El destacado artista y folclorista oriundo de San Agustín, Tony Arbeláez, falleció en Neiva, luego de fallas cardíacas. www.noticiasalsur.co rinde homenaje a su meoria con un texto de Juan Manuel González Dussán que aparece publicado en el libro Crónicas del Festival, compilado por el periodista y escritor Heber Zabaleta Parra.
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Juan Manuel González Dussán.
Especial
Esa mañana del 25 de abril como siempre iba normal para clase de editorial con la profesora Hilda Pachón, pero en el momento que estaba pasando por las ágoras me encontré a n grupo de compañeros los cuales me dieron la noticia que no había clase, debido a que la profesora estaba de viaje, no niego que me sentí feliz al oír la noticia pero, también sentí rabia y lancé al aire un par de “madrazos” , puesto que vivo en el barrio Limonar a media hora de la universidad y siempre me toca madrugar más que la mayoría de mis compañeros, luego charlé un poco con ellos y me dirigí a la fotocopiadora “OTTI” a sacar las guías que había dejado el profesor Diego Polo, mientras sacaba las guías encontré con mi compañera de carrera Camila Ortiz, la cual me preguntó si yo ya tenía al personaje para realizar la crónica que el profesor Heber Zabaleta había dejado para entregar, yo le dije que no y ella al notar mi angustia y preocupación me contacto con un amigo cercano llamado Antonio Arbeláez, más conocido como Tony Arbeláez diseñador de carrozas y escenografías para las fiestas del San Pedro, Camila inmediatamente lo llamó y le comentó acerca de la entrevista , al colgar me dijo que Don Tony viajaría a Bogotá en la cual se iba a quedar 7 días, pero que cuando regresara me atendería con mucho gusto.
Toda esa semana estuve esperando ansioso a Don Toni, mientras tanto estuve investigando sobre él, -No encontré mucho pero de algo sirvió-.
Al enterarme que ya estaba de nuevo en la ciudad , hablé con Camila para cuadrar el encuentro, el viernes 2 de mayo en las horas de la tarde ella me dijo que Don Tony me atendería y me dio su número de celular para que hablara personalmente con él y así cuadrar bien lugar y hora.
El viernes 3 de mayo mientras asistía a la clase del profesor Polo en las horas de la mañana, la profesora Jacqueline García llegó al salón para decirnos que no podía dictar clase de comunitaria en las horas de la tarde. Esta me llenó de alegría porque así tendría más tiempo para la entrevista.
A las 3:45 de la tarde llamé a Don Tony, para acordar el encuentro, mientras hablábamos me comento que se encontraba en el cementerio Jardines del Paraíso dándole cristiana sepultura a un familiar, pero muy amablemente me dijo que nos viéramos a las cinco de la tarde en el restaurante “La Casa del Folclor”, cuyo propietario es el abuelo de Camila, ubicado a la salida para el norte, pasando el puente Santander. De inmediato cogí mi billetera y mire que solo tenía 10 mil pesos, -No era suficiente para ir y venir-, pero de arriesgado cogí un taxi y logré apunta de suplicas que me llevará por 6 mil pesos, – No es que quisiera aparentar ser de clase alta llegando en taxi, sino que no tenía bus directo de mi casa al restaurante y tampoco quería llegar tarde-. Llegué 15 minutos antes de la hora, llevaba en mi bolso mi agenda, un lapicero y mi cámara, la cual me sirvió luego de grabadora. Al entrar vi a Camila, la salude, ella me ofreció algo de tomar y mientras esperaba la llegada de Don Tony recorrimos el restaurante y me dijo que él era el encargado de la decoración del lugar cada año, también me mostro imágenes de su abuelo cuando era joven, y por último una imagen de Don Tony de los años 60’s, cuando bailaba el sanjuanero, -fue uno de los primeros parejos, por no decir el primero-.
