Tocábamos el cielo, terminamos el Sudamericano en casa, Campeones, como goleador Hugo Rodallega (11 tantos), la revelación y se llevaría la bota de oro, el premio a mejor jugador y el arquero Libis Arenas ganaría la Valla menos vencida.

Daniel Calderón Lozano
Redacción Noticiasalsur.co
¿Recuerdan aquella Selección Colombia Sub 20 en 2005 campeona del Sudamericano en nuestro país: invicta, valla menos vencida y bota de oro?
Un gran reto los esperaba, eran sede y por lo tanto tenían la presión de la hinchada colombiana, que a decir verdad, es muy exigente. Sin olvidar que enfrentamos a una Selección Argentina conformada por un “pequeño” de estatura que soñaba con ser el ídolo del Barcelona y su nombre Lionel Messi. Además, lo acompañaban Sergio Agüero, Fernando Gago, Garay; Brasil llegaba con Fernandino y Filipe Luis como figuras; Uruguay con un “Chiquitín” que le apodaban “Cebollita” Cristian Rodríguez y Chile con la revelación de Colo Colo, un “peludo” llamado Matías Fernández.
Eran buenos tiempos. El talento del profesor Lara para identificar figuras en esa época era un diamante en bruto. Siete jugadores del equipo titular en ese entonces, 10 años después lo siguen siendo, pero en la Selección de mayores. Jugadores como: Zapata, Valdez, Zúñiga, Valencia, Aguilar, Guarín, García.
Para ese entonces, muchos pintaban para grandes cosas, hablaban del nuevo “Pibe” cuando veían jugar a Marrugo y Hernández. Decían que Valencia seria el Leonel de nuestros tiempos. En la portería decían que Córdoba era vigente con Libis reemplazándolo, ni hablar sobre Rodallega (Hugol), sería el nuevo “Tino”.
Los que poco sonaban como figuras y que fueron avanzando lentamente para convertirse en lo que son hoy en día resaltamos el caso de Radamel Falcao, Guarín, Zapata y Zúñiga que son exitosos a nivel internacional en grandes Clubes de Europa y cuentan en sus palmares con títulos de gran importancia en el mundo del Fútbol.
Tocábamos el cielo, terminamos el Sudamericano en casa, Campeones, como goleador Hugo Rodallega (11 tantos), la revelación y se llevaría la bota de oro, el premio a mejor jugador y el arquero Libis Arenas ganaría la Valla menos vencida.
Mientras Caracol nos vende la idea barata de que la selección Sub 20 que disputa el Mundial de Nueva Zelanda es buena y contundente, que existen muchas figuras de nombre y equipo pero de talento carecen mucho, salvo 2 o 3 y eso que estoy extendiéndome.
Por ahí dicen que de nombre y camiseta no se “come”. Poco a poco nos damos cuenta que los juveniles se convirtieron en un objeto superficial. Solo quieren cobrar, tomarse fotos con el uniforme, andar de compras todo el tiempo, salir de fiesta toda la noche, contratar prostitutas. Cuando se llega la hora de jugar, antes de echarse la bendición primero se debe mirar a la cámara, peinarse, mandarle saludo a la novia y si es exagerado hace un guiño con el ojo y al mismo tiempo manda un “pico”. Hoy en día no les agradecen al compañero el gol, no agradecen a Dios, se engañan ellos mismos, hoy en día está perdido el fútbol juvenil en el país y si desde su casa, sus propios padres no le inculcan el amor verdadero al fútbol, estaremos perdidos.
Los quiero invitar a recordar aquella época “Dorada” donde celebraban los goles en equipo, las palabras eran escasas por tanta nobleza, no los patrocinaba Adidas, no ganaban millones, aun así cantaban el himno con sentimiento, sentían la camiseta porque sabían que no era regalada, ellos solo querían jugar fútbol y esa pasión salía a flote cuando pisaban el terreno.
En 2005 no existía esa idolatría por Messi o Cristiano, todos estaban a la espera de lo que sería el futuro de Rodallega, Falcao, Guarín, Abel, Toja, Otalvaro, Wason, Moreno, Zapata, Libis, Zúñiga, Hernández y toda la plantilla que supo ganarle a todos los rivales y más que eso, darnos una identidad y una posición, algo digno de respetar, de admirar.
Foto: camilomolinar.blogspot.com


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