Definitivamente estos dirigentes (¿dirigentes?), “parecen gatos bañando ratones”, ya pretenden “ponerle ruana a los microbios”

Por: Fernando Gasca
Cuando Ya entramos al año del fin y luego de “larga noche de celador sin radio ni café”, cuando todo el país y en especial los jóvenes “están más calientes que negro en fiesta”, luego de un encierro y “más cuidados que catarro de abuelo rico”, a sabiendas de tener un ejecutivo al que “le falta un grado para ser veneno”, con unos políticos que “se mueven más que natilla de pobre”, con la situación “más movida que mano de mudo” y todos “más golpeados que rodilla de zapatero”, con una situación y una economía “tan pesada que no la mueve Sansón con el pelo a las corvas”, con las calles “más revueltas que carriel de yerbatero”, con algunos ministros “más torcidos que un totumo”, en donde la justicia ”tiene más vueltas que una cabuya”, en donde la corrupción es “más abultada que la hernia inguinal de un torero en traje de luces”; en un país así, en donde son tan escasas las buenas acciones a las que se le “puede hacer el inventario por el hueco de la chapa, a la luz de un relámpago”, en un país al que quieren dejar “más vaciado que un sanitario”, en donde el ambiente está “más ensolvado que pedo en sotana”, en donde el desorden público está “más peligroso que la basura de Peldar”, en donde pretenden radicar una nueva reforma tributaria (“vuelve la burra al trigo”)…
Definitivamente estos dirigentes (¿dirigentes?), “parecen gatos bañando ratones”, ya pretenden “ponerle ruana a los microbios”


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