Llamado a la población neivana para conservar y proteger esta especie, que se creía extinta en el departamento del Huila.

Muchos años tuvieron que pasar para que los neivanos volvieran a tener el privilegio de observar una especie de Caimán del Magdalena (Crocodylus acutus) en aguas del Río del Oro.
Este fin de semana se reportó el avistamiento de un ejemplar de Caimán del Magdalena en inmediaciones del Río del Oro, especie que se consideraba extinta en el departamento del Huila y que se encuentra en categoría de amenaza.
Al notar su presencia, la comunidad avisó de manera inmediata a la Corporación Autónoma Regional de Alto Magdalena CAM y a la Policía, quienes se desplazaron hasta el sitio, verificando que efectivamente se trata de un ejemplar juvenil de aproximadamente 1.50 metros.
“No informan del avistamiento de un ejemplar Caimán del Magdalena en la desembocadura del río del Oro en el río Magdalena. La aparición de este ejemplar se pudo presentar por el aumento del caudal del río Magdalena, lo que generó que la especie haya migrado a aguas menos profundas, más tranquilas y más tibias para poder conseguir su alimento”, explicó César Penagos, coordinador de la Red Contra el Tráfico de Flora y Fauna de la CAM.
De acuerdo con el profesional, se piensa que una vez el río Magdalena vuelva a su caudal normal, el animal regrese a su nicho de donde proviene.
“En la CAM y el Huila celebra la reaparición del Caimán del Magdalena en Neiva. Debemos conservarlo y respetarlo. Lo importante es crear una cultura de convivencia y la Corporación seguirá aunando esfuerzos con la comunidad para garantizar la conservación de la especie en el departamento”, expresó Carlos Alberto Cuéllar Medina, director de la CAM.
Años atrás estos animales eran perseguidos por su piel y para el consumo de su carne, al punto que se redujo considerablemente su población, llevándolo a su extinción a nivel local.
“El Caimán del Magdalena es una especie amenazada y en peligro de extinción, por lo tanto se hace un llamado a los habitantes de Neiva, para que nos ayuden al cuidado y protección de este ejemplar, respetando su vida e integridad; así mismo, se le recuerda a la comunidad que se trata de un animal silvestre, por lo tanto deben abstenerse de dar captura o realizar alguna maniobra de manejo”, manifestó Edna Fernanda Jiménez, médica Veterinaria de la CAM.
Vale la pena resaltar que la especie se encuentra protegida por la ley y cualquier actividad de cacería o de dar muerte al animal, podrá conllevar a penas privativas de la libertad, a parte de las sanciones económicas y administrativas a las que haya lugar.
“La aparición de este ejemplar en Neiva es un muy buen indicador. Se podría decir que en el punto de aparición, que corresponde al casco urbano de Neiva, la cacería ha disminuido sustancialmente, la población ha tomado conciencia que los animales hay que conservarlos y que puede existir una armonía entre el hombre y la fauna silvestre. Además que la contaminación del río del Oro ha disminuido”, resaltó Penagos.

La especie

El Caimán del Magdalena, es una de las especies de cocodrilo de mayor talla, alcanzando generalmente cinco metros. Se alimenta principalmente de aves acuáticas, peces, y otros vertebrados, o incluso carroña. Habita los grandes ríos, lagunas, pantanos y pozos, así como ciénagas de agua salada y manglares; donde los animales adultos se encuentran comúnmente en la desembocadura de los grandes ríos en las zonas costeras.
Se reporta la presencia de la especie en áreas hidrográficas del Caribe, Magdalena-Cauca y el Pacífico. Son fundamentales en el flujo y recirculación de nutrientes, así como en el control de las poblaciones de sus presas, desde insectos hasta vertebrados. Su papel como depredadores favorece la diversidad biológica en los ecosistemas.
El deterioro del hábitat, la sobreexplotación y la cacería son la mayor causa del detrimento poblacional e incluso de la extinción local del cocodrilo. Adicionalmente, la especie se ve afectada por otros factores como la deforestación, vertimientos humanos e industriales, cambio del uso del suelo y la extracción desmedida de recursos hidrobiológicos que son presa de la especie. En Colombia la especie previamente estaba En Peligro Crítico, pero gracias a algunas medidas de conservación y al descubrimiento de nuevas poblaciones, baja a En Peligro. (Información del Libro Rojo de Reptiles de Colombia 2015).