Siete defensores de Derechos Humanos radicados en La Guajira, Córdoba, Norte de Santander, Chocó, Bolívar, Antioquia y Caldas protagonizan la serie documental Misión defensores ¡Que no nos cueste la vida!, realizada por el equipo de investigación periodística de Radio Nacional de Colombia.

Jackeline Romero, Israel Aguilar, Martha Maldonado, Nevaldo Perea, Yorley Velazco, Alondra Metaute y Fabián Castillo son los protagonistas de los documentales sonoros que se emitirán desde el 14 hasta el 22 de noviembre por las 51 frecuencias de Radio Nacional de Colombia, en el horario de las 8:30 a.m. en La Señal de la Mañana, con repetición a las 12:15 en Colombia al aire y a las 5:15 p.m. en El Atardecer.
“Esta es una gran apuesta de la radio pública colombiana por contribuir al debate público en busca de visibilizar la lucha de los líderes y al mismo tiempo, superar la fuerte estigmatización con la que han cargado. Es un proceso necesario para un país que como el nuestro está constantemente llamado al cambio, al desescalamiento del lenguaje y a la tolerancia”, expli-có Dora Brausin Pulido, Subgerente de Radio de RTVC Sistema de Medios Públicos.
El lanzamiento de la serie en el auditorio de RTVC contó con la presencia de Fernando Carrillo Flórez, Procurador General de la Nación. También estuvieron presentes los defensores de Derechos Humanos, centro de las historias de los documentales.

“Como país no tenemos un panorama claro del papel que juegan los defensores de Derechos Humanos en cada una de nuestras comunidades, en muchos casos pareciera que son un número más asociado al conflicto o el posconflicto, por eso desde Radio Nacional de Colombia quisimos ponerle rostro a lo que ellos hacen, viven y sueñan a través de nuestra serie documental”, dijo Dora Brausin.

Los personajes
Dentro de las historias de Misión defensores ¡Que no nos cueste la vida!, se cuentan, por ejemplo, la de un líder indígena que lucha por frenar el impacto de las corporaciones mineras en la salud de sus comunidades; la de una víctima de la violencia paramilitar que enseña a las mujeres de su región cómo defender sus derechos o la de un interno de una cárcel en el Eje Cafetero que sin ser abogado titulado lidera la lucha jurídica por los derechos funda-mentales de sus compañeros de reclusión.

Ellos son los defensores:

Jaqueline Romero Epiayu: tiene 41 años. Nació en Barrancas, La Guajira. Desde hace 12 años forma parte del movimiento Fuerza de Mujeres Wayuu, proceso organizativo que acompaña a la comunidad indígena de La Guajira en la defensa y reivindicación de sus de-rechos por las afectaciones que ha traído la extracción de carbón en El Cerrejón. Además de este acompañamiento, ha visibilizado en la escena internacional la problemática de la Guaji-ra. Por su lucha ha recibido amenazas a su vida y a la de su familia.


Martha Maldonado: nació en Cúcuta el 11 de agosto de 1961. A sus 18 años se vinculó a las Juntas de Acción Comunal de su ciudad y hoy, es reconocida como la líder de los co-munales. Es la presidenta de la Federación Comunal de Cúcuta y por sus manos pasan cien-tos de denuncias sobre amenazas y persecuciones en contra de los líderes de la ciudad; se apropió de la defensa de sus compañeros y se opone a quienes han intentado silenciar su trabajo. A través de las autoridades y de la capacitación académica, Martha trabajar por el bienestar de los líderes comunales. Sueña con que algún día podrán ejercer sus liderazgos sin temor a ser asesinados.


Israel Aguilar: es el Cacique Mayor del resguardo Zenú del Alto San Jorge. Nació el 26 de julio de 1962, en el municipio de Puerto Libertador, Córdoba. Desde hace 25 años se dedi-ca a defender los derechos de más de 1.300 indígenas zenúes que forman parte del resguar-do asentado en este territorio, una zona de influencia de varias minas de carbón y níquel a gran escala. Israel ha sido víctima de varios atentados y vive bajo la amenaza de grupos no identificados. En la actualidad es quien está al frente del proceso legal instaurado en contra de la mina de níquel Cerro Matoso, por los daños que ha generado al medio ambiente y los efectos negativos en la salud de las comunidades que habitan en la zona.


Yirley Velazco: es una mujer montemariana de 30 años que se ha dedicado a la defensa de los derechos de las mujeres de El Salado, un corregimiento ubicado a 20 kilómetros del Carmen de Bolívar. Fue víctima de violencia sexual y es sobreviviente de la masacre perpe-trada por los paramilitares la noche del 18 de febrero del 2000. Por muchos años el miedo se apoderó de ella, hasta que un día decidió romper el silencio y se dio cuenta que hablar le ayudaría a sanar sus heridas y la de otras mujeres víctimas de violencia sexual que ahora luchan por la reivindicación de sus derechos en los Montes de María.


Nevaldo Perea: Tiene 66 años de edad y ha dedicado gran parte de su vida a la lucha por las comunidades afrodescendientes del Chocó. El conflicto armado y su lucha por los dere-chos humanos le costaron grandes pérdidas en su familia: uno de sus hijos fue asesinado y otro se encuentra desparecido. En la lucha por las comunidades afro en Colombia, Nevaldo ha logrado junto con otros líderes sociales, el reconocimiento a través de la Ley 70 de 1.993; la cual les permitió obtener la titulación colectiva de tierras y sentar las bases para la protec-ción de la identidad cultural y de los derechos de las comunidades negras de Colombia co-mo grupo étnico.


Alondra Metaute: Nació hace 39 años en Sopetrán, un pueblo tradicional del occidente antioqueño con una marcada cultura de rechazo a la población LGBTI. Tras un proceso de transformación en su cuerpo y muchos años de búsqueda de un liderazgo social en defensa de los derechos de la población LGBTI, Alondra se convirtió, en 2015, en la primera mujer transexual candidata a la alcaldía de un municipio en Colombia. Su lucha en la subregión occidente antioqueño está centrada en acabar con la estigmatización de las personas con identidad sexual diversa.


Fabián Castillo: es un exsoldado que paga una condena de 20 años de prisión en la peni-tenciaria de alta seguridad de La Dorada, Caldas, el centro de reclusión que más denuncias tiene en Colombia por violación de los derechos humanos de los internos. Durante cuatro años de reclusión, Fabián se ha convertido en el defensor de sus compañeros: redacta dere-chos de petición, tutelas, lidera huelgas de hambre y jornadas de desobediencia para exigir a las autoridades penitenciarias el respeto de los derechos humanos. En la prisión fundó un movimiento de derechos humanos al que también pertenecen exguerrilleros, exparamilitares, delicuentes comunes y exmilitares que, como él, dejaron atrás sus diferencias para pedir a una sola voz ser tratados con dignidad.