Faltando 5 minutos para las 5 de la tarde llegó Don Tony, acompañado de una mujer un poco mayor, de la cual luego me enteraría que era su tía. Don Tony es de contextura alta, piel morena, cabello es gris como las cenizas de madera que ardió en el pasado, llevaba puesta una camisa de manga corta blanca con rayas azules y un pantalón oscuro, el cual combinaba muy bien con sus gafas rectangulares negras.
Al verlo me presenté y le comenté para que el motivo de la entrevista, él entendió y empezamos la charla. –Debo admitir que estaba bastante asustado ya que era mi primera entrevista a un personaje con semejante bagaje cultural y folclórico, cuya experiencia es excepcional-.
-pregunté- ¿Don Tony, cuénteme como fue su infancia?
Yo nací en San Agustín, pero toda mi familia es de Antioquia, para mi es un privilegio haber nacido en ese pueblo, y más aún porque es patrimonio de la humanidad-
Me dijo que había hecho sus primeros estudios en el pueblo y de ahí se había ido a estudiar a Ibagué, y en Bogotá estudiaría artes visuales, aclaró:
-Pero antes de eso tuve el privilegio de formar parte del grupo “Danzas folclóricas, Inés García Durán” –
En ese momento me explica un poco acerca de Doña Inés García Durán, y me dice que fue la que armó como tal la coreografía del sanjuanero que todos conocemos ahora, también dice que tuvieron el privilegio como grupo de ser los primero en bailar el sanjuanero. En ese momento lo interrumpo y pregunto:
¿Cómo conformaron los pasos de esa coreografía?
Sonriendo me responde, -nosotros íbamos a todas las veredas y los barrios, mirábamos como las personas de esa época, sobretodo los viejos, bailaban, entonces íbamos como copiando sus figuras, sus pasos, de ahí salíamos para el conservatorio de música y desde ahí empezamos a repetir lo que habíamos aprendido en los barrios y las veredas-
Luego hace referencia a Doña Inés y dice: – ella era una mujer muy inteligente, muy danzarina, y como ene se tiempo no le daban tanta propaganda a las danzas, no teníamos mucho vestuario, ella se las ingeniaba para que todo saliera muy colorido y perfecto-
Después de terminar de hablar de Doña Inés le pregunté:
¿Por qué se interesa estando tan pequeño por el folclor?-
Sonriendo responde:
Eso era algo muy natural, era un sentimiento, yo crecí escuchando a mi madre cantar música colombiana, y eso me encantaba, en los paseos se reunían con mis tías y me encantaba escucharlas, por eso me fui aprendiendo música colombiana de la época, por ejemplo uno de mis cantautores favoritos era y sigue siendo Jorge Villamil-
En ese momento me dice: -pero bueno sigamos, de pequeño me gustaba mucho la pintura y me era muy fácil aquello de pintar y combinar colores y en el conservatorio de música existían las danzas y también la pintura, y para llegar al salón de pintura tocaba pasar por el de danzas, y siempre que yo pasaba por ahí veía alegría y siempre quería saber que estaban haciendo, en cambio mi clase era mas de silencio, más de concentración, y a mí como que me gustaba la guachafita, pero antes de que eso sucediera yo en Ibagué también estuve en un grupo de danzas –
En ese momento uno de los meseros se acercó a la mesa con dos vasos de jugo, al parecer de maracuyá, uno para él y otro para la tía, al llegar el mesero Don Tony lo saludó con mucha amabilidad, respeto y confianza, y preguntó:
-Hola Don Tony, ¿Cómo ha estado, que hay de su vida?
