Germán Castañeda Hernández*
Con toda el alza de precios (ver solo la trampa del día sin IVA) que hubo a pesar de la pandemia, negar la realidad de una inflación mayor a la que informa el Dane es una infamia e indigna.
Pero quienes son los negociadores por el sector económico: Los grandes beneficiarios de la economía, bancos y el financiero, compañías de seguros, los grandes grupos industriales, que trabajaron a puerta cerrada, en cuarentena, los grandes importadores, los representantes de las grandes superficies, Exito, Olímpica, D 1, La 14, Justo y Bueno, Homecenter. Empresas Telefónicas, Eps, Argos, Electrificadoras, industrias de alimentos, todos ubican sus empresas dentro de las 100 más grandes de Colombia y no crean que representan ni están defendiendo al 80 por ciento de pequeñas y medianas empresas que son el verdadero motor del desarrollo.
Si entre los empresarios honestos, como Jimmy Mayer, Cristian Daes y el mismo Mario Hernández, entre otros, critican a sus colegas por inhumanos, es porque si hay márgenes de utilidad suficientes para el justo reconocimiento de salario mínimo, es decir que ellos viven otra realidad de bonanza a pesar de la crisis.
Solo sector bancario en 2019 ganó más 11 billones de pesos, grupo Éxito 13 billones y en pandemia no dejaron de crecer, los demás mencionados lo siguen y lo seguirán haciendo.
Y el Gobierno, predicador infame del modelo económico defendido desde hace 30 años, que nos hunde cada día más en la pobreza, el atraso y la desigualdad, ya se puso incondicional al lado de ellos negando el incremento real de más del 13 por ciento en el costo de vida.
Queda claro que a los grandes empresarios de Colombia, no les interesa el crecimiento de todo el país, ni el bienestar de la mayoría, sino el de sus monopolistas y dominantes economías de élite.
Con esta clase dirigente no alcanzaremos nunca el nivel de los reconocidos Países Nórdicos, en donde si se derrotó la pobreza y la desigualdad.
La solución debe venir precisamente de los colombianos más afectados por estas decisiones que son más de 30 millones en pobreza, afectados por las despiadadas fórmulas del mercado acogidas por la ambición desmedida del gran empresario y el gobierno.
Desafortunadamente un año más de vida bajo el yugo depredador y miserable de esta dirigencia y su gobierno de bolsillo.
Posdata.
Es claro que Para la pequeña y mediana empresa el Gobierno debe aliviar compromisos que estas empresas no alcanzan a cumplir en muchos casos, especialmente en materia de seguridad social y parafiscales.

*Docente Universidad Surcolombiana.


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