas de sustitución de ingresos en períodos de crisis, presiona el aumento del mecanismo compensador de ingresos en los hogares del trabajo infantil. En el mismo sentido, el regreso a ciclo escolar de los menores que lo abandonaron, en la emergencia sanitaria, constituye uno de los principales desafíos en el contexto de la reactivación económica”, agregó Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador de Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.


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