Ser auténticas es un gran reto en una sociedad que ejerce presión para seguir masas, modas, estilos, y que critica, juzga a quién no lo hace.

Heidi Latorre*
De alguna manera la sociedad con la imposición de los cánones de belleza ha vendido la idea de la perfección física, de ahí que esa presión social cale bastante en la mente de muchas mujeres, y con esa idea de perfección la mayor atención sea enfocada en el cuerpo, y aunque cuidar el cuerpo está muy bien, porque hace parte de nuestro amor propio, el problema es cuando esto se hace desde la comparación, la autocrítica, el autorechazo.
Por eso importante cuestionarnos sobre lo que creemos y la imagen mental que tenemos de nosotras mismas: ¿Qué pienso de mi? ¿Qué siento? ¿Me gusta la mujer que veo? ¿Cómo me expreso de mi, de mi cuerpo? ¿Me siento agradecida por mi cuerpo? O ¿Rechazo o acomplejo de estas parte del cuerpo que creo no es bonito, o cumple ese estándar de belleza?
Cirugías, productos de belleza, productos y más productos, promociones están por doquier, vendiéndonos inconscientemente la idea que algo no está bien en mi cuerpo, o que puede estar mejor, ¡Y sí! Podemos mejorar algo de nuestro cuerpo para vernos más bonitas, ¿Pero desde que lugar emocional lo hacemos?
Muchas mujeres hacen cambios físicos sin primero hacer cambios mentales y emocionales, y realmente de nada sirve cambiar afuera, si se siguen alimentando los mismos pensamientos, sentimientos. de autocrítica, desvalorización, si se siguen cargando pesadas cargas emocionales, (resentimientos, odios, enojos, envidias, etc) lo ideal de la belleza debe partir de nuestro ser interior, de Amarnos con pasión, con gratitud, debería partir de hacernos una liposucción interna, de buscar nuestra paz, tranquilidad, nuestra autenticidad.
Ser auténticas es un gran reto en una sociedad que ejerce presión para seguir masas, modas, estilos, y que critica, juzga a quién no lo hace. Y esto lo miramos en los medios de comunicación, e incluso en nuestro medio más cercano, que se califica a la mujer más por su cuerpo, por su ropa, que por sus cualidades, habilidades, a veces es más importante el está «buena» a «que inteligente es».
Buscar la perfección es desgastante, buscar la autenticidad es liberador, es andar por la vida sin filtros en el corazón.

*Psicóloga
https://www.facebook.com/heidi.latorre.96


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