Definitivamente hay que reconocer que los gobernantes (y los votantes) merecen un “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Por: Fernando Gasca
“Cuando el rio suena…desaparecen los males y surgen soluciones”, pareciera ser que ésta es la premisa, la verdadera razón de algunos (¿algunos?) de los males que aquejan a la sociedad del país del Eneó. Según el ventrílocuo del muñequito, que yo no querí, “Todo está cumplido”
Que se rompió la bancada de la carretera que va paralela al río y quedamos aislados los pobladores… ¡ah, es culpa de la lluvia!, nada tiene que ver con la desidia de los gobernantes pasados ni presentes.
Que se está perdiendo la cosecha del arroz y los agricultores al borde de la quiebra… “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” ¡Ah, es culpa de la lluvia!, nada tiene que ver con las importaciones autorizadas por el gobierno central. Sí, extrañamente realizadas por los amigos de los amigos del gobernante de turno (meras coincidencias).
Que las vías vehiculares de los municipios están de rotos a más no poder, sin contar con que no funcionan los alcantarillados (que los siguen cobrando, como si fueran nuevos)… entre tanto el pueblo dando “al César lo que es del Cesar”, ¡ah, es culpa de la lluvia!, nada tiene que ver con la desviación de los recaudos de la gasolina para el mantenimiento de las calles, menos aún, nada que ver con la falta de planeación y mantenimiento de las empresas públicas de cada municipio (caja menor del gobernante de turno).
Que los niños no se han conectado a la clase virtual… ¡ah, es culpa de la lluvia!, nada tiene que ver con la omisión de los políticos que permitieron y aún admiten, patrocinan y comparten la invasión de las riveras de las quebradas, ríos, canalizaciones en cada región; menos, como se les ocurre siquiera insinuar que es porque dichas personas carezcan de medios tecnológicos para conectarse a la clase (computador, teléfono, datos, minutos), Hum… si no hay para el desayuno…y los niños exclamando “Tengo sed”.
Que se viene una nueva reforma tributaria… “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. ¡Ah, es culpa de la lluvia!, es obvio, pues el presupuesto se tuvo que invertir en mantenimiento de vías, en subsidios y auxilios para los indemnizados por las lluvias, en los mercados para los habitantes de la calle, en el aumento (por demás muy merecido) de las mesadas con destino a los desaconcejables; di…puta…dos; HP (honorables parlamentarios) “Mujer, ahí tienes a tu hijo”; subsidios condonables (mermelada pura) para los banqueros y grandes empresarios.
En el país del Eneó, las excusas, los eufemismos, los medios (semana…ríos); son el pan de cada día; en ese país, no hay problemas, no hay sobornos, no hay desaparición de personas, “Yo te aseguro que hoy estarás en el paraíso”; no hay desempleo; por ahora lo único cierto (bueno se presume, se tiene la percepción) de que todo es culpa de la lluvia. Mañana será otro día, mañana tendrán una nueva excusa.
Lluvia…bendita lluvia…En el país del Eneó, definitivamente hay que reconocer que los gobernantes (y los votantes) merecen un “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”


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