Don Tony respondió a las preguntas y les hizo las mismas. Luego el mesero se retiró y continuamos con la charla,- vi como Don Tony era tan querido entre el personal, lo estiman demasiado-
Después de eso me comentó cuando se decidió a entrar al grupo de danzas del conservatorio, le dijo a la encargada que quería bailar y ella le pregunto por la experiencia, a lo que Don Toni contesto:
– Yo le dije a ella que yo bailaba música folclórica y ella me dijo que bailara, le respondí, ¿ya?, ¿ahora? ¿Solo?, Y ella dijo que sí, claro, me sentí intimidado, eso fue como de terror porque todas las chicas se hicieron para un lado y me tocaba en la mitad y ¡sin música¡, cuando terminé escuche risas de las chicas, las miraba con mucha rabia, la directora del grupo dijo que era algo diferente a lo que ellos hacían, peor dijo algo que me subió la moral y nunca se me olvidará y fue que yo tenía ritmo, con eso tuve para entrar y pulirme bastante-
Luego de esa anécdota menciono que habían viajado bastante, me lo dijo sin ninguna prepotencia, por el contrario, su rostro reflejaba humildad, calma y algo que resaltó durante toda la entrevista fue su alegría, su buen sentido del humor, en ese momento coge su vaso de jugo y con la pajilla en la boca toma un poco, en ese momento le pregunto por alguna anécdota que recuerde de esos viajes, – no me quede con las ganas-, y él respondió:
-Fueron muchas, todas tienen una, primero porque éramos jóvenes y siempre estábamos jugando, éramos muy inquietos, pero pues de los viajes que recuerdo mucho fue el que hicimos una vez a Florencia, era presidente de la republica Carlos Lleras Restrepo, y en esa ocasión asistió, y pues nos daba mucho temor-
Y de forma jocosa de nuevo apuntó:
-Nos sentíamos como si fuéramos algún Ballet de Rusia, además estábamos como ennoviados con las mismas chinas del grupo entonces era como a esconderse y darse el beso, y la directora el grupo buscándonos como una gallina clueca, fueron muchas más, pero de las que más recuerdo esa-
Después de que terminará de hablar, le comente que había estado hablando con Camila acerca de los diseños anteriores y el actual que él le había hecho el restaurante, y le pregunte ¿si mientras estuvo en el grupo de danzas había dejado el diseño o lo había llevado de la mano con las danzas? Él respondió:
-no mira, si lo llevaba de la mano, pero lo mío no era especialmente el diseño sino mas bien la pintura-
Me comentó que tiempo después se casó en Bogotá ya en esa época no había tanta danza, y que cerca a la casa donde él vivía estaba muy cerca la casa del maestro David Manzur (pintor colombiano)- el cual me sugirió que investigará para apreciar el buen arte- y toma la decisión de entrar a estudiar pintura, porque la ve como una posibilidad, dice Don Toni:
-la pintura abre la concepción de la belleza, si tu pintas mal, a nadie la va a gustar, la pintura es interpretar color, expresión, saber manejar los volúmenes de colores, etc.
Teniendo ya un muy corto pero divertido resumen de su vida artística, le pregunto:
-¿cómo llegó a diseñar carrozas después de haber estado involucrado tan a fondo con la danza y la pintura?-
-una vez estando ya acá en Neiva alguien preguntó quién era capaz de diseñar una carroza y yo de una dijo ‘Yo’, sin pensarlo dos veces, entonces me puse en la labor de armarla- en ese momento sonríe y dice, – fue todo un adefesio, no tenía forma, pero como nunca se había hecho se veía hasta bien-
Interrumpo su relato y le pregunto por el diseño de la carroza
-mira, era una culebra, o digamos que una especia de culebra, yo había leído mucho a la cultura azteca y me di cuenta que en nuestra cultura la culebra era un símbolo muy importante y traté de hacer una culebra con unos cubos, al final ese adefesio salió a la calle y agradó,-toma un poco más de jugo, me mira y sonríe diciendo- que cosa tan espantosa, pero todo se hizo con amor, no era solo por pasar el rato-.
Luego me aclaró que vivió en muchas partes porque su familia era muy gitana, y por eso fue que conoció diferentes culturas, respecto a cuándo empieza a bailar a las muchachas dice:
-cuando empecé a bailar a las muchachas para el San Pedro, yo ya estaba involucrado con las fiestas acá en Neiva, y como te conté yo juré por la risa de esas muchachas- haciendo referencia a sus compañeras del grupo de danzas en Ibagué- que siempre iba ser el mejor bailarín y con mi propio esfuerzo llegué a ocupar ese lugar, porque todo lo hacía con amor y yo quería sobresalir en ese tipo de danzas-
Afirma que el hacer las carrozas o presentar un proyecto para la escenografía sampedrina se convierte en un vicio y además se gana una buena remuneración. No trabaja solo, convoca a varias personas que le colaboran con la elaboración, y que al momento de realizar algún proyecto piensa en algo que identifiqué la región como por ejemplo este año es San Agustín, por los 100 años del descubrimiento científico.
Ya casi habiéndose acabado el jugo de maracuyá del vaso de Don Tony y sabiendo su larga experiencia en el folclor, le pregunté, ¿qué pensaba acerca de todos estos cambios que ha sufrido nuestra cultura debido al consumismo, qué opina de la traída de artistas de otras culturas a las fiestas de nuestra región?
-yo creo que eso no está mal, por el contrario, es la oportunidad perfecta para que la gente de Neiva conozca otros artistas, porque si los trajeran en otra época del año no tendría ese auge como lo es en san Pedro, ahora no es que este diciendo que nos invada el vallenato, pero por qué no conocer a los grandes acordeoneros, y la cultura de la región caribe, lo que si me da tristeza es que no apoyen a los grupos locales, y los menosprecien poniendo por delante a los que vienen de otra parte, eso sí me parece que hay que cambiarlo, otra cosa es que en los colegios se deje de ver al San Pedro como solo sanjuanero, sino que se le enseñe a los estudiantes la historia que trae ese baile y que conozcan más su cultura-
Después de esta respuesta caí en cuenta y reflexioné acerca de nuestra cultura, Salí de la casilla donde me encontraba mentalmente y me di cuenta que estamos en todo el derecho de conocer y aprender otras culturas, por eso no hay nada de malo, no hay que satanizar ni censurar, pero tenemos que ser consientes de que nuestra cultura tiene el mismo valor que las otras sean nacionales o internacionales.
Antes de que se me descargara la cámara le pregunte si tenía hijos:
-sí, tengo tres hijos.
-siendo usted una persona llena de folclor, ¿cómo fue la crianza de esos hijos?, ¿les inculcó eso desde niños? –pregunté-
-no, mira, si existiera un libro para criar hijos, Yo sería el primero en compararlo, porque intente inculcarles el folclor, pero ellos no salieron con ese gusto, solo uno salió con la chispa y es más ha ganado varios premios, lo he ayudado bastante con la cuestión del baile.
En ese momento le pregunté:
-Don Tony, después de tantos años vividos llenos de experiencias, ¿qué siente usted ahora cuando escucha el sanjuanero huilense?
Riendo y con una expresión de felicidad en sus ojos claros me dijo, – tampoco estoy tan viejo- y se carcajeó- mira, siento alegría, me trae recuerdos muy agradables, y donde quiera que lo escuche y lo vea bailar lo critico, miro paso por paso y hasta me dan ganas de bailarlo, pero ya por mi edad es un poco difícil-.
En ese momento mi cámara se apagó, lo mire a la cara y le dije,
– gracias por esta entrevista Don Tony,-
Con mucho gusto y me agrada que usted estando tan joven se interese por la cultura de nuestra región-.
Me levanté de la mesa me despedí de él y de la tía, cuando ya me estaba alejando de la mesa me llamó y me pregunto para donde iba, le dije que para la universidad, y él muy amablemente se ofreció a llevarme en su carro, mientras recorríamos el trayecto me pegunto de nuevo el nombre, le conteste mi nombre completo y me dijo que así se llamaba un hijo de él, le pregunte que porque le habían puesto ese nombre y me contesto que en homenaje a un gran amigo, al llegar a la universidad, le agradecí de nuevo, me bajé del carro y crucé la calle, él no arrancó hasta que me vio entrar a la universidad.
Tengo ahora una forma distinta de ver el folclor, ya no es esa música aburrida que suele escuchar mi abuelo sintonizando la emisora cultural, sino que se ha convertido en historia, en identidad y me apropiaré de mi cultura, para enseñársela a mis hijos.